El dolor de la Madre toma las calles y abre el camino sagrado de la Pasión

El paso de la Virgen sale de la capilla de la Vera Cruz. /
El paso de la Virgen sale de la capilla de la Vera Cruz.

La plaza de San Benito vuelve a acoger el rezo del Via Matris ante Nuestra Señora de los Dolores

CECILIA HERNÁNDEZ

Sin miedo a la lluvia y con una temperatura perfecta, los desfiles procesionales de la Semana Santa de Salamanca no pudieron tener ayer mejor arranque. Nuestra Señora de los Dolores, magna obra de Felipe del Corral e indudable joya del patrimonio salmantino desde hace más de tres siglos, completó su Camino de la Madre, el Vía Matris, sin problemas y con la firme decisión de sus hermanos de carga. A las 19:00 horas la ermita de la Vera Cruz ya se quedaba pequeña para albergar a los cofrades en rezo del último día del novenario en honor a la Virgen. Afuera, poco a poco, la expectación crecía ante el primero de los desfiles, la primera de las procesiones de esta locura bendita llamada Semana Santa.

Al término del rezo, continuó la tradición, con la llamada de honor al paso de la Virgen, que en esta ocasión correspondió a José Adrián Cornejo, presidente de la Junta de Semana Santa de Salamanca, en homenaje a los 75 años que cumple en este 2017 la institución que reúne a las cofradías, hermandades y congregaciones de penitencia de la capital.

Una vez más, la cofradía decana de Salamanca, esa que resume su largo nombre en el sencillo Vera Cruz, estuvo al quite y si el año pasado se ocupó de homenajear a la cofradía del Flagelado por el 25º aniversario dela Virgen de las Lágrimas, éste no dejó pasar la oportunidad de rendir honores a la Junta cofrade, que cumple sus bodas de platino con buena salud. José Adrián Cornejo agradeció el gesto y, ante el vicario general de la Diócesis, Florentino Gutiérrez, que estuvo presente, rogó a la Vera Cruz que mantenga su buen hacer y los deseó una «Semana Santa plena».

El rito se cumplió y al grito de Paz y Bien, las peticiones realizadas por el jefe de paso de Nuestra Señora de los Dolores se instalaron a los pies de la imagen. Días de guerra y terrorismo estos que vivimos, que no quedaron sin recordatorio en el caminar doloroso de la Madre que sabe lo que está por venir. También hubo un recuerdo para la «ejecución sistemática de cristianos por el fanatismo religioso en Siria y otros lugares»y para todos aquellos que han sido despojados de sus hogares «por el egoísmo político y financiero». De igual modo, no faltó el recuerdo hacia los refugiados y hacia las víctimas de la trata de seres humanos, sin dejarse a los españoles que han tenido que emigrar en busca de un futuro mejor.

Rezo del Via Matris

Y completada la tradición, comenzó ese recorrido, que llevó a la imagen de Felipe del Corral por las evocadoras calles cercanas, pertenecientes al centro histórico, hasta alcanzar el recoleto rincón de la plaza de San Benito, al lado del convento de las Madres de Dios, que ocupa parte del espacio de la que fuera casa de Maldonado, uno de los Comuneros de Castilla.

Allí tuvo lugar el rezo de los Siete Dolores de la Virgen: la profecía de Simeón en la presentación del Niño Jesús, la huida a Egipto con Jesús y José, la pérdida de Jesús, el encuentro con Jesús a cuestas con la cruz en el Calvario, la crucifixión y la agonía de Jesús en la Cruz, la lanzada y recibir a Jesús ya muerto y el entierro de Jesús y la soledad. Completado el rezo, regresó a su ermita, recibiendo el cariño de los fieles y de más de un centenar de sus cofrades, que siempre participan en esta procesión vestidos con riguroso traje oscuro, portando el escapulario de la Virgen y la medalla de la cofradía, alumbrando a la Virgen con velas.

Este desfile se organizó por primera vez en 1909, pero decayó a finales de los años 60 del siglo pasado, cuando se dejó de celebrar. Se recuperó en 2004 por parte de la Vera Cruz, manteniéndose con notable éxito y relevancia desde entonces, convertido en el inicio oficial de los desfiles penitenciales de la Semana Santa de Salamanca junto con el traslado del Cristo de la Liberación desde el cementerio a Fonseca.

Asimismo, es la primera de las cuatro procesiones cuya responsabilidad de organización compete a la Vera Cruz. La siguiente será el Lunes Santo, con el triste caminar entre cardos y campanas de penitencia del Cristo de los Doctrinos, a la que seguirá la procesión del Santo Entierro el Viernes Santo y la procesión del Encuentro del Resucitado y la Virgen de la Alegría el Domingo de Resurrección.

 

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