El fútbol es un icosaedro truncado

Varios de los científicos./
Varios de los científicos.

Vicente Fuster, Carlos Duarte, María Blasco o Juan Luis Arsuaga forman parte de la primera selección española de científicos

DANIEL ROLDÁNMadrid

Los futbolistas no tocan un esférico, aunque los periodistas se empeñen en usar este sinónimo para referirse. Tocan un icosaedro truncado, es decir, una cosa que quiere ser esférica pero que es imposible que lo sea si está formado por pentágonos y hexágonos. Esta anécdota es solo una muestra de la estrecha relación que existe entre dos mundos como son el deportivo y el científico. Dos esferas que se tocan más de lo que la sociedad piensa pero que, evidentemente, tienen una diferente repercusión. Mientras un guiño de un futbolista desata cientos de hipótesis sobre su significado, un hallazgo de unos investigadores españoles pasa más bien desapercibido.

Para intentar aunar estos dos espectros y que se reconozca a la ciencia española (situada entre las diez más importantes del mundo), la revista QUO ha convocado a la primera selección española de científicos. Un jurado seleccionó de una treintena de candidatos a los trece que, en su opinión, deberían formar parte de este primer combinado. Entre los componentes destacan Valentín Fuster (director del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III), dos paleontólogos como Juan Luis Arsuaga (codirector del yacimiento de Atapuerca) y José Luis Sanz, descubridor de ocho géneros de dinosaurios; bioquímicos como Margarita Salas y Juan Carlos Izpisúa; premios Príncipe de Asturias como Joan Massagué (otro bioquímico), Pedro Echenique Echenique ( Físico del CSIC y premio Max Plank) y el químico Avelino Corma, además del propio Arsuaga; María Blasco (directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, CNIO), Juan Ignacio Cirac (director de la División Teórica del Instituto Max Plank), Pere Puigdomènech (profesor de investigación del CSIC), Carlos Duarte (biólogo marino del CSIC y director de la Expedición Malaspina 2010) y Celia Sánchez Ramos (investigadora de la Universidad Complutense de Madrid).

Todos forman parte de esta selección que surgió de una anécdota. Un científico español que aterrizaba hace unos años en Valencia, según ha contado Jorge Alcalde, director de la publicación, vio a un grupo de fotógrafos que esperaban en la terminal. El investigador se sorprendió que hubiera tanta expectación por su llegada. Se equivocaba. Esperaban a Santiago Cañizares, entonces portero del club local. Después de ver la repercusión del deporte, se comenzó a gestar esta selección que, como en otras disciplinas, se ha presentado esta mañana en la sede del Consejo Superior de Deportes.

Menos furia

El objetivo de este equipo es fomentar la divulgación científica. Es difícil que la gente se emocione por la física cuántica como con un gol de Iniesta, ha reconocido de forma distendida el presidente del CSIC, Emilio Lora-Tamayo. Pero hay que intentar, ha recalcado, que se conozcan los avances que cambian la vida. Como las investigaciones de Celia Sánchez Román sobre los efectos de la luz sobre nuestros ojos. Estamos expuestos a 6.000 horas de luz y eso es una barbaridad. A la luz natural se le han unido las tablets y los móviles. Hacen daño y ese es mi trabajo que se sepa, ha explicado. Un trabajo complicado porque los contrarios están en todo el mundo. Los científicos somos súper competitivos. Luchamos a nivel internacional y a veces ganamos, ha explicado María Blasco.

Para seguir en esta carrera es necesario fomentar la cantera porque ganamos cosas, aunque no traigamos trofeos a casa. Pero para lograr más reconocimiento internacional es necesario invertir, ha recordado Margarita Salas. Un país sin investigación es un país sin desarrollo, ha indicado parafraseando a Severo Ochoa. Y la más veterana de las científicas ha lanzado un mensaje a los políticos: Estamos en grave riesgo de perder una generación de científicos. Apoyemos a la ciencia porque estaremos apoyando al desarrollo de España.

Un desarrollo que en la paleontología tiene granes cotas. La paleontología española es muy rentable si contamos su índice de publicación, ha afirmado José Luis Sanz. Unos éxitos que se deben a la planificación y al trabajo de base. No se gana con la furia. Antes nos decían que la selección española era furia, pero vencían otros igual de heroicos y de furiosos, con lo cual no era un problema testicular. Era la base, el talento, ha apuntado Juan Luis Arsuaga, cuyo padre jugó 10 años en el Real Madrid. El fútbol es una metáfora de la vida, ha rematado el científico.