Ángel, el jubilado que murió solo en Valladolid, falleció quince días antes del hallazgo de su cuerpo

Los operarios del servicio forense trasladan el cuerpo del jubilado fallecido en un bajo del número 1 del Camino Viejo de Renedo./Alberto Mingueza
Los operarios del servicio forense trasladan el cuerpo del jubilado fallecido en un bajo del número 1 del Camino Viejo de Renedo. / Alberto Mingueza

Los vecinos alertaron del mal olor y los agentes encontraron el cadáver del salmantino de 75 años, que deja dos hijos, en su casa del Camino Viejo de Renedo

J. Sanz
J. SANZValladolid

«Es tan triste morirte solo y que nadie te eche de menos durante tantos días», señalaba en la mañana de este viernes una vecina del bloque de viviendas del número 1 del Camino Viejo de Renedo cuando la forense y los especialistas de la Policía Nacional aún estaban inspeccionando el bajo del inmueble en el que minutos antes habían localizado el cuerpo sin vida de Ángel, un jubilado salmantino de 75 años que murió solo. Tan solo que, según todos los indicios, nadie advirtió de su ausencia desde que fue visto por última vez, al menos, dos semanas antes de que los propios residentes, sus vecinos, alertaran al 091 del «olor insoportable» que llevaban días, muchos días, demasiados, sufriendo en el portal del edificio situado al final del paseo de Juan Carlos I, en la esquina que mira a la carretera de Renedo, al borde del barrio de Los Santos Pilarica.

«Pensábamos que podían haber dejado algo de basura en el piso», lamentaron los residentes

Los agentes, a su llegada, comprobaron que el olor, en efecto, era absolutamente insoportable en el portal y que provenía del bajo A, donde vivía de alquiler desde hacía casi cuatro años Ángel Rodríguez García, de 75 años, natural de Ciudad Rodrigo (Salamanca) y que deja dos hijos. «Aquí casi todo el mundo vive de alquiler, salvo tres propietarios, y la gente va y viene mucho y apenas nos conocemos», reconocían consternados los vecinos del bloque.

Los policías se encontraron con que la puerta principal estaba «cerrada por dentro», al igual que las ventanas, y decidieron abrirla directamente a la fuerza ante la más que evidente probabilidad de encontrarse lo que, en efecto, encontraron al entrar en la cocina de la vivienda. Allí, tendido sobre el suelo y en un más que avanzado estado de descomposición, encontraron el cuerpo sin vida de Ángel, el inquilino, que vivía solo y al que nadie echó de menos desde que falleció, al menos, «quince días antes» fruto, según todos los indicios y a la espera del resultado del examen forense, por causas naturales. «Todo apunta a que pudo sufrir un infarto y se desplomó en la cocina», confirmaron fuentes de la investigación.

Cuarta víctima de la soledad este mes y novena del año

La muerte de otro jubilado de 75 años, que vivía solo en un bajo de un bloque de viviendas del número 1 del Camino Viejo de Renedo, se suma a las registradas en circunstancias similares los pasados días 3, 9 y 15 de julio, cuando fueron localizados sin vida una mujer de 83 años en la calle Tórtola (Pajarillos), un hombre de 85 en la calle Ebro (Delicias) y otro varón de 67 en la calle Moraña (Las Villas). Los cuatro casos, con matices, responden al denominador común de que todas las víctimas fallecieron por causas naturales y que vivían solas en sus hogares.

En lo que va de año son ya nueve los casos conocidos de víctimas de la soledad solo en la capital. Los escenarios de las muertes se reparten desde el centro a barrios como Pajarillos, Delicias o LasVillas. Algunos apenas llevaban uno o días fallecidos. Otros hasta una semana. Ángel, el jubilado salmantino afincado en el Camino Viejo de Renedo, murió, al menos, dos semanas antes de la localización de su cuerpo a raíz de una llamada de los vecinos por el mal olor en el portal.

El intenso calor de días pasados acrecentó la descomposición del cuerpo y llevó a una vecina, ante el olor «cada vez más nauseabundo en el portal», a hablar con la empleada de la limpieza y a decidirse a alertar a los servicios de emergencia al filo de las diez de la mañana del viernes. «La verdad es que pensábamos que podían haber dejado algo de basura en el piso y que de ahí salía el mal olor», lamentaron los vecinos del fallecido.

Fue visto por última vez «dos semanas antes»

Uno de los residentes confirmó a los agentes que había visto por última vez al inquilino del bajo «dos semanas antes», cuando salía a la calle «en uno de sus paseos habituales». Los investigadores contactaron después con el propietario de la vivienda, quien les explicó que el jubilado salmantino tenía dos hijos afincados fuera de Valladolid a los que, a la vista de lo ocurrido, resulta evidente que veía poco en los últimos tiempos: «Sí que les hemos visto por aquí alguna vez, pero muy poquitas», confirmaron los testigos.

Los policías, de hecho, tardaron en contactar con los familiares del fallecido para informarles de lo ocurrido. «La verdad es que sabemos muy poco sobre su vida más allá de que se vino a Valladolid hace algunos años porque decía que se había echado una novia aquí y que tenía dos hijos, al parecer, en su pueblo de Salamanca», relataron los testigos.

«Aquí casi todo el mundo vive de alquiler, la gente va y viene mucho y apenas nos conocemos»

La escena que se encontraron los agentes, forenses y operarios del servicio funerario que accedieron ayer a la vivienda del bajo A del número 1 del Camino Viejo de Renedo dejaba claro que Ángel vivía ahora solo, muy solo, y que nadie se había interesado por él en los últimos días. Quince, al menos, dado el estado de su cuerpo, que los investigadores encontraron en la cocina. Para examinarlo, tomar muestras y fotografías del escenario (no deja de ser una muerte judicial) y trasladar, por último, su cadáver todos las personas que desfilaron por la vivienda tuvieron que hacerlo con máscaras y todo tipo de precauciones debido al mal olor. «Resulta difícil de entender que nadie alertara antes de que podía ocurrir algo», apuntaron sorprendidos algunos de los presentes.

Los vecinos, en este sentido, recordaron que «inicialmente olía mal, es cierto, desde hacía varios días» y justificaron que, sin embargo, no fue hasta ayer mismo cuando decidieron llamar al resultar «ya insoportable» el hedor en el portal. Pensaron que «habían dejado mucha basura con restos de comida en la casa» y que el calor de los últimos días había provocado el mal olor, lamentaron.

Examen forense

El cuerpo del jubilado salmantino fue trasladado al Instituto de Medicina Legal al mediodía para realizar el examen forense y confirmar, como todo parece indicar, que se trata de la cuarta víctima mortal de la soledad registrada en lo que va de mes de julio en viviendas de la capital. Nueve son ya en el presente año.

Los agentes cerraron la vivienda pasado el mediodía para finiquitar su cuarta intervención este mes motiva por otra víctima de la soledad. Su coche, un viejo Citroën Saxo rojo, permanecía aparcado frente al portal.