La iglesia de Allende el Río se queda huérfana de procesiones un año más

Oficio de Tinieblas./Marta Moras
Oficio de Tinieblas. / Marta Moras

El Cristo de la Vida y de la Muerte de la Hermandad de la Piedad no salió por la amenaza de lluvia

JOSÉ MARÍA DÍAZPalencia

Comenzaba la crónica del pasado año: «Tras el frustrado desfile del Vía Crucis, todo hacía presagiar que la siguiente procesión en suspenderse en la Semana Santa de Palencia sería la de Luz y Tinieblas...», y este año podría servir también el arranque, puesto que, del mismo modo se había visto frustrado el Vía Crucis. Sin embargo, el año pasado sí que llegó a salir la procesión, lo que permitió el estreno oficial de la talla de Nuestra Señora de los Ángeles en la Semana Santa de Palencia. En esta ocasión, los hermanos de la Piedad optaron por la prudencia y prefirieron mantenerse en casa, a resguardo, a pesar de que la lluvia era demasiado tímida como para haber molestado durante laprocesión. Pero los cofrades franciscanos sabían perfectamente que esta situación podía cambiar en cualquier momento, y si la lluvia arreciaba no habría lugar para guarecerse como ya se hizo el pasado año.

Entonces, se optó por cortar la procesión en la catedral, pero en esta ocasión, con las obras en el templo esa posibilidad quedaba descartada, y en el trayecto hasta la iglesia de Santa Ana, en Allende el Río, cruzando incluso el Carrión por Puentecillas no podrían encontrar refugio alguno.

Así, la procesión se suspendió también y se sustituyó por la celebración de un Vía Crucis en el interior de la iglesia de San Agustín, en la Calle Mayor, en donde previamente se había celebrado el Ejercicio de Tinieblas, un acto litúrgico purificador, en el que los velones apenas iluminan el interior del templo y los cofrades preparan su alma para la Pasión que se avecina. Rezos a los apóstole, a María y también a la traición de Judas.