Un siglo de supervivencia

Rafael Cantalejo, director de San Quirce, muestra el cartel del congreso a José Luis Mora. /A. de Torre
Rafael Cantalejo, director de San Quirce, muestra el cartel del congreso a José Luis Mora. / A. de Torre

La Academia de San Quirce celebrará con un congreso el centenario de la Universidad Popular Segoviana

LUIS J. GONZÁLEZSegovia

Una de las actas del instituto Mariano Quintanilla tiene una hoja arrancada, pero su contenido salió en prensa. Aquella reunión, en plena Guerra Civil, declaraba indignos de pertenecer al claustro a Antonio Jaén, Rubén Landa y Antonio Machado y pedía borrarles de la historia. Un claustro en el que aún quedaban miembros de la Universidad Popular Segoviana, una institución imprescindible en los años 20 que no toleraría el franquismo. «Les habían metido el miedo hasta el tuétano y eran capaces de hacer cualquier cosa indigna», señala Juan Luis García Hourcade, uno de los docentes del instituto cuando se redimió a principios de este siglo y restauró su figura de ilustres intelectuales.

La Universidad Popular Segoviana cumple en 2019 un siglo tras sobrevivir a ambientes tan tóxicos como aquellos para una institución que se había comprometido con la educación progresista. En 1937 pasó a llamarse Universidad Popular-Acción Española (un nombre que se mantuvo durante una década) y se exigía el carné de Falange para ser miembro. «Debía de ser terrible soportarlo cuando se venía de donde se venía», lamenta García Hourcade, secretario de la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce, como fue rebautizada en 1960. «Los que se quedaron hicieron de tripas corazón, quiero creer, diciendo, 'todavía se podrá hacer algo si no nos manifestamos políticamente'. Y se convirtió en una labor cultural». Hubo profesores sancionados, como Mariano Quintanilla, que impulsó en los años 50 la creación de esta academia.

Las universidades populares fueron un movimiento de origen francés muy extendido por Europa desde principios del siglo XX. Entre las españolas, la Universidad Popular Segoviana fue una de las destacadas junto a las de Madrid, Valencia o A Coruña. «Fue uno de los proyectos más importantes que hubo en España en el primer tercio del siglo XX. Su fortaleza cultural y moral le es necesaria a la España democrática», subraya el académico José Luis Mora.

En Segovia, lideró una efervescencia cultural «deslumbrante» en los años 20. De las que nacieron en ese primer impulso, la segoviana fue la que tuvo una proyección más intensa a través de revistas o periódicos, con conferenciantes de primer nivel. «Creíamos necesario realizar un congreso internacional que mostrara el vigor y la potencia que tuvo aquella iniciativa de profesores de Segovia», añade Mora. Surgió en 1919, recogiendo iniciativas de las décadas anteriores a través de la Real Sociedad Económica y Segoviana. La Segunda República, con sus misiones pedagógicas y ateneos, desdibujó a las universidades populares, de las que se suministró.

El martes

El congreso, cuyo cartel ha sido diseñado por Diego Conte, arrancará el martes con la inauguración a cargo de Javier Moreno Monzón, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid. «Es una autoridad en el periodo de la restauración», subraya Mora. Será en el Aula de San Quirce, que también acogerá la clausura, el viernes, a cargo del director del Centro de Estudios de la Universidad Nacional Autónoma de México en España, Andrés Ordóñez. No en vano, las universidades populares tuvieron su extensión en Latinoamérica gracias a los españoles exiliados. Estaba previsto que la diera Federico Mayor Zaragoza, pero se ausentará por sus compromisos con la ONU en Nueva York y mandará unas líneas de agradecimiento.

El resto del programa tendrá lugar en el edificio Santiago Hidalgo del campus María Zambrano (plaza de Colmenares) en sesiones de mañana y tarde a lo largo del miércoles, jueves y viernes. El presidente de San Quirce, Rafael Cantalejo, destacó el interés de la programación para «Segovia entera y para los estudiosos del pensamiento, la docencia, la educación y la cultura».

Además del amplio salón del campus, la academia hace un guiño a la antigua escuela, la primera en acoger centros de magisterio integrados en la universidad. «Un viejo ideal de los maestros que formaron parte de este proyecto de la Universidad Popular era que los estudios de magisterio tuvieran nivel universitario», recordó Mora.