Fervor y silencio en Baltanás

El Cristo de la Esperanza, portado por los niños del Nazareno, en Baltanás. /Luis Antonio Curiel
El Cristo de la Esperanza, portado por los niños del Nazareno, en Baltanás. / Luis Antonio Curiel

La lluvia también obligó a suspender algunos actos litúrgicos y procesiones

LUIS ANTONIO CURIELBaltanás

La mañana del Sábado Santo se ha vivido con profundo recogimiento en Baltanás, mediante el acto de contemplación ante la Madre Dolorosa y el Cristo yacente, organizado por la Cofradía Penitencial y Sacramental de Nuestro Padre Jesús Nazareno y Santo Sepulcro. Lo más emotivo de esta meditación ha sido la veneración al Cristo yacente apoyado sobre los pies de la Virgen Dolorosa.

Además, los baltanasiegos tuvieron la oportunidad de colaborar con las familias más necesitadas de la provincia y del pueblo saharaui mediante una campaña de recogida de alimentos y otros productos de primera necesidad.

Los actos del Viernes Santo comenzaron con el tradicional Vía Crucis del Calvario organizado por la Cofradía de la Santa Vera Cruz y Cristo de Balaguer. Los cofrades y devotos portaron una pesada Cruz penitencial por el recorrido. Por la tarde, se celebró la Pasión del Señor, con la adoración al Santo Cristo de la Salud. La Procesión del Silencio y la Luz no pudo celebrarse por la lluvia. Por este motivo, los cofrades celebraron un acto en el templo parroquial, con una procesión con la Virgen de la Dolorosa (siglo XVII), que acudió al encuentro del Santo Sepulcro (siglo XVI), entonándose la Salve.

El Jueves Santo Baltanás celebró la Cena del Señor. El párroco de la localidad, Miguel Lobo, realizó el lavatorio de los pies a doce apóstoles, en un gesto de servicio y entrega. Abrió el desfile el Ecce Homo (siglo XVI), seguido de Nuestro Padre Jesús Nazareno (siglo XVI), el Cristo de la Esperanza y la Cruz Desnuda. A continuación, desfiló el Cristo de Balaguer, seguido del Cristo de la Salud y de la Dolorosa, que cerró la procesión que contó con cientos de cofrades y fieles. Las distintas bandas de música de las cofradías y el coro parroquial acompañaron durante el recorrido procesional, que duró más de una hora. Por la noche, se celebró la Hora Santa.

Ya en la noche del Miércoles Santo, se celebró el Vía Crucis del Silencio, que este año ha llegado a su decimooctava edición. El Vía Crucis se realizó por el interior del templo parroquial por las lluvias. En el acto desfiló la Cruz de Espejos (siglo XVI). Este acto penitencial es uno de los más característicos de Baltanás, pues se realizada desde el año 2001 y habitualmente se lleva a cabo por la zona de las bodegas de ‘El Castillo’, como tradición recuperada por la Cofradía Nazarena con más de dos siglos de antigüedad. Un lugar especialmente emblemático que desde 2015 cuenta con la declaración de Bien de Interés Cultural en la categoría de conjunto etnológico.

 

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