«Hay una posibilidad real de que haya un diputado de Ciudadanos por Palencia»

Enrique Rivero, en la plaza de la Inmaculada. /
Enrique Rivero, en la plaza de la Inmaculada.

Enrique Rivero, candidato al Congreso de los Diputados, dice que «el tema de Silvia Clemente es el pasado, me parece que han pasado diez años»

José María Díaz
JOSÉ MARÍA DÍAZPalencia

Abogado en ejercicio, Enrique Rivero es uno de los primeros militantes de Ciudadanos en la provincia de Palencia. Fue candidato a las generales en los años 2015 y 2016 y repetirá como cabeza de lista al Congreso el próximo 28 de abril.

–Una vez más encabeza la candidatura de Ciudadanos al Congreso, y ya es la tercera vez...

–Es cierto, como candidato a las Cortes generales, es la tercera vez. Pero también me presenté como número 2 en las autonómicas de 2015 a las Cortes de Castilla y León.

–¿Cuáles son las perspectivas con las que afronta Ciudadanos estas elecciones generales?

–A nivel de Palencia, yo creo que está todo muy abierto. Es decir, hay mucha indecisión en relación al resultado del tercer diputado y me parece que todo es posible. Y como todo es posible, pues estoy muy contento. Existe esa posibilidad real de que por primera vez haya un palentino de Ciudadanos en el Congreso.

–Habla de que todo está muy abierto, pero para conseguir ese tercer diputado, tendrían que darse muchas condicionantes. ¿Realmente cree que es posible?

–Sí, yo creo que sí. Porque los votos que pierda el Partido Popular, o el Partido Socialista, que aquí todos estamos en la misma parrilla, los podemos recibir nosotros o los pueden perder a costa de otros que a pesar de eso tampoco consigan representación. Por eso digo que está todo muy abierto. Al haber diferentes fuerzas políticas, tantas opciones, y al ser los palentinos gente en la que se puede confiar, porque es gente sensata, que reflexiona, y medita mucho el voto, pues, está todo al alcance para que por fin desaparezca ese 21 que parecía eterno.

–¿Y cree que puede condicionar el debate político y el resultado electoral ese nuevo concepto de la España vaciada tan de moda en estos momentos?

–A nosotros, en primer lugar, nos parece que la expresión más adecuada es la España olvidada, porque ha sido una realidad que han olvidado tanto el Partido Popular como el Partido Socialista, que se acuerdan luego, como de Santa Bárbara, cuando truena. Pero son los que tienen la mayor responsabilidad después de cuarenta años de alternancia en los gobiernos de la nación, de la comunidad autónoma, de los municipios, de las diputaciones provinciales. Yo creo que deberían de hacer un poco de autocrítica y asumir la responsabilidad política. Nosotros hemos estado respaldando este movimiento siempre que hemos tenido oportunidad. Yo estuve en la manifestación de Madrid con Albert Rivera y prácticamente la totalidad de los candidatos al Congreso y otras personas, discretamente, sin portar ningún símbolo, sin gritar ninguna consigna. Y tenemos propuestas muy avanzadas, por ejemplo, la rebaja del 60% del IRPF para todos los habitantes de zonas desfavorecidas o también establecer un plan para, por fin, de una vez por todas, llevar la digitalización y el acceso a Internet en todo el medio rural. Pero también otras medidas de eficiencia en la administración, de eliminar administraciones superpuestas, quitarle grasa a la administración, lo que permitirá que llegue más dinero y no se quede por el camino para el medio rural.

Medio rural

–Y sin embargo, con algunas de sus propuestas como la agrupación de municipios les acusan de no creer en el futuro del medio rural...

–Esto se ha entendido mal. El mismo Partido Popular estaba desarrollando en aquel momento en Castilla y León la normativa para establecer la ordenación del territorio. Nosotros nunca hemos querido cerrar pueblos, al contrario, lo que queremos es eliminar chiringuitos, hacer desaparecer cargos políticos innecesarios, gastos innecesarios. A nosotros no nos parece bien que haya cuatro entes interpuestos desde el Estado, que es que da el dinero y los pueblos que lo reciben.

–¿Coinciden entonces con el planteamiento que se lanza desde otros partidos para la supresión de las autonomías?

–No. Nosotros hablamos de las diputaciones.

–Luego no están en contra del modelo autonómico...

–Nosotros somos un partido constitucionalista. Eso lo tenemos muy claro. Como tenemos muy claro que la Constitución tiene después de todo este recorrido de cuatro décadas algunos aspectos que son mejorables, como la Disposición Transitoria Cuarta, que prevé un modelo acelerado de anexión de Navarra hacia el País Vasco, y que proponemos directamente reformar. Pero no nos parece que el Estado de las Autonomías haya que modificarlo o haya que cambiarlo. El problema está por ejemplo en la educación o en la sanidad, en relación a la igualdad de los españoles, que es una lucha a la que ha renunciado inexplicablemente el Partido Socialista. Porque, al fin y al cabo, el problema no son las comunidades autónomas, el problema es que el Estado no ha ejercido sus funciones. La alta inspección educativa del Estado, que es la que tenía, por ejemplo, que evitar que no se permitiera a los alumnos usar el castellano en Cataluña, no ha ejercido sus funciones. Y no lo ha hecho ni durante el tiempo del Gobierno del Partido Popular, ni durante el Gobierno del Partido Socialista. El problema no son las autonomías, sino cómo se gestionan.

–¿Entonces cuando hablan de chiringuitos que deben cerrarse se refieren a las diputaciones?

–Claro. La Diputación cumple una función. Eso nadie lo discute, ¿pero esa función tiene que cumplirla obligatoriamente un órgano independiente o puede hacerse directamente desde otro órgano que ya existe? Lo vamos a estudiar, pero lo que tenemos claro es que con 54 provincias que tenemos en España, tenemos 54 parlamentos. ¿Qué sentido tiene que una vez al mes se reúnan en una Diputación Provincial para hacer una especie de mini cortes, cuando ya tenemos las Cortes de Castilla y León y las Cortes generales? Y todo eso genera gastos. La presidencia de la Diputación genera gastos, los vicepresidentes y los diputados generan gastos... Todos esos gastos son costes añadidos que no nos podemos permitir si queremos tener un Estado competitivo.