La emoción desborda las calles del casco histórico en la procesión del Cristo Yacente

La carroza del Cristo Yacente baja por la calle Barrionuevo hacia el Arco del Socorro./Antonio Tanarro
La carroza del Cristo Yacente baja por la calle Barrionuevo hacia el Arco del Socorro. / Antonio Tanarro

Miles de segovianos y turistas acompañan a la feligresía de San Andrés en la procesión extraordinaria que conmemora sus 40 años desfilando con la talla de Gregorio Fernández

Miguel Ángel López
MIGUEL ÁNGEL LÓPEZSegovia

Nublado y soleado. El Domingo de Ramos lució en las dos circunstancias, con el cielo encapotado y una temperatura suave y agradable durante la procesión de La Borriquilla, y con una espléndida tarde de sol para la del Cristo Yacente de Gregorio Fernández (hacia 1614), conmemorativa de los cuarenta años de su primera participación con la Feligresía de San Andrés. Antes, la magnífica talla del escultor vallisoletano del Siglo de Oro desfilaba con Acción Católica, pero son los feligreses de San Andrés quienes la han acompañado desde 1979. Y por eso fue muy esperada esta procesión extraordinaria, con lugares de paso inéditos en los últimos tiempos, aunque el itinerario trató de recordar el que hacía el Yacente en la antigua procesión y en el Vía Crucis, que entonces llegaba hasta Sancti Spiritu.

La Plaza Mayor estaba repleta, con gente apostada a los dos lados del recorrido que haría el paso de la Feligresía de San Andrés para salir hacia el arco del Socorro. Había un público numeroso media hora antes de la hora de salida, pero el retraso de algo más de cinco minutos permitió a quienes llegaban tarde que vieran partir la carroza de la Catedral.

También, quizá, porque al ser una procesión conmemorativa, la ocasión fue única para ver el desfile de la talle de Gregorio Fernández a la luz de la tarde, con la que la policromía muestra un tono natural, y su paso por la calle de san Frutos, el giro complicado detrás de la girola de la Catedral hacia Barrionuevo, el descenso lento y cuidadoso por la calle Martínez Campos, otro giro al llegar a la plaza del Socorro (llena de segovianos y turistas) y la subida de nuevo por la Ronda de Juan II y la calle Daoíz para entrar en la iglesia de san Andrés cuando la tarde ya caía. A la emoción en todo el recorrido contribuyó la numerosa banda de tambores y una dulzaina de El Cirineo, con algunos de sus integrantes (igual que los feligreses que portaban antorchas, de corta edad.

Por la mañana también fue muy seguida la Procesión de Las Palmas, con cientos de personas esperando el paso de La Borriquilla por las calles del casco histórico.

Comienzan así siete días de desfiles y liturgia. También de turismo, con una ocupación prevista en los establecimientos hoteleros de casi el 100% de jueves a sábado y algo menor el resto de los días, según la concejala Claudia de Santos.