Provincia

Los vecinos rinden honores al Santo Cristo con la procesión y el tradicional ofertorio en Nava de Francia

Los bailes tradicionales no faltaron durante los festejos religiosos./MARJÉS Y WORD
Los bailes tradicionales no faltaron durante los festejos religiosos. / MARJÉS Y WORD

Fausto Novo Herrero, Tino, pregonó las fiestas de este año, en un discurso lleno de recuerdos y agradecimientos

REDACCIÓN / WORDNAVA DE FRANCIA

La Agrupación de Tamborileros llevó la alegría y la música desde primer hora de la mañana por las calles de Nava de Francia, en una jornada en la que los vecinos rindieron ayer honores al Santo Cristo, con la misa en la iglesia de Nuestra Señora del Rosario y la posterior procesión y el ofertorio en la Plaza Mayor.

También fue el día del pregón de fiestas desde el balcón del Ayuntamiento, al que siguieron los bailes tradicionales. El pregonero de este año ha sido Fausto Novo Herrero, conocido como Tino.

En su alocución, Tino, se refirió a la emoción que sintió al saberse el pregonero de su fiesta y los recuerdos que le vinieron de su niñez y adolescencia. «Recuerdos siempre rodeados de las mejores personas que, a día de hoy, siguen siendo mis amigos y con los que sigo disfrutando de mis vacaciones en el pueblo», por eso «pensé, tengo que plasmar mis sentimientos y a la vez transmitirlos a vosotros», de ahí que «mi pregón creo que podría llamarse y titularse 'Recuerdos'».

De esta forma, tino recordó los recuerdos que «me invaden el corazón», de los veranos de su niñez y de su primer viaje al pueblo en un 600. Recordó a sus vecinos, «a mi gran amigo Ramón, con el que más jugaba de niño; a su hermano Óscar, con el que íbamos a trillar». También recordó «a la pandilla de los mayores, en la que estaba mi hermana Mari Carmen y mi prima Marisol».

También recordó «las caminatas a las fiestas; La Alberca, El Cabaco... el poder que ejercía en los desplazamientos cuando yo me cansaba, solo tenía que decir la palabra 'paradilla' y todos a descansar tirados en la carretera». No se olvidó de «la subida a las peñas con Luismari, que desde el pueblo nos guiaba y, como siempre, nos perdía». Recordó las «charlas bajo el roble, los partidos de fútbol, las estrellas fugaces, etc. «Recuerdos que viven y vivirán para siempre en el corazón. Comidas familiares, pequeñas riñas y un montón de anécdotas», como cuando iban con los coches en fila con los coches a buscar a los toros para llevarlos hasta la plaza o las fiestas del Cristo. También se refirió a su actual mujer, «entonces mi novia», que «disfrutó y le gustó el pueblo tanto, que ya se siente tan navera como yo y amiga de mis amigos, juntos deseamos volver cada agosto y disfrutar al máximo». Habló de su hijo, con el que «vinimos con solo de cuatro meses y en años posteriores a é también le gustaba mucho. Ahora nos pasamos todo el año pensando cuándo podemos coincidir para venirnos al pueblo todos».

Tuvo un recuerdo para «todas las personas que nos han abandonado este año», e hizo una mención especial a sus amigos, así como a sus familiares, a los que fue nombrando; y dio las gracias a su mujer e hijo, al alcalde, a todo el pueblo y a todos los presentes.

Ya por la tarde, se iniciaron las competiciones de mus, tute, y hand remy, así como de frontenis y petanca. También disfrutaron con los desfiles de disfraces y por la noche con la Orquesta Seven.