Aitor Gómez, un chico 'damo' para las fiestas de San Juan y San Pedro

Aitor Gómez, en el Azoguejo./Antonio de Torre
Aitor Gómez, en el Azoguejo. / Antonio de Torre

El segoviano representará a Fuentemilanos y será el primer hombre en formar parte del colectivo en las Ferias y Fiestas de San Juan y San Pedro

LUIS JAVIER GONZÁLEZSegovia

Aitor Gómez Collado aún tiene dudas de cómo identificarse. «Todavía no nos han dicho cómo nos vamos a llamar, pero somos 'damos' de las fiestas». A sus 25 años, será uno de los primeros chicos en representar a la comitiva de la ciudad en las fiestas de San Juan y San Pedro del próximo mes de junio en Segovia. Todo un guiño integrador para alguien que no descarta llevar el bastón de alcalde en los festejos.

Su hermana Marta se presentó a una edad similar y a él le gustó la experiencia que pudo compartir con ella. «Me hacía mucha ilusión representar, como solo se presentaban chicas… Escuché que este año también se podían presentar chicos, hablé con gente de mi pueblo y lo hice». Aunque es del Cristo del Mercado y reside en Madrid, su relación con Fuentemilanos es estrecha por la empresa de su padre. El presidente de la asociación vecinal no solo dio luz verde sino que le animó.

Aitor, actualmente en paro, trabajaba como camarero y planea retomar sus estudios con dos miras muy distintas: azafato de vuelo o Guardia Civil. «Me pegan las dos porque me gusta viajar y me gusta el riesgo». Se plantea como objetivo a hacer parapente y, en definitiva, explorar sus límites. A sus 25 años no cree que sea demasiado mayor para el cometido que tiene por delante. «¡Para representar, me veo mejor con 25 que con 18!», sonríe. Y esgrime que en realidad le echan esa edad con frecuencia. De hecho, aún enseña el carné para justificar su mayoría de edad. «Soy un chico de espíritu joven. Cada año que pasa, más joven me siento». Es alguien que otorga un gran valor a la infancia, a fotos y videos suyos en plena adolescencia. «He crecido, pero soy ese niño, ese espíritu rebelde. Es la esencia que tenemos y todo el mundo debería conservarlo. La gente se va convirtiendo en otra persona cuando va creciendo y yo quiero seguir sintiendo esto con 90 años».

Rey de las fiestas de Cristo del Mercado en 2018, Aitor se ofreció a representar en el barrio, pero ya tenían reina. La última dama de Fuentemilanos, amiga de la familia, le dio el último empujón. «Representar al pueblo es un orgullo, pero sobre todo a la ciudad. Es un acto muy importante y optar a rey es un cargo muy grande». Su agenda estará colmada de actos, desde el pregón al festejo taurino, pasando por conciertos o verbenas.

Aitor ha pagado de su bolsillo el traje de segoviano, un traje negro para la misa y uno marrón clarito de tablilla con cuadros para los toros. «Se gasta mucho dinero, y lo que me queda cuando empiecen las fiestas…». Aún está mirando qué traje llevará para el baile de los cadetes. Para el atuendo segoviano, se ha comprado él la tela y lo ha puesto en manos de un costurero local que trabaja con las aguederas; desde el chaleco, alpargatas, medias, pantalón y otros accesorios al formato de gala, con los zapatos de segoviano a la chaqueta. «Tiene muchas cosas y estamos terminándolo a fases».

Su sensación es, ante todo, de orgullo. «Por un lado digo, ¡soy el primer segoviano en representar en las fiestas de San Juan y San Pedro! Y por otro, le decía ayer a un amigo que no sé dónde coño me he metido, que no sé ni por dónde empezar ni cómo masticarlo». A mitad de mayo se reunirá con el resto de damas de los barrios de la ciudad y los incorporados, como Fuentemilanos, para que entre todos designen quién debe ser alcaldesa. O alcalde, porque él, aunque cuando se refiere al colectivo de damas habla en femenino, no lo descarta. En esa reunión informal cada uno deberá explicar por qué se presenta. «Si ya estoy flipando siendo 'damo', ¡imagínate si me eligen rey de las fiestas! No sabría ni qué hacer. Es un cargo muy importante, me encantaría y lo llevaría hasta el extremo». Tendría, además, un punto de justicia poética por la ardua labor de preparar a la carta los trajes.

Tampoco le da excesiva importancia en la práctica. «Al final las fiestas las vives igual. Lo único es que tienes una corona y una banda distintas». No es para él una novedad pasarse toda una semana rodeado de mujeres. «Tengo más amigas que amigos y me he criado con mujeres, por eso no voy a tener ningún problema». Habla de sus dos hermanas mayores y su madre, atenta en todo momento a la conversación por si la anécdota de su hijo da para unas memorias.