Jotas, procesiones y encierros para un pueblo que se reinventa

Los vecinos de Aguilafuente disfrutan con los pasos de baile en un momento de la procesión. /El Norte
Los vecinos de Aguilafuente disfrutan con los pasos de baile en un momento de la procesión. / El Norte

El municipio combina la tradición religiosa y el ambiente taurino con juegos alternativos a las novilladas o la recuperación del concurso de pancartas

Luis Javier González
LUIS JAVIER GONZÁLEZSegovia

Los fiestas de Aguilafuente, que arrancan mañana y se prolongarán hasta el domingo, ven la luz con la ofrenda floral a la Virgen de la Asunción, su verdadera puesta de largo. Es la unión de vecinos –ataviados con sus trajes regionales– los dulzaineros del pueblo y las jotas de las Zarrizuelas, el grupo de danza local que enseña a los vecinos una sencilla coreografía que sirve de entradilla para el único día en el año que se canta, baila y toca la jota de Aguilafuente. Es el anticipo a la procesión del jueves, que la concejala de Cultura, Claudia Mateo, destaca como «el folclore puro y duro» que finaliza con 'La respingona': los vecinos se ponen de cara a la Virgen para avanzar y retroceder al ritmo de la música. «Como que no la dejamos entrar, que queremos seguir bailando».

Tras la ofrenda de mañana, a eso de las 11 de la noche, las peñas se concentrarán para un desfile de pancartas, una actividad con mucha tradición y que el pueblo recupera en su programa para este año. La composición del jurado se improvisa con vecinos 'objetivos' sin interés directo con las peñas. El pregón correrá a cargo de la escritora local Gloria Frías, una profesora que ha impulsado proyectos sociales como concienciar a los jóvenes de la segregación racial en Estados Unidos.

Disfraces de todo tipo

El programa continúa el miércoles con las finales de los campeonatos deportivos, desde frontón, al fútbol sala de peñas o pádel. Antes, hoy se celebrarán las finales de natación en las piscinas municipales, un evento con mucho tirón y cuatro décadas de recorrido. A las 19:30 llega el desencajonamiento de reses en los corrales del matadero, con los toros y los cabestros de los encierros. El primero de ellos será apenas unas horas después, a las 00:30 horas del jueves. Hasta ese momento, los vecinos podrán disfrutar del desfile de disfraces de peñas, con dos categorías –hasta 14 años y mayores– y premios de hasta 500 euros. Entre las 40 peñas que han llegado a apuntarse otros años, destacan propuestas muy logradas como una pista de coches de choque, un desfile de Victoria's Secret o una mesa de billar. «Un año llenaron un remolque con agua y se iban tirando como si fuera una piscina. Fue espectacular», recuerda Mateo.

La concejala destaca la gran taurina de Aguilafuente. Habrá dos encierros; se mantiene el nocturno del miércoles al jueves y el habitual del día 15 por la noche se traslada al sábado a las 20:00 horas a petición de los vecinos. «Nos decían que el día 15 es muy largo, que hay muchas cenas...». Como en los últimos años, habrá novilladas sin picadores. La del jueves, a las 19:00 horas, la protagonizarán Marcos del Rincón y Álvaro Faranda, de la escuela madrileña de El Fundi; la del sábado, a la misma hora, para los segovianos Eusebio Fernández y Félix Arévalo de Pablos. Aguilafuente convoca a toda la comitiva –corporación, cuadrillas, quintos, reina y damas– y va en pasacalles desde el Ayuntamiento hasta la plaza. Entre el segundo y el tercer toro, las peñas saltan al ruedo a amenizar el descanso.

Para todas las edades

Habrá también una actividad paralela a las novilladas para público no taurino, con juegos tradicionales como liebre o bote en la plaza y la piscina. También otros de orientación. «Que sean para todas las edades, que todo el mundo se lo pase bien». El sábado habrá también una misa de hacheros del sábado, la herencia de un pueblo que ha vivido del pinar. Los quintos de 2009 celebrarán un décimo aniversario el jueves con el concierto del grupo Retroversión. Y, por último, la tradicional guerra del agua para cerrar los festejos, al amanecer del lunes, después de la última discomóvil. Los vecinos cogen botellas de agua y se empapan en la fuente. «Te vas a casa congelado»; sonríe la concejala. Después, a dejar la ropa secar para que luzca con luz propia un año más.