La Tejera, veinte años de promesas rotas y plazos incumplidos

La Tejera, veinte años de promesas rotas y plazos incumplidos

El edificio languidece como un esqueleto de hierro y ladrillo a pesar de contar con el proyecto definitivo y la financiación necesaria

José María Díaz
JOSÉ MARÍA DÍAZPalencia

Otro año que se esfuma y uno más para la cuenta de promesas rotas que configuran el expediente de rehabilitación de la antigua fábrica de La Tejera como centro cultural, de congresos, exposiciones y ferias. Tenían que haberse retomado las obras este año, pero tampoco ha sido posible. La demora en la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, por un lado, y el cambio en el gobierno central, por otro, se han conjugado también en contra de La Tejera palentina. Por si no tenía pocos enemigos, ahora se une también el complejo panorama político nacional. Y así, la ciudad de Palencia ve cómo se acerca a su fin un nuevo año sin que un solo ladrillo se haya movido, sin que el esqueleto de hierro y arcilla cocida pueda ofrecer otra imagen que la del abandono.

El anterior ministro de Fomento del PP, el santanderino Íñigo de la Serna, anunció en mayo de 2017 que los trabajos de construcción del centro de congresos se retomarían a lo largo de este año, una vez que el equipo de arquitectos e ingenieros ganadores del concurso de ideas para la rehabilitación del edificio hubiese completado la redacción del proyecto definitivo de ejecución. Su departamento, por ello, debía contratar con la UTE Rueda Pizarro Arquitectos SLP, Antonio Cantero y Gran Vía 408 SLP para elaborar el documento final de trabajo y el procedimiento se pudo llevar a cabo en el último tramo del pasado año (el contrato se formalizó en julio de 2017 por 502.905 euros). Así, el proyecto definitivo para la ejecución de las obras fue entregado al Ministerio de Fomento a principios de marzo de este 2018, y desde entonces no se ha llevado a cabo ningún otro paso más que la consignación de 100.000 euros en los Presupuestos General del Estado.

Pero por lo demás, los trabajos no han arrancado y la estructura continúa tal y como quedó a finales de 2015, cuanto concluyeron las obras de consolidación que debieron acometerse por motivos de urgencia, ante el riesgo que existía de que todo el inmueble se viniese abajo. Pero esta fue solo una actuación puntual para dar respuesta a un serio riesgo de derrumbe, puesto que el proyecto lleva formalmente paralizado desde el año 2011, cuando la última empresa adjudicataria, Volconsa, entró en concurso de acreedores y el Estado cortó el grifo de la financiación, al haberse agotado el presupuesto que estaba previsto inicialmente, y que en esos momentos ya había alcanzado los 9,7 millones de euros.

Y puesto que el proyecto definitivo ya está entregado en el Ministerio de Fomento, existe el compromiso de todas las administraciones públicas de colaborar económicamente y hay, además, disposición presupuestaria, nada, en principio, impide que se pueda dar el pistoletazo de salida a la reanudación de las obras de La Tejera.

Sin embargo, el expediente sigue paralizado en la Dirección General de Arquitectura, Vivienda y Suelo, que todavía no ha cerrado el proceso de las comprobaciones técnicas ni ha remitido tampoco al Ayuntamiento de Palencia una copia del documento para que pueda ser examinada por los técnicos de la Concejalía de Urbanismo.

Una vez que se completen esos informes, el Ministerio de Fomento deberá dar el paso definitivo de la licitación de las obras, pero todavía no hay fecha para este nuevo trámite, aunque tanto el Ayuntamiento como el equipo de arquitectos que ha redactado el proyecto se confía en que pueda ser antes de que acabe el año, con el objetivo de que los trabajos puedan arrancar en el primer trimestre del próximo año. Pero todo esto no son más que esperanzas, dado que por el momento desde Madrid no aprecian nuevos movimientos.

Lo que sí está muy claro es que no podrá cumplirse la promesa planteada al alimón en noviembre de 2016 por el alcalde de Palencia, Alfonso Polanco, y por el entonces el subdirector general de Arquitectura y Edificación del Ministerio de Fomento, Francisco Javier Martín Ramiro, de que las obras estarían completadas después del verano de 2019. Otro plazo más que se incumple, y son tantos ya cuando se haba de La Tejera, que no resulta siquiera fácil escribir sobre ello.

El último proyecto de rehabilitación del inmueble, el que se ha elaborado para poder completar la construcción del centro de congresos, supone una inversión de 4,6 millones de euros, que hay que sumar a los 9,7 que ya se han gastado. Y este proyecto conlleva un plazo de ejecución de 18 meses. Para un proyecto, cuyas obras todavía no se han licitado, es más que evidente que el cumplimiento de la promesa resultará imposible, por lo que en el mejor de los casos, siempre que el proyecto no reciba un nuevo jarro de agua fría, los trabajos difícilmente estarán completados antes del último trimestre de 2020, aunque esta fecha también sea totalmente aventurada.

Pero no todo está perdido, no todos los elementos se alían en contra de La Tejera, el mismo hombre que en noviembre de 2016 confirmaba junto al alcalde de Palencia el compromiso absoluto de la Administración del Estado con el proyecto de La Tejera, Francisco Javier Martín Ramiro continúa en la actualidad, a pesar del cambio de Gobierno, como uno de los principales altos cargos del Ministerio de Fomento. De hecho, Francisco Javier Martín Ramiro es en estos momentos el director general de Arquitectura, Vivienda y Suelo, un ascenso con respecto al cargo que tenía en noviembre de 2016, cuando era subdirector general de Arquitectura y Edificación, órgano que depende directamente de la dirección general que ahora ocupa.

Pero reciba o no, el impulso definitivo de este dirigente ministerial, de lo que queda duda es de que el proyecto de La Tejera afronta su vigésimo aniversario como una de las principales heridas abiertas en la ciudad de Palencia.

Fue en marzo de 1999 cuando se hizo pública la elección de un diseño del arquitecto navarro Francisco Mangado para la rehabilitación de la antigua fábrica de cerámicas de Cándido García Germán como centro cultural de congresos, ferias y exposiciones. Este concurso tenía que haberse resuelto el 15 de diciembre de 1998, pero un recurso contra las bases obligó a su demora. Y aunque el diseño es de 1999, no fue hasta enero de 2006 cuando se colocó la primera piedra para un proyecto que aún hoy sigue inacabado.

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