Margarita Salas augura que la igualdad entre hombres y mujeres llegará a la ciencia

La rectora Mirian Cortés (centro), acompañada por Margarita Salas y Adela Cortina./ICAL
La rectora Mirian Cortés (centro), acompañada por Margarita Salas y Adela Cortina. / ICAL

La insigne bioquímica recibe el Doctorado Honoris Causa en la UPSA junto con la filósofa Adela Cortina

RICARDO RÁBADE / WORD

Margarita Salas y Adela Cortina se convirtieron ayer en las primeras mujeres que reciben el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Pontificia. La ceremonia de investidura se prolongó durante algo más de dos horas en elAula Magna de la UPSA, en el transcurso de un solemne acto académico que se desarrolló en todo momento bajo las solemnes pautas de la tradición universitaria y que fue presidido por el máximo responsable de la Conferencia Episcopal y gran canciller de la Pontificia salmantina, Ricardo Blázquez. También ocuparon la mesa presidencial la rectora de la Pontificia, Mirian Cortés, y el consejero de Educación de la Junta de Castilla y León,Fernando Rey.

La eminente bioquímica Margarita Salas, que fue discípula de Severo Ochoa y figura clave de los estudios científicos sobre la Biología Molecular, expresó su confianza en que en «un futuro no demasiado lejano» la mujer alcance en la investigación «el puesto que le corresponda de acuerdo a su capacidad y a su trabajo».

Salas rememoró que en sus primeros pasos como científica e investigadora lo pasó «mal» y se sintió «muy discriminada» por el hecho de ser mujer y de estar inmersa en una sociedad que «pensaba» que las mujeres no tenían «capacidad para hacer investigación».

Sin embargo, «poco a poco la cosa ha ido cambiando» y en «un futuro no demasiado lejano» se alcanzará la igualdad entre varones y féminas, auguró Margarita Salas.

Durante su alocución tras ser investida como Doctora Honoris Causa de la Pontificia , Salas rememoró su trayectoria vital y científica, repasando su absoluta y sacrificada dedicación a la Biología Molecular, así como sus «vivencias científicas de los 56 años de mi vida dedicada a la investigación». De ellos, «cerca de 40 van unidos a Eladio Viñuela–su marido– con quien compartí este periodo importante de nuestras vidas».

Salas recordó que en 1964, una vez finalizada la tesis doctoral, «nos marchamos al laboratorio de Severo Ochoa en el Departamento de Bioquímica de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York» y tres años después –en 1967– «Eladio y yo tomamos la decisión de volver a España para tratar de hacer investigación en Biología Molecular en nuestro país».

La prestigiosa científica mencionó expresamente en su alocución las palabras de Severo Ochoa sobre la necesidad de promover la investigación básica, «pues ella será la base para el desarrollo de nuestro país», y aseveró que existen grupos de indudable calidad en España, «pero es necesario potenciar la cantidad, recuperando a los jóvenes investigadores excelentemente preparados», aludiendo directamente a todas aquellas promesas científicas que han tenido que emigrar al extranjero para buscar alternativas laborales en su carrera investigadora.

Por su parte, la catedrática emérita de Ética y Filosofía Política de la Universidad de Valencia, Adela Cortina, protagonizó en su alocucion un alegato por recuperar el «ADN de Europa» estimulando la acogida de migrantes. Según sus palabras, la preocupante situación de estas personas en sus lugares de origen hace «necesario» que Europa las reciba y, sobre la insistencia de que la responsabilidad la tome el viejo continente, recordó que fue en Europa donde se gestó en el año 1948 la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

En una intervención, desde una mirada «filosófica», Cortina defendió la búsqueda de «una ciudadanía social y cosmopolita» y lamentó que, a pesar de ser motor de los derechos humanos, Europa todavía no ha sabido «solucionar el problema» de las masivas migraciones actuales. «Parece que no nos hemos hecho cargo todavía de qué hacer», apuntóCortina sobre una declaración que hace 70 años «nació» en Europa y que forma parte de la «identidad» de sus gentes.

Europa

La nueva Doctora Honoris Causa de laUPSA, afirmó también que «Europa está perdiendo mucho, no solo por cuestiones económicas, sino también por cuestiones éticas». Además, enfatizó que la filosofía «tiene que ensuciarse las manos con la realidad y se tiene que comprometer con la realidad».También se mostró firme partidaria de que las «ciencias y las humanidades trabajen conjuntamente para conseguir una sociedad más justa y un mundo mejor».

La profesora Cortina no dudó en precisar que la filosofía se encuentra «muy implicada con la vida cotidiana» y respecto a la inmigración volvió a insistir en que «no solo es necesario acoger a los migrantes, sino que hay que ir generando esa ciudadanía social cosmopolita».

La decana de la Facultad de Enfermería yFisioterapia Salus Infirmorum, Elena Chamorro, en su condición de madrina académica, glosó los incontables méritos científicos de Margarita Salas, mientras que Ana María Andaluz Romanillos hizo otro tanto como madrina académica de AdelaCortina.

La rectora MirianCortés catalogó como «un síntoma positivo de la universidad española la visibilización de investigadoras brillantes y mujeres líderes en sus disciplinas para que sirvan de ejemplo y estímulo». Evocando al Papa Francisco, la rectora insistió en que «el mayor indicativo del auténtico progreso humano es la altura científica y técnica de una sociedad, sino su altura moral, única que garantiza una vida auténticamente humana para todos por igual».

Por su parte, el gran canciller de la UPSAy presidente de laConferencia Episcopal, Ricardo Blázquez abogó por la necesaria colaboración entre la ciencia y la fe, al tiempo que se congratuló especialmente por la incorporacion de Margarita Salas yAdela Cortina alClaustro de Doctores de la Pontificia.También acudieron al acto la rectora de la Universidad Católica de Ávila, Rosario Sáez Yuguero, y la vicerrectora de Investigación y Transferencia de la USAL, SusanaPérez.