La catedral de Palencia acoge el Vía Crucis de la Cuaresma

Momento del encuentro entre el Nazareno y la Dolorosa del Santo Sepulcro./
Momento del encuentro entre el Nazareno y la Dolorosa del Santo Sepulcro.

Desfilaron los pasos de Nuestro Padre Jesús Nazareno con el Cirineo y la Virgen de los Siete Dolores

FERNANDO CABALLEROpalencia

La catedral volvió a convertirse en l tardenoche del sábado en el escenario del encuentro entre Jesús y su madre, María, escenificado este año en los pasos de Nuestro Padre Jesús Nazareno con el Cirineo, que es el titular de la cofradía de los nazarenos, y la Virgen Dolorosa o de los Siete Cuchillos, que pertenece a la del Santo Sepulcro. Las dos imágenes simbolizaron el itinerario del Vía Crucis que guía el camino de Jesús al Calvario que culminó en la crucifixión.

La llegada de los dos pasos a la catedral se produjo desde las respectivas sedes de las cofradías que aportaron los pasos. El Nazareno desfiló en carroza arropado por su agrupación musical y representantes de las cofradías Jesús Nazareno, Vera Cruz, Jesús de Medinaceli y Jesús de la Sentencia. A la Virgen, que desfiló en andas por hermanos perfectamente ataviados con riguroso traje oscuro, le acompañaron las cofradías del Santo Sepulcro, Soledad, Cristo de la Misericordia, Jesús Crucificado y Virgen de la Piedad, además de las cornetas y tambores del Sepulcro.

Las dos imágenes accedieron al templo por la puerta del Obispo y giraron a la izquierda de la nave de la Epístola para recorrer el trascoro y colocarse en la del Evangelio. Los estandartes de las hermandades, después de realizar los protocolarios saludos la expresión que simboliza el hermanamiento entre las cofradías se colocaron en el altar detrás de los sacerdotes en una estampa que se va haciendo habitual en las penitenciales palentinas con motivo de este Vía Crucis anuncio de la Cuaresma, que organiza la Hermandad de Cofradías.

El obispo, Manuel Herrero, no presidió el acto, como estaba previsto, ya que no se encontraba en Palencia, por lo que le sustituyó el delegado episcopal para las cofradías, Raúl Muelas, que estuvo acompañado en el altar por canónigos, capellanes de cofradías y otros sacerdotes.

Muelas introdujo el Vía Crucis con unas palabras en las que destacó que la Cuaresma es «tiempo de gracia y conversión», así como una invitación a acompañar a Jesucristo, al que identificó con el camino, la verdad y la vida. Tras los ritos iniciales y la liturgia de la palabra, se inició el Vía Crucis en el que Jesús Nazareno con el Cirineo recorrió la catorce estaciones distribuidas por las naves del Evangelio y la Epístola de la catedral.

El momento más significativo se produjo en la estación cuarta, en la que la madre se encuentra con su hijo. A partir de este momento, los dos pasos recorrieron juntos el resto de las estaciones.

A diferencia de otros años, en los que había alusiones en el texto del Vía Crucis a determinados colectivos, ayer se recuperó uno que se ya se había leído hace unos años, más espiritual y enraizado en el relato evangélico de la pasión de Cristo.

El tatarú, el singular sonido de la Semana Santa de Palencia, sonó antes de enunciar cada estación. El acto concluyó con la Salve popular.

 

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