Investigadores del MIT aseguran que la conexión máquina humano está al llegar

Los chips neuromórficos son el futuro./Archivo
Los chips neuromórficos son el futuro. / Archivo

Los nuevos chips neuromórficos acercan los ordenadores al cerebro humano

J. A. G.Madrid

Hace dos años, Elon Musk, CEO de Tesla, sorprendió con la presentación de una nueva compañía enfocada a crear una serie de interfaces que unen cerebro y ordenadores. Una startup pensada para potenciar las capacidades humanas y, sobre todo, ayudar a las personas con lesiones cerebrales.

Veinticuatro meses después del anuncio, la carrera por liderar la inteligencia artificial se ha desatado. En la pasada feria tecnológica de Berlín (IFA), Huawei presentó Kirin 970, su nuevo chip de inteligencia artificial que montan sus nuevos dispositivos móviles.

Esta primera apuesta del gigante chino, aún tiene poca incidencia que pueda ser aprovechada por el usuario. El sistema tiene más relevancia en la cámara, ya que el terminal por sí solo puede detectar el mejor modo de captura, detecta con mayor rapidez rostros y ajusta valores para realizar una gran fotografía.

La tendencia de las grandes tecnológicas es alcanzar acuerdos con universidades para hacer mayores progresos en el campo de la computación neuromórfica. Una investigación del MIT de Massachusetts señala que esta línea de investigación sobre la inteligencia artificial podría acabar con la construcción procesadores que ejecutan tareas de aprendizaje automático con menores demandas de energía, hasta 1.000 veces menos. "Esto nos permitiría ofrecer más dispositivos con habilidades de inteligencia artificial como el reconocimiento de voz y de imágenes", señalan los investigadores del MIT en la revista Nature Materials.

La última compañía en presentar sus credenciales en este sector ha sido Samsung Electronics que ha unido sus fuerzas con varias universidades surcoreanas para crear un chip neuromórfico, un semiconductor de inteligencia artificial de última generación que imita funciones del cerebro humano, y puede ser usado en coches eléctricos y autónomos del futuro.

La diferencia clave entre estos procesadores y los utilizados hasta la fecha es que los primeros procesan los datos de una manera analógica, en lugar de digital. Esto significa que en lugar de enviar información en una serie de ráfagas eléctricas de encendido/apagado, varían la intensidad de estas señales, al igual que las conexiones del cerebro humano.

Su nueva morfología y construcción permite que los procesadores neuromórficos sean capaces de empaquetar más información y además reducen la cantidad de energía necesaria para su correcto funcionamiento.

Según Business Korea, el chip consume una 100 millonésima parte de la energía eléctrica utilizada por los semiconductores actuales. Sin embargo, las tecnológicas han encontrado una gran dificultad para construir estos chips y es poder controlar con precisión las señales analógicas.

Los investigadores de MIT han usado silicio y germanio para evitar estos problemas de construcción y tener un mejor control y equilibrio en la intensidad de las señales en las que trabajan estos procesadores. Sin embargo, "hay un largo camino por recorrer antes de saber si los chips neuromórficos son adecuados para la producción en masa y el uso en el mundo real", señalan en la investigación.

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