Luis Felipe Delgado: «El futuro de Zamora no se negocia ni se alquila. Es su derecho»

Luis Felipe Delgado, minutos antes de leer el pregón /
Luis Felipe Delgado, minutos antes de leer el pregón

El periodista hace una declaración de amor a la ciudad en el pregón oficial de la Semana Santa, 34 años después de pregonar por primera vez la celebración

ALICIA PÉREZ

«Os suplico que no cejéis en pedir el porvenir que necesita urgentemente esta nuestra querida tierra y que tantas veces se le ha negado. En ello sed tenaces, intransigentes. El futuro de Zamora no se negocia ni se alquila o se cambia. Es su derecho. Y es de justicia, en una tierra tantas veces abandonada a su suerte». De esta forma, ha suplicado el periodista Luis Felipe Delgado en el pregón oficial de la Semana Santa de Zamora, una tierra que cree que no merece estar arrodillada salvo en estos días «que se lo pide su fe en Dios». En una declaración de amor a Zamora, el periodista ha vuelto a pregonar la Semana Santa. 34 años después de la primera vez. En esta ocasión, lo ha hecho en el Teatro Ramos Carrión, en su «segundo ejercicio de amor» ante numerosas autoridades, personalidades y cofrades de Zamora.

En un acto presentado por el director de COPE Castilla y León, Luis Jaramillo, y en el que la Junta Pro Semana Santa de Zamora ha entregado el premio Barandales de Honor al escultor zamorano José Luis Coomonte, han estado presentes el presidente de la Junta Pro Semana Santa, Antonio Martín Alén; el obispo de Zamora, Gregorio Martínez; la vicepresidenta de la Junta de Castilla y León, Rosa Valdeón; el alcalde, Francisco Guarido; el subdelegado del Gobierno, Jerónimo García Bermejo; la presidenta de la Diputación, Mayte Martín; el presidente de la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Servicios de Zamora, Manuel Vidal, y el secretario de la Junta Pro Semana Santa, Juan Antonio Haedo.

Tras una oración dedicada al Nazareno de San Frontis, que cada Semana Santa cruza el río desde su barrio de la margen izquierda, el pregonero inició su pregón. Antes Luis Jaramillo había avisado a los asistentes en su presentación: «Preparaos para acumular sensaciones y revivir la Semana Santa. Pocas personas saben tanto de la Semana Santa como Luis Felipe», a quien definió como el arte y la pasión en la palabra. Arrancaba así un clásico de la Pasión zamorana, el pregón del Domingo de Ramos. «Si prestáis atención, vais a experimentar cómo siente, respira y vive Zamora en estos días», anunciaba Jaramillo, quien trabajó en la radio con el pregonero y quien este año será el encargado de hacer la plegaria al Cristo de las Injurias en la tarde del Miércoles Santo, en la procesión del Silencio.

En un Teatro Ramos Carrión lleno, el pregón de Luis Felipe Delgado puso nombre propio a la Semana Santa. Lo hizo a través de sus recuerdos de niñez, desde que aprendió las primeras letras, y de los cinco sentidos. El olfato, con el que brotó su amor; el gusto, «Nunca, Zamora, me dejaste mal sabor de boca»; el oído, abierto para «no perderme tu voz»; el tacto, «Mi amor por ti, Zamora, se tocaba. Lo cogía en mis manos», y la vista, un amor a primera vista y Zamora como la niña de sus ojos.

«Y al llegar los días santos, mis cinco sentidos aceleraban todos mis pulsos», exclamó Delgado de Castro. «Mi amor entonces crecía. Ahora sé la razón. Ninguna otra podía ofrecer en esos días lo que tú, Zamora, nos enseñabas y vivíamos». El pregonero puso además con su pregón nombre propio a la Semana Santa zamorana a través del nombre de familiares, amigos, cofrades, directivos, hermanos de paso y de hábito, tradiciones, calles, pasos, marchas y recuerdos y escenas típicas y habituales de estos días. Utilizó también en su relato el símbolo y significado de las cruces en un pregón titulado 'Tierra de Cruces'. A través de ellas llevó a los asistentes en un recorrido por templos, tierras, fiestas, caminos y pueblos de las comarcas de Sayago, Aliste, Sanabria, La Carballeda, Los Valles y las tierras de Campos, Pan y Vino, «avejentadas muchas, maltratadas casi todas».

Destacó Luis Felipe también la que considera la gran virtud de la Semana Santa de Zamora, haberse hecho con el barro de todos los hombres y mujeres de buena voluntad. «Y desde niños. Esta Semana Santa se hace desde abajo. Es el mayor valor que tiene y la razón de su continuación por los años de los años», afirmó sobre una Pasión en la que han cabido todos, según sus palabras. También mostró su satisfacción el pregonero por ver hoy a las mujeres «plenamente integradas en nuestras cofradías».

En su recorrido por las cruces, el periodista zamorano hizo referencia también a las cruces «de verdad, reales como la vida misma». A esas cruces, según explicó, de los miles y miles de personas que se suben a una patera en busca de una libertad incierta o cruzan fronteras en busca de un hogar que además se les niega al otro lado. A estas sumó las cruces de las bombas de los fanáticos que matan en busca de un paraíso imposible, las cruces de los condenados al paro, a la indigencia, a la droga, o las de los ancianos abandonados a su suerte.

Además, aprovechó la ocasión para convocar a los asistentes a participar en cada una de las procesiones de la Pasión y después, una vez que el Domingo de Ramos termine su misión de pregonero, en otros días y costumbres como la romería del Cristo de Valderrey o de La Hiniesta. También invitó Luis Felipe Delgado a visitar Toro durante la celebración de la exposición 'Aqva' de Las Edades del Hombre «para hacer justicia a una ciudad zamorana tan señera, rebosante de historia y de arte».

«Te amo, Zamora. Y te amaré hasta el día en que, agotada mi vida, unas manos claven en ti mi última cruz para ser una más en esa entrañable tierra de cruces que cultivas», finalizó el pregonero 34 años después.

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