El primer columbario parroquial de Segovia despierta el interés de familias madrileñas

El sacerdote Rafael de Arcos, en el columbario de San Miguel. /A. Tanarro
El sacerdote Rafael de Arcos, en el columbario de San Miguel. / A. Tanarro

El sepulcro instalado en la iglesia de San Miguel ya tiene 23 nichos vendidos

Carlos Álvaro
CARLOS ÁLVAROSegovia

El tiempo ha dado la razón a los sacerdotes de la parroquia de San Miguel, que hace casi año y medio decidieron instalar un columbario en el interior de una iglesia donde, curiosamente, reposan los restos mortales del médico y humanista segoviano Andrés Laguna. Según confirmó ayer uno de esos sacerdotes, Rafael de Arcos, ya se han vendido 23 de los 138 nichos con que cuenta el columbario, levantado en el interior de la capilla de la Misericordia. «Ha llamado mucha gente interesándose por ello y, hasta la fecha, en apenas un año y tres meses, se han vendido 23 unidades. Los interesados llaman, preguntan el precio, el plazo, la forma de pago... Pero todos manifiestan el deseo de descansar en el interior de un templo mejor que en un cementerio», afirma De Arcos. Cinco familias de Madrid han adquirido unidades en este singular sepulcro.

Los usos funerarios están cambiando. Prueba de ello son los columbarios parroquiales. En Segovia, el de San Miguel es pionero. «De momento, ningún otro templo lo tiene, ni en la capital ni en la provincia. Sí he oído de un pueblo, no recuerdo cuál, en el que el párroco tiene interés en instalar un columbario, pero todavía no han dado el paso», desvela el sacerdote de San Miguel. El objetivo es facilitar la devoción, el respeto y el rezo por los difuntos, unidos a la creencia cristiana de la resurrección de los muertos. Cada uno de los 138 nichos tiene espacio para dos urnas funerarias. Ees de 3.500 euros el nicho, e incluye una misa mensual. «No hay que pagarlo de golpe y no hay plazo de permanencia de las cenizas en el interior. Es perpetuo. Los restos estarán ahí para siempre», asevera Rafael de Arcos.

La capilla de la Misericordia, ubicada hacia la mitad del templo, en el lado izquierdo, fue la elegida para acoger el columbario por expreso deseo de los sacerdotes de la iglesia de San Miguel. El espacio está al amparo de la Virgen de la Misericordia, imagen realizada a medida y en exclusiva para la ocasión, con la intención de que se pueda rezar bajo el patrocinio de la Virgen. Tanto el estilo como la ornamentación de los nichos del columbario es sobria, con luces Led y tonalidades claras y luminosas, acordes con la vestimenta de la Virgen. Con las luces apagadas, el ambiente oscuro favorece la oración.

La incineración es una costumbre cada vez más extendida. La Santa Sede, a través de la Congregación para la Doctrina de la Fe, ya publicó en 2016 un documento para «reorientar» el destino de las cenizas resultantes de la incineración de un cuerpo, en el que recordaba las normas para la sepultura de los muertos y la conservación de las cenizas. La instrucción del Papa dejaba muy claro que las cenizas de un familiar no deben conservarse en casa ni esparcirse en el mar o la montaña u otros lugares de la naturaleza, sino depositarse en cementerios, iglesias o columbarios. La Iglesia católica no prohíbe la cremación, pero exige que las cenizas de un difunto permanezcan dentro de un lugar sagrado.

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