San Pablo acoge un acto en sustitución de La Oración del Huerto

La Virgen de la Vera Cruz fue venerada al finalizar el acto en San Pablo./Marta Moras
La Virgen de la Vera Cruz fue venerada al finalizar el acto en San Pablo. / Marta Moras

La cofradía de la Vera Cruz suspendió su principal desfile por una amenaza de lluvia que no se ha cumplido

FERNANDO CABALLEROPalencia

Fue una decisión difícil de tomar. El abad de la cofradía, Luis Miguel Palacios, lo explicó más tarde en San Pablo en una reflexión sobre la voluntad de Dios, la misma que la Virgen María aceptó sobre el destino de su hijo Jesús. «Se entremezcla el corazón, los sentimientos, los afectos y los intereses de cuidad un patrimonio, pero es la voluntad de Dios la que hay que aceptar», aseguró el religioso dominico.

La cofradía de la Santa Vera Cruz anunció a las siete de la tarde de este Jueves Santo la suspensión de la procesión, la más importante de las que organiza y una de las grandes de la Semana Santa palentina. «Hemos consultado con la Aemet, con el observatorio de Carralobo, con muchas páginas del tiempo y nadie nos garantizaba que no iba a llover. Por eso hemos tomado la decisión de suspenderla», declaró Agustín Ramos, hermano mayor de la Vera Cruz, pocos minutos después de anunciar la decisión.

Es una procesión larga, con mucho patrimonio –es la que más pasos saca a la calle– y con muchos cofrades. Aunque no lloviera en el momento de comenzar, la posibilidad de que a mitad de la procesión se produjeran precipitaciones, aconsejó no celebrar el desfile, pese a que en torno a la calle de la Vera Cruz (anterior Obispo Manuel González) había cientos de personas preparadas para ver el inicio. Sin embargo, no se cumplieron esas predicicones y no llovió en Palencia durante el tiempo que duraría la prorcesión.

En el comunicado leído por el hermano mayor a la puerta de la cofradía se especifica que tras las consultas realizadas «hemos decidido por mayoría no arriesgar nuestras imágenes ni patrimonio». En los últimos años, la Vera Cruz tuvo que suspender la procesión en 2012 por la amenaza de lluvia, que finalmente no cayó. Un año antes, la procesión salió, pero a lo diez minutos se suspendió porque empezó a llover, y en 2013, pese a que a la hora de la salida llovía ligeramente, el desfile arrancó y se desarrolló con normalidad.

Una vez conocida la noticia, las caras largas, la tristeza y algunas lágrimas se apoderaron de los hermanos de la Vera. En el patio, la agrupación musical improvisó un pequeño concierto con las tandas preparadas de pequeños cofrades para llevar la Virgen de los Niños.

La Vera Cruz realizó un acto de oración en San Pablo, su sede canónica. Desde el palacio se desplazó hasta la iglesia conventual la penitencial con el Lignum Crucis, que portaba Luis Miguel Palacios –su salida fue recibida por la marcha ‘Santa María la Esperanza’–.

En el interior del templo, tras unas palabras de Agustín Ramos, se inició un acto de oración precedido por el Evangelio de San Lucas que narra la oración en el monte de los Olivos, después de la última cena y previo al prendimiento. A partir de ahí, la soprano Sonia Santoyo y el organista Jorge Colino cantaron el ‘Ave María’ de Schubert, un momento reservado en los últimos años al paso de Nuestra Señora de la Vera Cruz por los Cuatro Cantones.

Luis Miguel Palacios instó a los cofrades y a los fieles a aceptar la suspensión del desfile procesional como una muestra de la voluntad divina, a la vez que invitó a vivir ese momento de oración como «un acto de hermandad, de cofradía». Acto que concluyó con la marcha ‘Cerca de tí’.

Cuando la Vera Cruz regresó a su palacio, los cargadores de la Virgen y de la Vera Cruz Lignum Crucis realizaron un acto íntimo de recuerdo a los cargadores difuntos, y Nuestra Señora fue asomada a la puerta para veneración de cofrades y fieles, muchos de ellos entre lágrimas, y de la agrupación musical.