Domingo de cacho y de ‘Clásica de la Chuleta’

Carlos Melero, en una de sus participaciones, junto al castillo en el recorrido bautizado como ‘el ocho’./
Carlos Melero, en una de sus participaciones, junto al castillo en el recorrido bautizado como ‘el ocho’.

Un periodista vallisoletano fue el que 'bautizó' la popular carrera cuellarana, que hoy celebra la quincuagésimo séptima edición organizada por el Club Ciclista San Miguel

DANIEL MARTÍN ARRANZcuéllar

Hoy 200 corredores formarán una gran serpiente multicolor por las calles de Cuéllar, recorriendo 163 kilómetros en un circuito al que darán cinco vueltas, y que pasará por los pueblos de Torregutiérrez, San Cristóbal de Cuéllar, Chañe, Arroyo de Cuéllar, volviendo nuevamente a Cuéllar. Todos ellos darán lustre a una carrera con mucha historia.

Aunque en 1933 haya existencia de una vuelta por el monte cuellarano, habría que remontarse hasta el año 1958 para conocer el origen de la actual carrera ciclista Gran Premio de Cuéllar. La afición al ciclismo está totalmente comprobada, y todo se remonta al Trofeo de Ferias, vinculado a la feria de ganado que se celebraba en Cuéllar, en la jornada de jueves y viernes, siendo la carrera el domingo posterior al de Resurrección.

Rápidamente se tildaría de domingo de cacho, porque eran muchos los cuellaranos que una vez pasados los días de colación, todavía tenían un cacho de rosquilla, o de otros dulces, y gracias a esta convocatoria, acababan con todos los alimentos restantes de la Pascua de Resurrección, bajando al pinar y junto a otras viandas eran degustadas en pandilla, vitoreando el paso de los corredores.

Quién más se ha documentado primero, y después ha vivido esta clásica es Andrés Suárez, que coincidiendo con el 50º aniversario de la prueba escribió Entre pinos, chuletas y bicicletas, un libro que recoge los pormenores de esta curiosa carrera ciclista que tenía lugar en el conocido como circuito del ocho: «recuerdo que antiguamente era la vuelta al monte, pasaba por Viloria, tocaba dos provincias, y había que pagar más impuestos de tráfico», señala Suárez. La carrera surgió en 1958, promovida por el Club Ciclista Cuellarano, actual San Miguel, que pensó en materializar en una carrera la afición ciclista de la villa. El cuellarano Pepe Olmos fue el gran artífice de crear y consolidar esta prueba.

De esos inicios recuerda Andrés uno de los mejores momentos: «Julio Jiménez El relojero de Ávila, llegó a Cuéllar desde la capital abulense en bicicleta, se alojó en la Fonda Castilla, ganó la prueba, y se marchó después a su casa en bici». Anécdotas e historias que ha dejado esta carrera consolidada, que tuvo con el décimo aniversario del club, en el año 1968 su impulso definitivo. Ese año, se celebró una prueba del Preolímpico en la villa, de cara a los Juegos Olímpicos de México. Uno de esos periodistas que cubrió la noticia, el vallisoletano Ángel María de Pablos, maravillado por esta propuesta nombró a la carrera como Clásica de la Chuleta, algo que ha permanecido hasta nuestros tiempos. Con un recorrido de 150 kilómetros, Antonio Martos ganaba la prueba.

La carrera iría aumentando de categoría: «Siempre ha gozado de mucho nivel», señala Suárez, que comparte sus vivencias con el concejal de Deportes, Luis Senovilla, que definiría con una frase esta prueba: «Es la carrera llana más difícil del mundo». A su juicio «la velocidad, el aire de costado, y las ganas de pasar en cabeza por el pinar para conseguir el aplauso», hacen que esta carrera sea tan especial. Julio de Blas, árbitro de la carrera, y uno de los bastiones organizativos, señala que «la carrera se alimenta de la afición, y la gente baja hasta los pinares solo por la carrera».

En los años setenta, ochenta y noventa organizó el Club Cuellarano, dos pruebas de aficionados de 1ª, 2ª especial (elite y sub-23), tres pruebas de juveniles, una de cadetes, y cuatro de escuelas. Además, se tiene conocimiento de la realización de una contrarreloj muy similar a la que celebran desde hace siete años en la villa, justo en la previa de esta clásica.

Anécdotas hay muchas: «Un año cayó una nevada grandísima y no venían los motoristas, y tuvimos que traer las motos con un carromato», señala Senovilla. Otra curiosidad fue en el año 2008 cuando empezaron 130 y con el temporal de granizo y frío solo entraron 23. Por eso esta carrera que apenas tiene grandes pendientes es tan dura. También durante muchos años y gentileza de Emilio Barbolla, el último clasificado se llevaba una barra de salchichón. El tope de ciclistas de la prueba se alcanzó con 277, en el año 1996.

Muchos cuellaranos

En cuanto a la participación, a lo largo de estos 56 años anteriores son muchos los cuellaranos participantes, desde 1964 con Feliciano Marinero, Felipe Gómez padre de Pipe Gómez, Félix Gómez, Luis Bardera, Pablo Tejero, Eulogio Calvo, Julio Espeso, Óscar González, el único ganador de la prueba en el año 1991, Adolfo Tejero, Pipe Gómez, David Tejero y Mario Herguedas, último cuellarano en participar.

De la comarca son varios los ciclistas desde Moraleja de Cuéllar llegaba Carlos Melero, de Lovingos, Carlos Cabrerizo, de Bahabón de Valcorba, Marco Antonio Muñoz Martín, Juan Manuel Cabrerizo, de Fuentepelayo, y Gerardo San Bruno, de Cantalejo. Equipos cuellaranos han destacado el Vulcanizados González, la Peña Ciclista Mariano Bayón, Electricidad Eufón.

Y ciclistas de primer nivel se dieron cita en 1990 con la participación del malogrado José María Chava Jiménez, el iscariense Juan Carlos Domínguez, o José Luis de Santos. También Perico Delgado ganó una Clásica de la Chuleta. Y hasta 2002 no hubo triunfo extranjero, con Nikita Eskov, de la selección rusa. En esta prueba han participado mujeres, como Dori Ruano, o Rosa María Bravo, esta última sería campeona de España.

En esta 57 edición habrá equipos de nivel como Construcciones Paulino, con un campeón del mundo en tándem, Noel Martín Infante, el gran favorito, o el Caja Rural RGA. Un año más la carrera cuenta con la organización del Club Ciclista San Miguel, el Ayuntamiento de Cuéllar, con cerca de 70 colaboradores, y muchos voluntarios, con un presupuesto de 9.000 euros.

Con motivo de la celebración de esta carrera ciclista, el Servicio Territorial de Medio Ambiente de la Junta concede la autorización con carácter excepcional, de permitir el empleo del fuego que esta prohibido con carácter general. Por motivo de seguridad y con el fin de realizar un uso racional y social de monte deben seguir normas como que las hogueras se realizarán únicamente en cortafuegos, estando prohibidas fuera de esta ubicación y después de las 18:00 horas; queda prohibido arrojar basuras y sobrantes de comida al monte, y otra serie de obligaciones, para que hoy, domingo de cacho, los cuellaranos disfruten con su Clásica de la Chuleta.

 

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