Entrevista

Pedro Duque: «Se empieza por dudar si fuimos a la luna y se acaba por no creer que el cáncer lo curan los médicos»

El ministro de Ciencia, Innovación y Universidades, Pedro Duque, asiste a la celebración del cuadragésimo cumpleaños del Instituto CMT-Motores Térmicos de la Universidad Politécnica de Valencia. / EFE I O. Chamorro

«Uno de los perjuicios de que las mentiras y las verdades se publiquen igual es el efecto problemático que tiene sobre la salud de las personas»

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENMadrid

Pedro Duque, en su primer año como ministro, ha puesto mucho énfasis en impulsar la investigación y ser crítico con las pseudociencias. «Esa teoría central de 'Las autoridades nos engañan en todo' hay que quitárselo a la gente de la cabeza», avisa antes de recordar que la polémica sobre su chalet en Jávea le dejó una enseñanza. «Aprendí que hay que estar preparado para cuando dicen mentiras sobre uno, porque lo dicen de una manera tan profesional una ola de otra gente que se lo cree sin comprobar. Es una cosa complicadísima (suspira). Hay que prepararse para estos tiempos en los que todo el mundo es capaz de publicar cosas, incluso alguien que crea una página web y parece un diario, y así lo percibe la gente. Hay un problema con eso y también en la educación. Hay que poner más énfasis en enseñar a los niños a discernir, porque la mentira y la verdad ahora son difíciles de distinguir». Aunque supera los controles semestrales para seguir siendo astronauta de la ESA con calificación para viajar al espacio y bromea sobre lo efímero que puede ser un cargo político, está disfrutando de su labor como ministro de Ciencia, innovación y Universidades.

-Cuando se cumple un año de su nombramiento, qué balance hace de este tiempo. ¿Le han salido muchas canas?

El día 7 hizo un año, pero han parecido cuatro o cinco (ríe bromeando). No sé si será por esto pero sí que ha sido una época muy intensa de trabajo, de mucho aprendizaje y con mucha ilusión de sacar las cosas adelante.

-¿Se lo imaginaba así?

No llegué a imaginarlo, nos metimos sin haberlo pensado realmente. Simplemente con el espíritu de devolver lo que el país me había dado, tratar de gestionar lo mejor posible… El equipo se ha portado bien y hemos sacado un montón de acciones adelante. Espero puedan tener muy buena continuidad.

-Ha viajado por el espacio sin ver extraterrestres. ¿Los hay en la política?

Como en todos los lados hay gente de toda clase. unos más sensatos... y otros... de todos los grados. Pero sí que reivindico que hay mucha gente sensata queriendo hacer las cosas bien en la política. Creo que los españoles tenemos un concepto demasiado negativo y peyorativo de la política o de la gente que está en ella. Y no es verdad, hay gente que está tratando de sacar cosas adelante, de llegar a acuerdos y sacar la ideología sin dogmatismos. De esos también hay, para ser exactos.

«No salieron los presupuestos, la gente prefirió votar sus doctrinas en lugar de dar lo mejor al país. Entré en campaña para ayudar aunque, con la edad que tengo, me suelo meter en cosas que sé hacer y esto era empezar de cero»

-¿Cómo se prepara uno para una campaña electoral? ¿Fue más duro que la que hace para poder optar a la carrera espacial?

Cuando accedes a un cargo como el de ministro debes mirar para atrás y pensar si eres capaz de hacerlo. En mi caso, al recuerdo de cuando fui director de empresa y de la época de astronauta, con la capacidad de liderazgo que debes adquirir. Con esas habilidades podía hacer el intento. Tengo el bagaje para pensar que puedo gestionar lo público en el área de la ciencia, tecnología y universidad. Es verdad que el hecho de entrar en un proceso de elecciones vino muy deprisa. No salieron los presupuestos, la gente prefirió votar sus doctrinas en lugar de dar lo mejor al país. Entré en campaña para ayudar aunque, con la edad que tengo, me suelo meter en cosas que sé hacer y esto era empezar de cero. Fue interesante. Tuve la oportunidad de estar en zonas y pueblos, pequeñas empresas y centros tecnológicos de la provincia de Alicante que no había estado. Conocí a gente entusiasta, que piensa que, si yo gano, voy a mejorar al pueblo. Voy a intentar que todos los desfalcos que ha habido toda la vida en etapas anteriores que se termine porque voy a trabajar bien... Conocí mucha gente interesada realmente en el servicio público. Antes ya sabemos qué era esto: el servicio público era para ver qué sacaban y ahora España es otra cosa. Y ha sido bonito verlo.

-Un deportista acusado de algo que no hizo decía que la ley debería de verdad obligar a rectificar en el mismo tamaño y forma. ¿Que se publique una información sin total confirmación es ya un castigo en sí mismo?

Es una reflexión que hay que hacer. Si uno va a un abogado especialista en difamaciones la conclusión que saca es que las leyes no te apoyan. Es algo que quizá deberíamos hablar, los periodistas y el Congreso de los Diputados. Llegar a algo entre todos, de manera que se pueda hacer unas leyes más protectoras de las personas pero a la vez sin pisar la libertad de expresión ni del periodismo. Creo que se podría hacer mejor.

-Usted además de impulsar la investigación lucha y es un crítico durísimo con las pseudociencias. Incluso lo vivió de cerca en su familia...

Uno de los perjuicios de que las mentiras y las verdades se publiquen igual es el efecto problemático que tiene sobre la salud de las personas. Surgen infinidad de supercherías que por la desesperación de los enfermos o esnobismo de los que piensan saber más que los médicos. Desde los poderes públicos hay que poner más énfasis y ser responsables en que a las personas se les dé la información correcta. Por eso es muy importante que las autoridades del país hagan una campaña de lo que funciona y qué no. Mis padres hace años estaban en ese área de gente de que ciertas prácticas parecidas a médicas (quiropraxia, que ahora está considerada pseudoterapia) tenía más efecto que la medicina misma. Eso me hizo ver que nadie está libre de eso, se necesita un esfuerzo constante y permanente por parte de los poderes públicos para poner claramente qué es lo que cura y qué es lo que no. Las únicas terapias naturales que curan la salud son las que nos decían los ancestros: beber mucha agua, comer sano, hace deporte, protegerte del sol, abrigarte si hace frío y lavarte muchos las manos. Si uno inventa una terapia, hace las pruebas pertinentes, demuestra que funciona en un número suficiente de gente y se puede utilizar se convierte en medicina. Si no lo hace se convierte en superchería.

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-La innovación está presente en el día a día ya que usted cuenta que «los chips de las cámaras de los móviles provienen de un invento para poder ir a Júpiter» o que haya inventos que se usan en el deporte. ¿Se tiene claro eso?

Espero que vaya calando esta idea de que las inversiones que se hacen en la conquista por el espacio o en la exploración de las galaxias, los telescopios que colocamos en órbita... toda esta tecnología luego sirve para que nuestras empresas tengan una mayor competitividad. Que tengan una tecnología de donde tirar para mejorar las otras cosas: los trenes, los sensores de electrocardiograma, el proceso del vino... Todas las industrias se mejoran utilizando las tecnologías que se usa en el espacio porque innovando es la única manera de llegar a él. Los teléfonos móviles llevan un sensor de cámara CEMOX que es un invento que hicieron en el laboratorio de propulsión de California para minimizar el tamaño y la energía que consumían las cámaras para poderlas mandar a otros planetas.

«Los teléfonos móviles llevan un sensor de cámara CEMOX que es un invento que hicieron en el laboratorio de propulsión de California para minimizar el tamaño y la energía que consumían las cámaras para poderlas mandar a otros planetas»

-En breve se cumplirán 50 años de la llegada del hombre a la luna. Ya me ha contado lo que para usted supuso aquello. De hecho, le respondió en twitter a Casillas cuando dijo no creerse que había llegado el hombre a la luna. ¿Cómo fue?

La gente puede pensar un poco lo que quiera y no pasa nada, pero me pareció que siendo una persona de tanta fama y con tantos seguidores era bueno contrarrestar para no difundir esa creencia. El problema es que se empieza por ahí y la gente acaba por no creerse que el cáncer lo curan los médicos con una serie de técnicas, o que hay que ir a la Seguridad Social y no a los curanderos. Todas estas cosas, como la Tierra plana, están unidas y a la gente la llevan de lo uno a lo otro porque gira sobre una teoría central que es: «las autoridades nos engañan en todo». Eso hay que quitárselo a la gente de la cabeza.