La sobriedad de Doctrinos marca el camino inevitable de la Semana de Pasión

Un cofrade procede a subir al Cristo una vez fuera de la ermita de la Vera Cruz./
Un cofrade procede a subir al Cristo una vez fuera de la ermita de la Vera Cruz.

La Vera Cruz innova en la salida y saca al Cristo tumbado para evitar problemas y sustos

CECILIA HERNÁNDEZ

Sorpresa en la salida del Cristo de los Doctrinos ayer desde la capilla de la Vera Cruz. La procesión de silencio y penitencia que organiza la cofradía decana de Salamanca tuvo una novedad importante en su momento inicial. Las puertas del pequeño templo se abrieron para dejar salir a una larga fila de penitentes. Tras ellos, el paso del Cristo se movía lentamente en el interior. Al situarse de frente a la puerta, el público presente se hizo la misma pregunta: ¿dónde está el Cristo?

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Y es que desde fuera tan sólo se podía contemplar el monte de cardos, con la calavera de Adán, como símbolo de máxima penitencia, en el que se sitúa de modo habitual esta imagen de autor anónimo del siglo XVII. El paso salió poco a poco con esfuerzo de los hermanos de carga y entonces se descubrió que el Cristo yacía en horizontal a la espera de tener espacio suficiente. Una vez en la calle fue elevado por uno de los hermanos hasta ser situado en su posición habitual, entre los aplausos del público. Como otra novedad, este año el paso se cargó a la usanza más puramente castellana, con todos los portadores por fuera, tal y como anunció la Vera Cruz días antes.

Detrás, un hermano penitente, descalzo y arrastrando grandes cadenas. Y poco después, la Virgen de la Amargura, que salió con menos dificultades a hombros de sus hermanas de carga. Comenzó así la procesión que emprendió camino por Domínguez Berrueta camino de la Catedral para orar ante el Santísimo Sacramento. A la salida de la seo, ya en momentos más íntimos y con menos público presenciando, tuvo lugar un momento muy especial cuando en la calle Traviesa la asociación de Tamborileros de Pepe Gil Cacho homenajeó al Cristo y a la Virgen. Se rompió así el silencio que es nota característica de esta procesión, la única sin acompañamiento musical de las que tienen lugar en Salamanca.

Y de ahí, regreso por calles tranquilas hasta la ermita de la Vera Cruz, en torno a la medianoche, bajo la luna casi llena. Hoy la cofradía tiene un acto muy especial, la presentación oficial de la restauración del grupo escultórico de las Tres Marías, que participarán en la procesión del Santo Entierro del Viernes Santo.

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