Más del 90% de los jubilados no manejan un ordenador

Personas mayores aprenden informática./E. N.
Personas mayores aprenden informática. / E. N.

Las personas que han pasado a la jubilación pmás actividades lúdicas y se alejan de las tecnologías

CLAUDIA CARRASCALSegovia

Segovia es una de las 15 provincias más envejecidas de España, cuenta con más de 44.000 personas mayores de 60 años, es decir, cerca del 30% de la población está jubilada o dejará la vida laboral en los próximos años, unas cifras reveladoras que siguen aumentando cada año debido al éxodo de jóvenes y al envejecimiento del medio rural.

No obstante, este colectivo defiende que los jubilados son personas cada vez más jóvenes, con más ganas de hacer cosas, de formarse y de aprovechar el tiempo libre después de una vida dedicada al trabajo y a la familia, el problema es que cada vez les cuesta más asociarse.

El presidente de la Federación Provincial de Jubilados y Pensionistas, Luis Borreguero y el secretario de la misma, Eliseo Sanz, coinciden en la importancia de que todas estas personas aprovechen las en torno a 165 asociaciones de jubilados que existen en la provincia para lograr una vida activa, pero sobre todo para mantener las relaciones personales y para sumar fuerzas a la hora de multiplicar los recursos y potenciar la oferta de actividades.

La pérdida de población pone en riesgo la supervivencia de muchas asociaciones

En la provincia de Segovia hay unas 165 asociaciones de jubilados que pertenecen a la federación y unas 14.000 personas forman parte de ellas. No obstante, todavía hay muchas personas de esta generación que creen en los estereotipos, el principal es que consideran que estas asociaciones «son cosa de viejos», detalla Eliseo Sanz. Otra de las causas de la falta de participación es que «los mayores cada vez son más jóvenes» y la situación económica y la existencia de familias en las que trabajan los dos progenitores los ha llevado a asumir más responsabilidades. «Hay muchos jubilados que no acuden a todas las actividades que les gustaría porque tienen muchos compromisos, tienen que hacerse cargo de los nietos y colaborar con sus hijos en las tareas domésticas», aclara. La mayor parte de las actividades, excursiones y talleres que se organizan se basan en el modelo de copago, la Junta de Castilla y León financia el 50% del coste y los propios participantes tienen que abonar la otra mitad. Esto supone unos 10 o 12 euros mensuales por actividad, sin embargo, teniendo en cuenta las bajas pensiones de muchos mayores y la necesidad de ayudar económicamente a sus familias, Sanz considera que la participación sería muy superior si hubiese más talleres gratuitos. En cualquier caso, la reducción de población en el medio rural y la desvinculación de este tipo de iniciativas está provocando que la edad media de los usuarios de estas agrupaciones oscile entre los 75 y los 80 años. Además, pone en riesgo al menos 20% de las asociaciones de la provincia, según Luis Borreguero. Al respecto, apunta que para evitar la decadencia es necesaria nueva savia, nuevas ideas y modernización algo que, en su opinión, solo será posible si se incorporan los recién jubilados.

La fotografía que ofrece Segovia sobre los mayores está todavía muy alejada de la de otras provincias en las que cada vez se involucran más con las nuevas tecnologías y buscan una mayor formación en áreas completamente nuevas para ellos como los idiomas. En esta provincia el cambio es «muy lento», según explica Borreguero, quien detalla que las actividades más demandas siguen siendo las relacionadas con las manualidades, el baile o los talleres de memoria.

En su opinión, todavía es muy complicado despertar el interés entre los mayores por Internet, el manejo de sencillos programas informáticos o de los smartphones, en parte, por las dificultades que supone su uso, sobre todo para la gente de los pueblos con un nivel de alfabetización bastante limitado. Aunque también influye la ausencia en la mayoría de los hogares rurales de este tipo de tecnologías. Hasta el punto de que en la provincia más de un 90% de esta generación no maneja las tecnologías y algo menos del 10% tiene algún tipo de contacto, aunque en la mayoría de los casos bastante reducido, informa.

Borreguero menciona que para enviar cualquier convocatoria o información la Federación todavía tiene recurrir a al correo convencional, ya que el uso del email por parte de sus asociados es completamente residual. «Las reticencias son todavía muy grandes y la mayoría de los mayores viven solos, por lo que no disponen de ordenadores y otros dispositivos electrónicos», advierte. Por eso, reconoce que los esfuerzos de las administraciones por formar a esta generación en el ámbito digital no son demasiado útiles y afirma que en los últimos 20 años se ha avanzado muy poco en este sentido.

Eliseo Sanz también preside la Asociación de Jubilados de Tabanera del Monte y apunta que en los pueblos más cercanos a Segovia capital la situación es algo diferente y este tipo de talleres tienen mejor acogida porque hay una cifra algo superior de personas que muestran interés por estos avances. «Han descubierto los beneficios de tecnologías como el teléfono móvil, que les permite contactar de forma inmediata con familiares y amigos», asegura. Por eso, cada vez son más los que se suman a la mensajería instantánea, al Whatsapp. Tampoco los programas de lectura o escritura creativa tienen éxito, debido al bajo nivel de formación que, en general, existe entre la población de los pueblos.

Más diversión

Ante el recelo y la falta de interés que demuestran los integrantes de la tercera edad por actividades relacionadas con las tecnologías, que ven más propias de jóvenes, Luis Borreguero insiste en que lo que demanda este colectivo es más diversión. En este sentido, subraya la importancia de que cualquier actividad que se realice, independientemente de la temática, esté impregnada de uno de los tres ingredientes esenciales: la música, el baile o el humor porque, a su juicio, «en esta etapa de la vida la alegría es fundamental».

Otro de los aspectos a los que alude es la diferencia de intereses que suele darse entre hombres y mujeres, en primer lugar, porque ellas son mucho más implicadas y participativas. Motivo por el que en su caso el abanico de posibilidades es más amplio y se sienten atraídas por actividades que van desde la cocina, el baile, las manualidades o el canto hasta otras relacionadas con aspectos como la memoria, la actividad mental o la resolución de conflictos. Por el contrario, los hombres muestran un mayor interés por los talleres relacionados con la salud o las pensiones, pero su implicación es mucho menor.

Eso sí, para ambos la actividad estrella son los viajes y las excursiones. Desde hace años son las más reclamadas por los jubilados, en parte por la gran cantidad de beneficios que tienen para ellos. Por una parte, les permiten una mayor sociabilización, pero también la posibilidad de desconectar de la cotidianidad y les aporta sensación de estabilidad, además, la actividad física y mental que realizan al pasear y conocer lugares son otras de las motivaciones.

Las asociaciones de mayores tratan de ofrecer alternativas de ocio y sobre todo fomentar las relaciones y evitar la vida sedentaria y aislada de la tercera edad, aunque para ello es imprescindible la colaboración institucional. Ayuntamientos, Diputación y Junta de Castilla y León son conscientes del envejecimiento existente en la provincia y cada vez destinan más recursos para garantizar una mayor calidad de vida de este colectivo.

La Diputación de Segovia cuenta con varios proyectos desarrollados por el Área de Asuntos Sociales y Deportes, que no están destinados a un rango de edad concreto, sin embargo, debido a la prevalencia de gente mayor en la provincia son estos los principales usuarios. Los dos programas con mejor acogida son las Aulas de Manualidades y las Aulas Sociales.

1.351 participantes

Las primeras son, según explica la jefa de Procesos Comunitarios e Inclusión Social, Cristina Sanz, una medida que contribuye a fortalecer los vínculos relacionales y las redes sociales de los usuarios, a quienes proporcionan dinámicas participativas e integradoras para su vida a través de actividades creativas y activas. En 2018 participaron en estos talleres 1.351 personas, en 185 grupos y 157 municipios, entre los que se encuentran: Adrados, Cantalejo, Cabañas de Polendos, Muñoveros, Navalmanzano, Pedraza, Nava de la Asunción, Cuéllar, Vallelado, Boceguillas, La Mata, Sotosalbos, Abades, El Espinar o Monterrubio.

La diferencia de participación entre hombres y mujeres es significativa, en parte porque es una actividad que se lleva realizando cerca de 30 años en la provincia y al principio estaba muy vinculada a la costura, los bolillos o los trabajos con mimbre. No obstante, esto ha cambiado mucho y aunque de las más de 1.300 personas que participan apenas diez son hombres, insiste en que ahora es una actividad mucho más diversa que tiene despojarse de estereotipos. Los participantes aprenden técnicas al óleo, en tela o estaño, pero también restauración de muebles antiguos, reciclado de materiales o trabajos con seda.

Más curiosidad despiertan entre los hombres jubilados las Aulas Sociales que persiguen fomentar la participación, posibilitar el desarrollo de sus capacidades y el enriquecimiento de sus conocimientos. Las acciones formativas que se incluyen en este proyecto son: cultura general y formaciones iniciales, conocimiento del medio físico, educación ambiental e intercultural, memoria o capacidad cognitiva, entre otras. Durante el año 2018 han participado un total de 1.441 personas en 171 grupos y 155 municipios.

Aunque estos son los programas principales la Diputación también tiene otros vinculados al crecimiento social y el crecimiento personal. Asimismo, desarrolla una importante labor con este colectivo a través de los centros asistenciales en los que «se ha llevado a cabo un desarrollo exponencial en los últimos años», explica la técnica de Inclusión Social, Natalia Enjuto.

Entre ellos, se encuentran el Centro de Servicios Sociales La Fuencisla, donde existe una unidad para personas asistidas y otra para personas con problemas de comportamiento, en total la capacidad es de 137 usuarios y 126 empleados. En la residencia de mayores La Alameda hay 67 residentes y cerca de 70 trabajadores entre personal médico, administrativo, de cocina o lavandería. Además, matiza que en estos momentos se está implantando un Sistema de Gestión de Calidad basado en procesos, lo que permite una evaluación y adaptación permanente de los servicios a las necesidades y la adopción de un modelo «centrado en la persona».

Por su parte, la Junta de Castilla y León gestiona tres centros de día en la capital. El Hogar Centro, con más de 4.000 socios ofrece talleres de musicoterapia, coral, pintura y gimnasia, además de excursiones y semanas culturales. Todo ello, con el fin de mejorar el bienestar, la calidad de vida de las personas mayores y su autonomía personal. El Hogar San José ofrece a sus casi 5.500 socios un conjunto de recursos, actividades y talleres culturales, musicales, de convivencia, teatro, memoria, manualidades o educación para la salud. También está la Residencia Mixta y en la provincia hay cuatro centros: en Cuéllar, El Espinar, Cantalejo y Carbonero el Mayor.

Por último, el Ayuntamiento de Segovia cuenta con un programa de Envejecimiento Activo con 800 participantes este curso en los programas de Actividad Física y Estimulación Cognitiva.