Varios expertos señalan que el embalse de Lastras de Cuéllar es un proyecto «del pasado»

Un momento de la visita a la ribera del Cega./E. N.
Un momento de la visita a la ribera del Cega. / E. N.

Miembros de la Fundación Nueva Cultura del Agua rechazan la presa y la recarga del acuífero de Los Arenales

El Norte
EL NORTESegovia

La Fundación Nueva Cultura del Agua ha celebrado su asamblea anual con una visita al río Cega. Sus miembros querían conocer 'in situ' las nuevas amenazas que se ciernen sobre el río: la recarga del acuífero de Los Arenales y el embalse de Lastras de Cuéllar. Los socios se mostraron sorprendidos por los valores ambientales y culturales que atesora el río Cega, tanto en el Cañón del Cega como en el tramo del Molino Ladrón al paraje de las Fuentes de Aguilafuente y han mostrado un apoyo unánime y rotundo a la Plataforma Sí a las Fuentes y al resto de grupos que forman la Red Ambientalista Segoviana, a quienes arropan en su defensa del ecosistema del Cega. Los expertos de la fundación expusieron a los vecinos varios trabajos recientes sobre caudales ecológicos en el Cega, análisis de la hidrogeología del acuífero de Los Arenales y repercusiones del proyecto de embalse actualmente en redacción. Posteriormente

Después se abrió un debate en el que surgieron numerosas objeciones a ambos proyectos, poniendo en duda el discutible interés general de ambas iniciativas, así como la necesidad de hacer el cálculo de la inversión por hectárea regable, y la asunción de los costes por los regantes. Según los expertos, ambos proyectos presentan enormes lagunas para garantizar la conservación del propio Cega, de su ribera y el del espacio Red Natura 2000 Riberas del Cega.

Los técnicos, científicos y expertos en gestión de agua y economía de la Fundación Nueva Cultura del Agua sitúan a ambos proyectos «anclados en el pasado», en las «viejas políticas hidráulicas» de oferta continúa de agua, que presionan más y más los exiguos recursos hídricos de ríos y acuíferos. Respecto a este proceder como «una sed que no se aplaca», determinaron que son proyectos que no afrontar los problemas en origen, como la sobreexplotación y la contaminación del acuífero de Los Arenales.

Si se analiza la recarga ya realizada, comentaron, se comprueba que ambos problemas han empeorado. También hicieron hincapié en la necesidad de tomar medidas «urgentes» ante el cambio climático, que exige una mayor protección de los ecosistemas acuáticos, junto con la rebaja del consumo y la contaminación de las aguas. Por último, abogaron por el cambio de este modelo intensivo agrario como pieza fundamental para reducir contaminación y consumo, pues, según sus palabras, una verdadera «transición ecológica» no puede ser únicamente una «transición energética», sino que tiene que incluir políticas basadas en una verdadera nueva cultura del agua.