La misa en Fuentesoto deja de celebrarse en el bar para volver a la iglesia, cerrada dos años por obras

Interior de la iglesia. /El Norte
Interior de la iglesia. / El Norte

El Obispado ha costeado la obras en el templo, que planteaba problemas de seguridad

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EL NORTESegovia

Los vecinos de Fuentesoto volverán a celebrar este domingo culto en la iglesia parroquial, que ha permanecido cerrada dos años por deficiencias estructurales. El Obispado de Segovia, ante los problemas de seguridad que planteaba el templo, adoptó la decisión de cerrar al culto este templo hasta que no se acometiesen las obras necesarias para evitar cualquier desprendimiento en las cubiertas. El proyecto de restauración, que ha tenido un plazo de ejecución de mas de un año y medio, ha consolidado las cubiertas de la nave y de la torre entre otras mejoras. Las obras se han acometido en cinco fases, con una inversión superior a los 130.000 euros, que han sido financiados en su mayor parte por la parroquia y por el Obispado de Segovia.

En la primera y segunda fase, los trabajos se centraron en la restauración integral de la cubierta de las naves del templo y de la torre, actuación que ha sido la más costosa. En una tercera fase se realizó el acondicionamiento de los accesos a la torre, los suelos de esta y el coro del templo. En las últimas dos fases, los trabajos se han centrado en la modificación y mejora de los accesos desde el exterior al interior de la iglesia, el cambio en la ventanas y la limpieza y pintura integral del templo.

Arriba, pinturas en el templo y, sobre estas líneas, exterior de la iglesia y aspecto de la cubierta durante las obras. / El Norte

El domingo, a las 12:00 horas, se celebrará una eucaristía presidida por el vicario general de la Diócesis, Ángel Galindo, acompañado por Helber Daza , párroco de la localidad y José María Bermejo, hermano de San Juan de Dios, natural Fuentesoto.

Los vecinos de este pequeño pueblo, con apenas cuarenta residentes todo el año, aunque en vacaciones la población se dispara hasta rondar los trescientos, no han perdido la liturgia durante estos dos años. No era lo mismo, desde luego. Cambiaron un templo en un estado precario por el bar del pueblo. Allí se han oficiado las eucaristías y los actos religiosos hasta que la ilusión de devolver a la parroquia su esplendor se ha hecho realidad.