José Buiza Guerrero, primer afectado por listeriosis en Castilla y León

«No podía más con el dolor, me dolían los huesos muchísimo»

«No podía más con el dolor, me dolían los huesos muchísimo»

José Buiza Guerrero, sevillano de 57 años y afincado en la localidad segoviana de Ayllón desde hace dos meses, es el primer afectado por listeriosis en Castilla y León

Eva Esteban
EVA ESTEBANValladolid

Está «animado». Ayer a mediodía, por primera vez y después de dos días sin comer «absolutamente nada», pudo dar los primeros sorbos a una sopa. El domingo 18 de agosto comenzó su calvario. 22:03 horas. José Buiza Guerrero, un sevillano de 57 afincado en la localidad segoviana de Ayllón desde hace dos meses, «no podía más con el dolor» y, acompañado por su mujer, decidió acudir a Urgencias del Hospital General de Segovia. No entendía qué le pasaba. «Empecé a ventosear, tenía dolores de cabeza, malestar, cansancio, un dolor de huesos malísimo y me dije: ¿pero esto qué es, qué me pasa?», cuenta «tranquilo y contento» desde la habitación de la cuarta planta en la que permanece ingresado.

El diagnóstico de los médicos fue contundente: listeriosis. La noche anterior, José y su familia habían cenado, «como hacíamos a menudo cuando iba a Sevilla», carne mechada. Precisamente por eso, este sevillano «jamás» pensó que le había tocado. Que estaba infectado. Acababan de llegar de la capital hispalense, hasta donde se desplazó en la madrugada del miércoles para disfrutar de las fiestas de la Asunción. «Todos los años hago lo mismo. Es Sevilla, mi Sevilla, de donde provengo, y me encanta ir a disfrutar de la familia y amigos», sostiene.

José se desplazó a Segovia hace cuatro años en busca de una oportunidad laboral. En apenas unas semanas la encontró en Riaza. «La verdad es que es un sitio fantástico, me adapté bien, pero hace dos meses surgió la oportunidad en Ayllón y estoy feliz ahí», indica. Llegó solo. Dejó a su mujer y a sus dos hijos en Sevilla. Ellos «tenían allí su vida» y este chapista y pintor de coches contribuiría desde la distancia. De vez en cuando, «cuando puede y le parece bien», su esposa acude a visitarle durante «una o dos semanas». Según le han «dicho los doctores», hoy le darán el alta médica.