Cerca de 4.000 firmas piden que el cura Valentín Bravo continúe en El Espinar

El párroco de El Espinar, Valentín Bravo, con un grupo de niños en Benín (África). /El Norte
El párroco de El Espinar, Valentín Bravo, con un grupo de niños en Benín (África). / El Norte

Las rúbricas para reclamar la continuidad del sacerdote, que lleva 31 años en el municipio, serán entregadas hoy en el Obispado

Ana Nuin
ANA NUINSegovia

A finales de septiembre, si nadie lo remedia, el sacerdote Valentín Bravo dejará de ser párroco de El Espinar después de 31 años. Así lo ha decidido el Obispado de Segovia, que va a llevar a cabo una importante reordenación en la acción pastoral de las parroquias, lo que acarrea nuevas distribuciones del clero, nombramientos y reasignaciones. Los cambios, que afectan a medio centenar de localidades, han generando gran malestar en municipios como El Espinar, donde los vecinos han recogido 3.940 firmas para manifestar el desacuerdo con el traslado del cura párroco. En un comunicado público, el consejo de pastoral de la parroquia de San Eutropio, desveló hace unas semanas que fue el propio sacerdote quien comunicó a algunas personas que trabajan con él que el obispo, César Franco, había decidido cambiarlo de parroquia. «A la mayoría la noticia nos sacudió, porque sabíamos que se jubila en octubre pero creíamos que le iban a dejar pasar algún año más entre nosotros, como era su deseo», señalaron los miembros del consejo, que enviaron un burofax al prelado para que reconsidere la decisión.

Los fieles argumentan que se trata de una parroquia con muchas actividades y que requiere una transición ordenada. También critican la forma en que se le ha comunicado al párroco, «sin dialogar». Las firmas recogidas serán entregadas hoy, a las doce del mediodía, en el Obispado.

En Palazuelos de Eresma también han iniciado una campaña para reclamar la permanencia de su párroco. Vecinos de Palazuelos, Tabanera del Monte y Parque Robledo han remitido una carta al obispo de Segovia para pedirle que rectifique y no traslade al actual párroco de estas poblaciones. Pablo Montalvo llegó a esta parroquia hace trece años y «desde entonces, afirman, «ha trabajado sin descanso» y ha sido «el alma de un grupo de casi veinte catequistas que atienden a más de 200 niños y adolescentes». La misiva recuerda que cuando llegó Montalvo no había nada más que seis catequistas.

Escasez de vocaciones

El obispo esgrime, entre las razones que justifican la reestructuración que se va a emprender, el hecho de que «la Iglesia que peregrina en Segovia tiene serias dificultades para atender las necesidades espirituales de sus diocesanos». Estas complicaciones obedecen a la gran cantidad de parroquias, su dispersión y la escasez de sacerdotes. César Franco hace hincapié en «la penuria de vocaciones», y llama la atención sobre «el exiguo número de sacerdotes ordenados en las últimas décadas».

 

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