Rioseco celebra el Vía Crucis del Cristo del Amparo

Los cofrades portan el Cristo del Amparo durante el Vía Crucis por las calles riosecanas./
Los cofrades portan el Cristo del Amparo durante el Vía Crucis por las calles riosecanas.

La procesión, que partió de la iglesia de Santa María, estuvo encabezada por dos hermanos de todas las cofradías penitenciales existentes en la villa

MIGUEL G. MARBÁNmedina de rioseco

Mas allá de la tradición, de los pasos procesionales que tallaron insignes artistas y de las centenarias cofradías, la Semana Santa riosecana también es devoción. Un profundo sentimiento religioso que, un año más, cientos de riosecanos demostraron ayer en el Vía Crucis en la que se portó a hombros, sin andas, al Cristo del Amparo. La procesión, que partió de la iglesia de Santa María, estuvo encabezada por dos hermanos de todas las cofradías penitenciales existentes en Rioseco, uno de los cuales portó un farol de alumbrar, mientras que el otro recogió una de las cruces que a lo largo del recorrido procesional fueron marcando las estaciones que fueron leídas por personas de relevancia y vecinos de la localidad, entre rezos y cánticos.

Uno de los momentos más emotivos de la tarde se produjo cuando, en el atrio de la bella portada meridional de la iglesia de Santiago, El Cristo del Amparo se encontró con el paso de La Dolorosa, que los hermanos de esta cofradía portaron durante los instantes que duró el encuentro. En este momento se rezó la Salve y el Vía Crucis continuó por la calle Los Lienzos, Plaza Mayor y calle Mayor, para llegar de nuevo a la iglesia de Santa María.

Desde la organización de esta procesión en 1940, y sus diversas vicisitudes, hasta su recuperación hace bastantes años, este vía crucis ha procesionado El Cristo del Amparo, una expresiva talla fechada a principios del siglo XVI.

 

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