Palencia perderá el sabor añejo de su librería más antigua

Mary Tejeda, junto a sus hijos Maribel y Ángel Iglesias. /Antonio Quintero
Mary Tejeda, junto a sus hijos Maribel y Ángel Iglesias. / Antonio Quintero

Iglesias cerrará uno de los pocos locales centenarios de la Calle Mayor y se trasladará a otro emplazamiento junto al Monumento a la Mujer

JOSÉ MARÍA DÍAZPalencia

Pocos comercios centenarios se conservan en la Calle Mayor de Palencia, e incluso algunos han tenido que cambiar de emplazamiento, abandonando sus ubicaciones originales por el deterioro de los edificios o por las elevadas rentas que exigían los propietarios de los inmuebles. Y en esta situación se encuentra ahora también la emblemática Librería Iglesias, ubicada en el número 80 de la Calle Mayor, en uno de los edificios más hermosos de la principal arteria palentina, levantado a principios del siglo XX, bajo un diseño ecléctico con detalles modernistas y que goza de una protección estructural en el catálogo de bienes protegidos del Plan Especial de Reforma Interior del Casco Antiguo de Palencia.

Librería Iglesias.
Librería Iglesias. / Antonio Quintero

Fundada en 1963, la Librería Iglesias, que asumió algunos años después el negocio, la historia y también el emplazamiento de la antigua librería de Afrodisio Aguado –de ahí el carácter centenario– está a punto de dar un nuevo paso en su trayectoria comercial, abandonando el edificio que la ha cobijado durante los últimos cuarenta años, para trasladarse a uno de los locales vacíos, también ubicado en la Calle Mayor, a la altura de la Estatua de la Mujer, que anteriormente estaba ocupado por el estudio de una fotógrafa.

Venta del edificio

El paso del tiempo, que ha ido dejando vacío el resto del inmueble, el deterioro del edificio y el deseo de los propietarios de venderlo para su rehabilitación como bloque de viviendas, ha llevado a la familia de libreros a no poder asumir las nuevas rentas que se les exigen por el alquiler, por lo que han optado por el traslado a un nuevo local, que perderá ese sabor histórico, pero que ganará en comodidad y prestación de servicios, según explica al histórica propietaria Mary Tejeda, viuda de Ángel Iglesias, y madre de los dos hermanos, Maribel y Ángel, que continúan al frente del negocio.

Uno de los mostradores.
Uno de los mostradores. / Antonio Quintero

«El edificio se ha ido vaciando y yo entiendo a los dueños, que quieren venderlo. Nosotros somos ahora los únicos inquilinos y no podemos asumir la renta que nos piden para seguir aquí. Antes no había problema, porque era un alquiler asumible, pero las cosas han cambiado. Yo lo entiendo y tampoco me he quejado ni quiero terminar mal con los propietarios, que siempre se han portado bien e incluso nos habrían permitido seguir aquí más tiempo si hubiese sido necesario», explica Mary Tejeda.

Así, a partir del próximo mes de abril, si las obras de reforma del otro inmueble no se retrasan, la Librería Iglesias reabrirá sus puertas en otro local después de cuarenta años, al tiempo que cerrará para siempre uno de los establecimientos más antiguos de la ciudad, dado que Afrodisio Aguado abrió su librería en ese número 80 de la Calle Mayor en 1903. En los años setenta, cuando la familia Aguado abandonó el negocio, los Iglesias se trasladaron hasta la emblemática librería que todavía hoy sigue abierta manteniendo toda su esencia histórica, con el mobiliario antiguo, las estanterías encastradas en las paredes, las vitrinas con arco de medio punto...

Mobiliario histórico

Desafortunadamente, gran parte de este mobiliario histórico no podrá trasladarse hasta la nueva librería, por lo que los propietarios son conscientes de que el nuevo local no tendrá ese sabor antiguo tan apreciado por los clientes. «Algo nos llevaremos, algunos elementos que nos recuerden este local, pero lamentablemente, no podrán ser muchas cosas, porque si no, no nos cabría nada», explica Mary Tejeda, quien señala que la nueva librería permitirá la exposición de los libros de una manera más cercana y cómoda para los clientes, además de poder ofrecer mejores servicios y productos en el área de la papelería.

Antigua caja registradora.
Antigua caja registradora. / Antonio Quintero

La antigua propietaria de la Librería Iglesias está convencida de que los clientes sabrán adaptarse y apreciarán el cambio, ya que la oferta editorial será mayor y se mantendrán otros elementos característicos de Iglesias, como el trato cercano y profesional. «Yo siempre he definido a nuestra librería como una pequeña empresa familiar, tratada con mucho cariño», explica Mary Tejeda, al tiempo que reconoce que se trata de un negocio difícil, con poco margen de beneficio y mucho trabajo. «El mundo del libro es muy duro, todos lo sabemos, y mis hijos, que van a seguir en el negocio son conscientes. Están aquí porque los dos lo han querido. Nos basta con poder tener un sueldito para vivir y poder afrontar todos los gastos, que son muchos», señala esta antigua librera, que después de criar cinco hijos decidió volcarse en el negocio junto a su marido y que ha seguido al frente hasta varios años después de la edad habitual de jubilación.

Familia

«Esto es vocacional», asevera, al tiempo que recuerda los orígenes de la familia Iglesias como empresarios del mundo de la imprenta en Valladolid, que terminaron buscando un futuro en Palencia, en donde también fueron impresores y finalmente libreros. «Es curioso que ahora nos vamos precisamente al lado de donde empezamos, porque antes de venirnos a este local, abrimos la librería justo al lado del sitio al que ahora vamos a trasladarnos. Luego, cuando se jubilaron los Aguado, nos mudamos allí, y ahora volvemos al principio», rememora.

Mary Tejeda lamenta también que de las históricas librerías que existían en la Calle Mayor ya solo quede Iglesias. «Había tradición librera en la calle. Estaba Merino, había otra en el antiguo Diario Palentino, pero al final solo hemos quedado nosotros. Y esperamos seguir mucho tiempo, aunque ya no pueda ser en este local. La verdad es que me da mucha pena y no me gusta venir mucho por aquí ahora, porque ya lo estamos vaciando y se han trasladado cosas al otro almacén. Pero, bueno, cuando esté el nuevo local, estoy seguro de que a los clientes les va a gustar, se van a sentir más cómodos y lo van a agradecer», recalca.