En los últimos catorce años han fallecido ocho pilotos en Segovia en accidentes de aeronaves

Al fondo, el otro planeador implicado en el accidente, la avioneta de remolque y, en primer plano, el jefe de la Policía Local, Julio Rodríguez, hablando con un agente de la Policía Nacional. /Miguel Ángel López
Al fondo, el otro planeador implicado en el accidente, la avioneta de remolque y, en primer plano, el jefe de la Policía Local, Julio Rodríguez, hablando con un agente de la Policía Nacional. / Miguel Ángel López

El de ayer es el quinto siniestro aeronáutico desde 2004

Miguel Ángel López
MIGUEL ÁNGEL LÓPEZSegovia

El accidente de ayer en el aeródromo de Fuentemilanos, en el que perdió la vida José Antonio González Velasco, de 51 años, jefe de vuelos, socio y uno de los gerentes de la empresa propietaria del aeródromo, eleva a ocho el número de pilotos que han fallecido en siniestros ocurridos en Segovia en los últimos catorce años. El anterior accidente aéreo mortal ocurrido en la provincia tuvo lugar en el aeródromo de Marugán el 5 de septiembre de 2013, cuando murieron los dos ocupantes de un ultraligero que se estrelló cuando iba a aterrizar. En esos momentos, una gran tormenta descargaba sobre Segovia y gran parte de su provincia. El cielo encapotado y las fuertes rachas de viento podrían haber provocado que los ocupantes del ultraligero perdieran el control cuando se aproximaban a la pista para tomar tierra. Dos años antes, en julio de 2011, murieron otros dos jóvenes en la pista del mismo aeródromo, al impactar contra el suelo e incendiarse la avioneta. Una de las víctimas fue Alejandro Garvía, joven empresario y en aquel momento director de Air Marugán. Antes, en 2007, perdieron la vida dos pilotos asturianos al estrellarse el ultraligero que pilotaban muy cerca de las pistas de Fuentemilanos.

Tres años antes, un piloto madrileño que partió con su velero de este aeródromo desapareció mientras volaba hacia la sierra y fue encontrado dos días después a 1.558 metros de altitud en el paraje de La Lomba, en término de Otero de Herreros. El fallecido, un directivo de una empresa automovilística, era un piloto experimentado en este tipo de vuelos