La controversia por la estatua del diablo de Segovia llega a Nueva Zelanda, China y Sudáfrica

Imagen de la escultura del diablo Segodeus en el taller de José Antonio Abella./E. N.
Imagen de la escultura del diablo Segodeus en el taller de José Antonio Abella. / E. N.

Medios digitales e impresos de todo el mundo se hacen eco de la polémica en torno a la obra

Miguel Ángel López
MIGUEL ÁNGEL LÓPEZSegovia

Las en la esquina de la calle San Juan tienen ya una repercusión mundial. Medios digitales e impresos de todo el mundo se han hecho eco de la polémica. Desde Norteamérica a Nueva Zelanda, Sudáfrica, Taiwan y Rusia. Y en Europa, en Reino Unido, Alemania, Ucrania o Turquía son varios los medios de cada país que recogen la noticia sobre esta figura que pretende instalar el Ayuntamiento de Segovia, la mayoría citando como fuente al diario El País y enfocadas en que esta imagen del diablo es demasiado sonriente y ha causado controversia en la ciudad. Y, como se puede ver en estos medios, fuera también.

Una iniciativa a favor de la instalación en San Juan ha recogido en tres días 1.500 firmas

El autor de la estatua, José Antonio Abella, está hasta «desbordado» y casi asustado por el alcance que está tomando el asunto. Este miércoles, cuando expresó de nuevo que, sobre todo, habría que «dejar claro que Segovia es una ciudad hermosa y amable, abierta a los visitantes, que no se la confunda por unas cuantas personas intolerantes y retrógradas», en referencia a las campañas en contra de la instalación, recibía una llamada del corresponsal en Londres del New York Times para que hablara de la cuestión.

Quizá va a tener razón la alcaldesa, Clara Luquero, quien el lunes declaró que, aparte del «sinsentido» de las críticas, las iniciativas a favor y en contra, que también han aparecido en todas las televisiones nacionales, son de hecho una «campaña turística» que va a hacer del diablillo «un éxito seguro». Y además gratuita. Si hubiera que pagar una difusión semejante en todo el mundo no habría fondos suficientes en toda la ciudad. Y si llega a instalarse la estatua es probable que la expectación sea tan alta que motivará la presencia de muchas televisiones y medios nacionales e internacionales.

En una breve navegación por Internet es posible recoger una quincena de noticias de todo el mundo. Y llegarán más porque Abella está recibiendo llamadas de muchos otros. Este miércoles, la edición digital de BBC News informaba de que «una ciudad española protesta contra una escultura del demonio 'demasiado amigable'» (Spanish city protest against 'too friendly' devil sculpture); es la misma idea del neozelandés Stuff, que titula hablando de una escultura «demasiado alegre», y del turco Daily Sabah, que como el otro medio turco SuperHarber menciona la polémica y la indignación de quienes se oponen. El medio sudafricano Pressreader, una revista de prensa en la red, recoge las dos versiones, la del escultor y la de los detractores, y titula que la estatua del diablo sonriente no es suficiente repulsiva para Segovia.

La web norteamericana Fox News y la taiwanesa DQ-Yam también hablan de la indignación que habría surgido en un sector de la sociedad segoviana porque el demonio que se hace un 'selfie' es «demasiado feliz», y el prestigioso diario británico The Guardian (que tiene la mitad de su audiencia digital en Norteamérica) alude a la cuestión con una pregunta en su titular: «¿Libertad diabólica? Ira en una ciudad española por el demonio 'amistoso'».

Es un enfoque parecido al que muestra en su versión de Internet el tabloide inglés The Daily Mail, el segundo con más audiencia del Reino Unido, que en su artículo destaca que quienes se oponen a la instalación no consideran la estatua tan 'amigable' y sí ofensiva para los católicos. Algo más aséptica es la versión de la revista americana Time, que encabeza la información con el titular de que «una escultura del diablo sonriendo y haciendo un 'selfie' causa la controversia en España».

A favor y en contra

Este jueves, precisamente, la Asociación San Miguel y San Frutos, que promueve la campaña para que el Ayuntamiento no instale la estatua, tiene previsto presentar en el registro municipal las más de 12.500 firmas recogidas en la plataforma digital Change.org y mediante otros medios, a la espera además de que el Juzgado de lo Contencioso Administrativo se pronuncie sobre su reclamación en la que piden anular el acuerdo de la Junta de Gobierno Local con el que se aceptó la cesión de los derechos de la escultura.

Junto a esta campaña hay otras dos en sentido contrario, favorables a la colocación del diablillo, iniciadas también en Change.org. Una de ellas, que puso en marcha el lunes Aránzazu Garcinuño (al menos así firma en la plataforma), tenía ayer por la tarde más de 1.500 adhesiones. En la justificación indica que se ha iniciado «puesto que la escultura es simpática y una parte de la leyenda del Acueducto de Segovia, que no atenta sobre la moralidad, ni la religión, puesto que no es más que un personaje de una leyenda».

La otra iniciativa parte de Diablos Segovianos (y el mismo nombre en femenino, Diablas Segovianas), y tiene un cariz más irónico y jocoso, pero aunque la petición la lazaron hace tres meses aún no había llegado a 700 firmas. Su argumento dice que «siempre han sido mediante mitos como estos como ha explicado la parte cristiana conservadora los fenómenos acontecidos en la provincia, hablando desde brujas hasta por supuesto Belcebú»; añade que considera «contradictorio» que quienes «durante años quisieron llenar las explicaciones de mitos ahora no quieran cargar con la imagen de que el diablo hizo el Acueducto y se horroricen al verlo, ya que como buenos cristianos les da miedo». Aporta más ideas, entre las que reconoce que, por supuesto, los autores del monumento fueron romanos, «y no ficticios como el diablo o la propia virgen que ya lleva el Acueducto», y concluye diciendo que esperan que «al menos esto nos haga sonreír».