Encuentro a los pies del Cristo del Otero

El Cristo de la Vera Cruz, en lo alto del Otero./Antonio Quintero
El Cristo de la Vera Cruz, en lo alto del Otero. / Antonio Quintero

Los hermanos de la Vera Cruz de Palencia protagonizan una espectacular subida al Cerro del Otero en la tarde del Domingo de Ramos

José María Díaz
JOSÉ MARÍA DÍAZ

Tarde para los penitentes, para aquellos que buscan la tranquilidad espiritual debajo de la túnica y el capillo. La subida al cerro delOtero siempre es un reto, aunque no se trate deuna procesión de Semana Santa, pero si lo es, desde luego, que hay que estar muy seguro de contar con las fuerzas suficientes.

La Vera Cruz recuperó a finales de la década de los 90 la vieja tradición palentina de procesionar hast lo alto del Otero, y lo hizo introduciendo la fórmula del rosario, para lo que se cuenta con las parroquias de Maria Estela y San Ignacio y Santa Inés para los rezos de los misterios marianos, que concluyen en lo alto del cerro, a los pies del magnífico Cristo de Victorio Macho, en donde se cruzan y saludan las dos imágenes que desfilan el Cristo de la Vera Cruz y Nuestra Señora del Dolor. En la tarde del Domingo de Ramos, este encuentro fue fugaz, de apenas unos segundos tras la lectura del quinto misterio, momento en el que comenzó el descenso de la procesión, en la que, una vez más se apreciaron las ausencias de algunas cofradías palentinas, aunque en general fueron muy pocos los cofrades que no eran de la Vera Cruz los que desfilaron.

Aunque no importó demasiado, ya que los organizadores contaban con sus propios refuerzos en forma de participantes poco habituales, ya que pudo verse procesionar por las calles de la capital palentina a cuadros de hermandades consagradas también a la Vera Cruz de Carrión de los Condes, Herrera de Pisuerga, Osorno e incluso la ciudad de Valladolid, cuya hermandad envío hasta Palencia un cuadro muy numeroso y llamativo, por las diferencias en el diseño de las túnicas.