Los pueblos de Palencia recuperan ritos y tradiciones ancestrales

La Soledad procesiona el Viernes de Dolores en Astudillo. /M. Franco
La Soledad procesiona el Viernes de Dolores en Astudillo. / M. Franco

Numeros municipios palentinos conservan singularidades en las vestimentas o en la participación de los más pequeños

El Norte
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Los municipios de la provincia palentina ofrece durante estos días de Semana Santa ritos «emotivos y ancestrales», peculiaridades propias de cada uno de ellos, tradiciones y usos sociales que se han mantenido con el paso de los años y que invitan a los visitantes a ser testigo de todas ellas, y que cuentan con el apoyo y la promoción de la Diputación .

Así, en la villa medieval de Ampudia el sonido de las dulzainas acompaña la procesión de La Pasión del Redentor el Viernes Santo, mientras que las carracas, algunas de ellas del siglo XIX, se hacen sonar en los Oficios del Jueves y Viernes Santo. Y estos dos días, en Astudillo, se podrán oír las coplas populares, mientras que en la tarde del Sábado Santo, los más pequeños realizarán un muñeco de cartón y madera que recorrerá las calles del pueblo sobre unas angarillas. Los niños llevarán la cara pintada y pedirán limosna para la difunta 'Titera' y para la merienda de quienes la acompañan.

En Autilla del Pino como cada Viernes Santo desde el siglo XVII, dos nazarenos portarán la Cruz Grande de la que tirará un niño vestido de ángel y con una cestita de mimbre; mientras que los vecinos de Barruelo de Santullán se implicarán en la mañana del Viernes en un Vía Crucis procesional con tres cruces, de las que la de mayor peso será portada por los hombres y la de menor tamaño por las mujeres y los jóvenes.

La vistosidad y singularidad se vive en la Semana de Pasión de Carrión de los Condes, donde la sobriedad preside todas y cada uno de las procesiones mientras cofrades, vecinos y visitantes pueden degustar las tradicionales 'saladillas', almendras tostadas saladas maridadas con limonada para dar así cumplimiento a la tradición de 'matar judíos'. La Semana Santa carrionesa finaliza el Lunes de Pascua cuando los niños protagonizar la fiesta de 'Los Ángeles somos' en la que los monaguillos de todas las parroquias piden limosna y alimento mientras cantan un villancico que data del siglo XVI.

En Castrillo de Villavega se ha mantenido desde el siglo XVI 'El canto de los versos' de la Pasión a cargo de la Cofradía de las Ánimas, a la que pertenece la práctica totalidad de vecinos del pueblo, mientras que el Jueves Santo, soldados romanos que portan largas picas escoltarán al penitente, a quien también escoltan dos niños que caminan recitando los versos de la Pasión.

En Dueñas, merece atención el Jueves Santo, con el desfile del paso 'Ecce Homo', de Diego Siloé, acompañados por los cofrades que vistes unas túnicas peculiares denomindas 'nafallas', según recoge Europa Press.

Túnicas especiales

En Fromista, es parada obligatoria el Vía Crucis del Viernes Santo con la imagen de La Soledad, tras la que camina un hombre que porta una gran cruz y escenifica las tres caídas de Jesús y que va atado por la cintura a cuatro penitentes que visten túnicas negras y portan lanzas y que representan a los judíos.

Un Vía Crucis viviente el Jueves Santo es una de las peculiaridades de Grijota, que vive una Semana Santa envuelta en «sobriedad, sencillez y recogimiento»; mientras que en Herrera de Pisuerga es una tradición arraigada el juego popular de las Charpas o Chapas, donde se alcanza cifras muy altas de dinero.

En Osorno se mantiene La Oración del Huerto del Jueves Santo y el rito de la 'colación' que consiste en repartir entre los hermanos de la Cruz un panecillo de anís, dos en el caso de los cofrades que han portado un paso.

En Paredes de Nava, la singularidad viene motivada por los penitentes que cargan grandes cruces, con pies descalzos y llevando coronas de espino en sus cabezas, mientras el silencio envuelve las calles. En Revenga de Campos, es cita obligada es la procesión del Silencio del Viernes Santo, en la que un vecino representa a Jesús y porta una gran cruz pesada, además de que escenifica las tres caídas y cubre su rostro y cuerpo para no ser reconocido.

En Saldaña, la Semana Santa concluye el Lunes de Pascua en el que todos los niños celebran el 'Lunes de los huevos' y salen al campo a comer tortillas; mientras que en Villada se mantiene una tradición que ya aparece en un libro del siglo XVI y es la 'Procesión de los caramelos', que se celebra el Jueves Santo y en la que penitentes y asistentes compartes caramelos que reparten los cofrades.

En Villaherreros, la Cofradía de la Cruz, que se fundó en 1681 es la encargada de organizar las procesiones y subastar el Domingo de Ramos los pasos, faroles, cruces e insignias entre los vecinos, y en Villasarracino los cofrades no visten las típicas túnicas, sino que van ataviados con la capa castellana mientras que las mujeres que hacen penitencia cubren su rostro con una gasa negra, van descalzas y llevan coronas de yedra.