Vacaciones en paz para 24 niños saharauis en Salamanca

Los niños y niñas saharauis, junto a sus familias de acogida, a las puertas de Cruz Roja Salamanca. /LAYA
Los niños y niñas saharauis, junto a sus familias de acogida, a las puertas de Cruz Roja Salamanca. / LAYA

Cartorce niños y diez niñas son recibidos en Salamanca por sus familias de acogida

ROSA M. GARCÍA / WORDSALAMANCA

Diez niñas y 14 niños van a cambiar durante dos meses las duras condiciones que viven en los campamentos de Tinduf en Argelia, donde el calor es extremo en esta época -llegan a alcanzarse 50 grados a la sombra- por una nueva experiencia «maravillosa» y llena de descubrimientos, gracias a la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Salamanca (Ampusasa) y a las familias que los acogen durante julio y agosto.

Los 24 niños, procedentes de los campamentos de refugiados de Aaiún, Bojador, Auserd y Smara, en el suroeste de Argelia, tienen entre los 10 y 13 años, salvo tres de ellos, de 14 y 15 años, que regresan a España, uno para hacer seguimiento y rehabilitación de su brazo y el otro, para ser operado del oído, informó la presidenta de Ampusasa, María Ángeles Giménez.

Los menores llegaron ayer a Salamanca y fueron recibidos por sus familias de acogida en la sede provincial de Cruz Roja. Muchas sonrisas y abrazos de los que repiten experiencia en el reencuentro con sus 'padres de verano'. Cinco de ellos vienen por primera vez y les costará unos días adaptarse a esta nueva vida, ya que para ellos es un mundo diferente y «no conocen la cultura, el idioma ni la familia con la que van a estar». También seis familias se estrenan este año en este programa de acogida y ayuda al pueblo saharaui. 

«Esta experiencia nos va a aportar mucho y nos va a dar una bofetada de humildad»

Isabel Martín y Javier Cruz es una de las familias que van a vivir por primera vez esta experiencia, con un niño que también viene por primera vez. Han decidido dar este paso porque «no podemos quedarnos con los bazos cruzados si se puede hacer una pequeña aportación, aunque sea mínima». La pareja tiene dos hijos «y ahora serán tres». Pasarán el verano haciendo distintas actividades, viajarán a Portugal y Galicia, y posteriormente, estarán entre sus dos pueblos, el salmantino de Pino de Tormes y el Zamorano de San Cebrián de Castro. Creen que esta experiencia les va a aportar mucho y que «será totalmente una bofetada de humildad».

Carmen García Romero, actualmente procuradora socialista en las Cortes regionales, repite por segundo año en la acogida con una niña de 12 años «encantadora». Asegura que es «una experiencia maravillosa, no solo por lo que le puedes ayudar a los niños estando aquí estos dos meses, sino lo que puedes hacer por una familia que está en los campamentos a lo largo del año», ya que el contacto entre ambas familias es continuo durante todo el año y «además, les puedes ayudar económicamente, con ropa, alimentos, etc.» y al final, «acabas siendo parte de la familia».

El contacto entre la familia del niño y la de acogida es continuo durante todo el año

«Nuestro granito de arena está en poder ayudar a una familia del pueblo saharaui y la experiencia es maravillosa». Para ellos también lo es y «descubren cosas de las que van a carecer prácticamente toda su vida». También «les motiva aprender español, con lo que les aporta conocimientos y ganas de superación y eso también es importante».

Quien conoce bien esta experiencia es uno de los iniciadores de estos programas, el bejarano Cipriano González, que lleva desde 1995 acogiendo niños y niñas saharauis.

María Ángeles Giménez, que también es la responsable de la unión regional, ha ido, junto a otras dos compañeras, a buscar a los niños. Afirma que la situación de los menores no ha cambiado nada. «Llevan 42 años viviendo en un 'cachito' de Argelia. Si el infierno existe, allí está; no hay nada, solo piedras, tierra y muchísimo calor». La agrupación que preside lleva desde 1997 con este programa, pero el número de niños que traen en los últimos años es mucho menor, ya que, asegura, «la crisis nos machacó», además de cambiar el programa, «los niños venían más pequeños y ahora lo hacen a partir de los 10 años y hasta los 13-14 años». Hasta el 4 de septiembre, estos niños vivirán unas Vacaciones en Paz.