Alumnos de Pajarillos ayudarán a los del medio rural a reseñar sus «zonas felices» en un mapa

Alumnos de Pajarillos preguntan a vecinos del barrio por sus zonas más felices para elaborar el mapa de la felicidad. /El Norte
Alumnos de Pajarillos preguntan a vecinos del barrio por sus zonas más felices para elaborar el mapa de la felicidad. / El Norte

Compartirán en Urueña una jornada con personas mayores y estudiantes de siete municipios para encontrar sus rincones preferidos

L. SANCHO

Hay una España vacía, o vaciada. Un medio rural donde los alumnos de tres cursos comparten aula, donde los columpios se usan casi de forma exclusiva en verano y los centros para mayores se antojan imprescindibles. Unos pueblos que en Valladolid suman 224 y llevan grapados nueve pedanías. Unos núcleos donde la Diputación está convencida de que los vecinos, pese a las dificultades que pueden encontrar en el día a día, son felices y que, como tal, tendrán sus lugares preferidos, los que evoquen optimismo y felicidad, alejados de estigmas y prejuicios desde las grandes ciudades. ¿Pero dónde están esos rincones? ¿Cuáles son los sitios preferidos de los niños y mayores del medio rural vallisoletano? El 14 de mayo saldrán de dudas.

Alumnos de los centros educativos del barrio vallisoletano de Pajarillos se desplazarán ese día a la localidad terracampina de Urueña, donde se ubica la primera Villa del Libro de España, y enseñarán a alumnos de siete municipios y tres colegios rurales agrupados el método que están desarrollando en Valladolid para poder localizar e identificar las zonas felices de este barrio del este de la ciudad, acostumbrado a estigmas dentro de la convivencia con diferentes etnias y culturas a la que desde hace años está acostumbrado. Desde primera hora de la mañana y hasta media tarde, cuarenta niños de estos centros, capitaneados por el colegio Cristóbal Colón –encargado de elaborar las encuestas utilizadas en Pajarillos– convivirán con medio centenar de niños de Urueña, Villabrágima, Tordehumos, San Pedro de Latarce, Torrecilla de la Abadesa, Villalar y Mota del Marqués, a quienes enseñarán a elaborar sus propios cuestionarios para, a continuación, en parejas, realizarlos a los vecinos que encuentren por las calles de esta villa amurallada, pero también a los residentes que en esa jornada se encuentren en su vivienda y quieran colaborar. «Llamarán a las puertas y realizarán una serie de entrevistas básicas, que ellos tendrán gracias a la experiencia de los niños de Pajarillos, para conocer recuerdos y lugares bonitos que ellos puedan aportar», señala el alcalde de Urueña, Francisco Rodríguez, quien estuvo presente en la reunión de coordinación.

Y habrá más. Porque a la jornada de convivencia se unirán además participantes de las Aulas de Cultura de esos mismos pueblos, que llegarán en un autobús dispuestos a contribuir en la búsqueda de sus recuerdos más felices para identificarlos con un lugar o rincón de estos municipios. «Está planteado como un intercambio de convivencia para que pongan en valor el medio rural, que puedan recoger las experiencias de los mayores y participar de forma común con alumnos de su misma edad de colegios del barrio de Pajarillos», explica la diputada provincial de Cultura, Inmaculada Toledano.

La idea parte así de la colaboración que la Diputación de Valladolid presta a Pajarillos Educa, el proyecto educativo y social en el que están inmersos todos los colectivos del barrio para transformar la imagen de esta zona de la ciudad desde la educación. La intención es que esta iniciativa sea experimental, con un centenar de alumnos de 5º y 6º de Primaria que buscarán «simbolizar la felicidad en el medio rural», según añade el alcalde.

La propuesta tomará como base la desarrollada desde enero en Pajarillos, donde los alumnos de los centros educativos han realizado a pie de calle una encuesta donde directamente han preguntado por aquellos lugares donde han sido felices para identificar ese banco de un conocido parque, esa calle, cancha de fútbol, cafetería o centro cívico donde presumen de haber encontrado una sonrisa en su rostro. Actualmente se encuentran en la fase de contrastar los datos para próximamente poder elaborar una ruta de la felicidad, donde los visitantes puedan encontrar lugares optimistas dentro del barrio. «Y que de paso los propios residentes estén convencidos de que viven en un lugar que merece la pena», destaca el director del colegio Cristóbal Colón y uno de los artífices de este proyecto, Alberto Rodríguez.

La idea se trasladará así al medio rural. Comenzará de forma experimental en Urueña, con una jornada que albergará además dos talleres de escritura creativa y de arte efímero, y proseguirá probablemente en nuevos municipios donde una nueva convivencia intergeneracional ayude a descubrir los rincones de la felicidad.