El primer ascensor urbano de Segovia salva este martes el trámite de Patrimonio

Escalinata de la calle Gascos junto a la que se instalará el ascensor./A. de Torre
Escalinata de la calle Gascos junto a la que se instalará el ascensor. / A. de Torre

Los elementos nuevos para construir el elevador tendrán que diferenciarse del ladrillo actual

Ana Nuin
ANA NUINSegovia

La accesibilidad universal, es decir, que todos los ciudadanos –los que caminan sin dificultades, los que cojean o los que se mueven con una silla de ruedas– puedan llegar a todas partes salvando las barreras de empinadas calles y escalinatas que se antojan no aptas para todos es uno de los principales retos a los que se enfrentan las ciudades. El primer proyecto de ascensor urbano en Segovia, reclamado por los vecinos en la votación de los presupuestos participativos, salvará este martes el trámite de la Comisión Territorial de Patrimonio.

El diseño elevador en la calle Gascos para salvar el desnivel con Vía Roma y la plaza Oriental llega a la comisión con una informe en principio favorable con la salvedad de algunas recomendaciones, principalmente relacionadas con los materiales. Los elementos nuevos no se pueden mimetizar con los actuales, principalmente el ladrillo, y deben ser reconocibles, según la normativa de Patrimonio, por lo que sería recomendable la utilización de acero y cristal.

Correr riesgos o quedarse en casa, la disyuntiva de muchos mayores

Segovia no es una ciudad fácil para las personas mayores o con movilidad reducida. Las cuestas y los adoquines de la capital segoviana complican el tránsito por las vías públicas, y a todo ello hay que sumar los obstáculos y las barreras arquitectónicas existentes. Por eso, el presidente de la Federación Provincial de Jubilados Pensionistas Segovia, Pedro Rojo, considera que es muy necesario tomar medidas como la instalación de ascensores en zonas públicas en las que el único acceso es a través de escaleras, con el fin de favorecer la movilidad de este colectivo. «Todo lo que sean facilidades para para los mayores lo defenderemos», afirma. A su juicio, cuando los esfuerzos que tienen que hacer las personas de avanzada edad son tan importantes solo tienen dos opciones: «Correr riesgos o no salir de casa». Por este motivo, indica que existe un elevado número de mayores en Segovia que apenas salen de casa por las dificultades que se encuentran, lo que contribuye al aislamiento y la disminución de la vida activa. Rojo defiende la importancia de que estas personas, «que constituyen un elevado porcentaje de la población de la provincia, puedan continuar su vida con normalidad, salir a la calle y estar activos». En este sentido, explica que las capacidades físicas se van perdiendo con los años, lo que supone ya una importante limitación, «y si a ello se suma la dejadez por parte de las ciudades que no siempre contribuyen a eliminar barreras, no hay nada que hacer». Asimismo, subraya la importancia de que medidas como la instalación de rampas, ascensores o un asfaltado que facilite la movilidad no solo se apliquen en las vías públicas, sino también en espacios comerciales, centros sociales, instituciones, museos y otras zonas turísticas para mejorar la calidad de vida de los más veteranos de la sociedad.

Aunque se han barajado varias opciones de emplazamiento, el proyecto remitido a la Junta de Castilla y León contempla un ascensor con exterior de cristal (parecido a los de los aparcamientos de Padre Claret) que irá ubicado junto a la escalinata que baja a Gascos, a pocos metros de la plaza de la Artillería. «Hemos estado estudiando posibilidades. Había una que nos gustaba mucho, pero la proximidad de la red eléctrica y otros condicionantes complicaban las cosas. Finalmente, optamos por ubicarlo junto a la escalera», explicó hace diez días la alcaldesa, Clara Luquero. Al final se ha apostado por la solución que menos impacto visual supone: pegado a la parte posterior de las escaleras actuales para que el usuario, al subir, salga al descansillo.

En el proyecto económico para 2019, y como parte de los presupuestos participativos, se ha incluido una partida de 800.000 euros para la construcción del ascensor de la calle Gascos, que costará alrededor de 400.000 euros, y para la definición del proyecto del Salón, que plantea mayores complicaciones técnicas y que todavía no tiene cuantificación económica. Los técnicos municipales se encuentran elaborando el proyecto para la instalación del ascensor exterior entre San Millán y el paseo del Salón, segunda propuesta de interés general con más votos en la elección del pasado noviembre, pero la construcción de un elevador completamente vertical se ve poco factible por las características de la zona. Una cabina o plataforma sobre raíles y a lo largo de las escaleras podría ser una de las posibilidades.

De hecho, Izquierda Unida ya planteó hace siete años la instalación de unas escaleras mecánicas en el trazado que sube desde la calle de San Millán al paseo del Salón y agregó la construcción de una rampa complementaria desde la Puerta de la Luna a la Calle Real para facilitar el acceso de los transeúntes que cargan con equipajes, carritos de compra u otros bultos.

En octubre de 2018, el Ayuntamiento se comprometió a estudiar la propuesta de Centrados e Izquierda Unida (IU) para solicitar un remonte mecánico que mejorara el acceso entre San Millán y el paseo del Salón, puesto que el Ayuntamiento ya había estudiado esta posibilidad en la zona, así como en otros puntos de Segovia, según explicó Andrés Torquemada, concejal de Servicios Sociales, Igualdad, Sanidad y Consumo.

Torquemada señaló entonces que hay ejemplos de ciudades «donde se ha hecho bien y se han integrado esos elementos nuevos que facilitan el acceso con el entorno patrimonial y se han llevado a cabo sin ninguna dificultad». De hecho, el equipo de gobierno ya lo planteaba entonces en otros lugares, como entre los barrios de San José y El Palo Mirasierra, así como en la subida de la calle de los Gascos a Vía Roma para acceder a la Plaza Oriental. Finalmente, las dos primeras propuestas que se ejecutarán en la capital han emanado de las urnas de los presupuestos participativos, que supondrán el 1,5% (en torno al millón de euros) del presupuesto municipal para 2020.

La primera fase del proceso para este año comenzó el 18 de abril y culminará el 13 de mayo, cuando se cierra el periodo de presentación de propuestas o peticiones. Si en la primera edición el 80% del presupuesto habilitado por el Ayuntamiento fue destinado a grandes inversiones, en 2020 el porcentaje se reducirá al 60%. Por el contrario, las inversiones en los barrios –que recibían el 20%– aumentarán su protagonismo hasta el 40%. En cantidades, se espera que el reparto sea de 600.000 euros para los proyectos de interés general y de 400.000 euros para las inversiones en los barrios.