Bayona, todo el encanto del sur de Francia en una misma ciudad

Bayona, todo el encanto del sur de Francia en una misma ciudad

Situada a pocos kilómetros de la frontera con España la estética de su arquitectura tradicional le convierte en un lugar lleno de encanto

ÁLVARO ROMERO

La coqueta ciudad de Bayona se sitúa en la parte suroccidental de Francia, a tan solo media hora de la frontera con España, muy cerca del litoral que marca el golfo de Vizcaya y que baña el océano Atlántico. Por todo ello hace que su situación sea magnífica para realizar una escapada o pasar allí unos días de vacaciones.

Ubicada en la confluencia de los ríos Nive y Adour es conocida por la riqueza de su patrimonio. Localidad artística e histórica, ofrece al visitante un ambiente tranquilo y sosegado, libre del estrés de las grandes metrópolis, es ideal para relajarse y descansar. Además está considerada como una de las seis urbes más atractivas del país galo.

Singular y pintoresca

Así se podría definir Bayona, en especial su encantador centro histórico. El paseo a orillas del río Nive es una de las zonas con mayor encanto. Separando los dos barrios principales de la ciudad, Grand Bayonne y Petit Bayonne, yace repleto de casitas de estilo vasco que enseñan bonitas fachadas blancas decoradas con coloridas vigas y contraventanas de madera.

Ambas orillas del río están repletas de bares y restaurantes locales, perfectos para degustar la gastronomía local, tomar algo en sus terracitas y relajarse. Varios puentes salvan ambos lados del Nive dejando una preciosa estampa y regalando unas bonitas vistas del cauce del río, desde cualquiera de ellos se pueden realizar hermosas fotografías.

A pocos metros se levanta, imponente, la impresionante Catedral de Sainte-Marie de Bayona, de origen gótica fue construida entre los siglos XIII y XVI. Se sitúa en la ruta de peregrinación del Camino de Santiago y fue declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO en 1998. Muy cerca de ella se puede ver el Castillo de Bayona, levantado en el siglo XI, presenta una planta rectangular y varias torres redondas.

De visita obligada es, también, el Museo Vasco. Creado en 1924 en la casa Dagourette a orillas del Nive, esta mansión burguesa de finales del siglo XVI alberga la más importante  colección etnográfica dedicada al País Vasco. Un lugar que cuida con mimo más de 2.000 objetos y obras de arte, la mayoría de ellos reunidas a principios del siglo XX, son el testimonio del funcionamiento de la sociedad vasca en el inicio de los grandes cambios del mundo moderno.

Recorriendo Bayona es fácil toparse con el Mercado, un edificio en perfecta armonía con el barrio protegido que le acoge. Inaugurado en diciembre de 1994, es un lugar muy transitado por la población local que busca comprar todo tipo de alimentos de calidad a buen precio. Conocer el Mercado es la mejor manera de adentrarse en la cultura gastronómica de la zona, pues allí se venden productos típicos que se convierten posteriormente en la base culinaria de los platos tradicionales.

Jamón, chocolate y fiestas

Mundialmente famosa por su chocolate y su jamón, Bayona es una ciudad con un estilo de vida agradable. Los numerosos restaurantes y bodegas del barrio viejo se llenan a menudo, especialmente durante sus fiestas, cuando acuden más de un millón de personas vestidas de rojo y de blanco durante cinco días y sus noches. Este año tendrán lugar del 24 al 28 de julio, único momento donde todos sus vecinos se echan a la calle y se rompe el silencio y la calma a favor de la diversión y el jolgorio.

Ciudad histórica del chocolate, reúne en su centro histórico numerosos chocolateros así como salones de té, perfectos para saborear un delicioso chocolate espumoso. Cazenave, es la chocolatería más antigua de Bayona, destino ideal para todo amante del dulce. El Taller del Chocolate es otra de las referencias, allí además de probar diferentes chocolates se puede aprender su historia y descubrir la antigua maquinaria de fabricación.

El jamón local es todo un manjar, famoso en todo el país se puede degustar en cualquiera de sus bares y restaurantes. Es posible visitar el taller de salazón Pierre Ibaialde y descubrir el saladero y el secadero. Además durante el fin de semana de Semana Santa, tiene lugar la Feria del Jamón, que se celebra en el mercado de la ciudad.