El número de vacas de leche de Palencia aumenta un 30% desde 2009

Nave ordeñadora con capacidad para 60 vacas. /Antonio Quintero
Nave ordeñadora con capacidad para 60 vacas. / Antonio Quintero

Una granja de Ribas es la que más produce para la marca más vendida

Marco Alonso
MARCO ALONSO

La provincia de Palencia es la segunda mayor productora de leche de la comunidad autónoma. Las 17.706 hembras mayores de 24 meses que están repartidas entre las 182 explotaciones de vacuno de leche de la provincia están muy alejadas de los números de León, donde hay 25.352 cabezas en lactación. No obstante, el número de cabezas palentinas productoras ha experimentado un incremento notable, y desde el año 2009 hasta ahora se ha registrado un incremento del 30,7% en el ganado bovino que produce leche.

Los datos

31 céntimos
Ese es el precio al que pagan el litro de leche al ganadero, un dinero que solo es rentable cuando se posee un número elevado de cabezas.
Menos ganaderos.
El número de ganaderos de vacuno de leche de Castilla y León ha disminuido. Hay 325 menos que hace tres años, según datos aportados por UPA.
Más vacas.
Los últimos datos del censo de vacas de leche son los de 2018, que indican que el pasado año la cabaña palentina contaba con 4.623 vacas más que en 2009.

Ese aumento tan acusado del número de cabezas desde 2009 en un contexto tan complicado para el ganadero como el actual tiene una explicación lógica, según apunta el secretario general de UPA en Palencia, Raúl Azpeleta. «Ha habido un crecimiento de las explotaciones grandes, que han absorbido a las pequeñas, y esta circunstancia ha hecho que los más fuertes crecieran mientras los débiles desaparecían», asegura Raúl Azpeleta para poner de manifiesto que el viejo refrán que dice aquello de 'el pez grande se come al chico' también puede aplicarse en ganadería.

Un trabajador coloca los pezones a una vaca.
Un trabajador coloca los pezones a una vaca. / Antonio Quintero

Sube el número de cabezas, pero baja el de explotaciones. Y es que, según datos aportados por UPA, en Castilla y León hay 325 ganaderos de vacuno de leche menos en la actualidad que hace tres años, un descenso que tiene que ver principalmente con el precio al que le compran el litro de leche al ganadero, a 0,31 euros el litro, que no deja casi margen a los productores. «Solo nos da para vivir. Llevo casi 30 años en el sector y siempre he visto una horquilla de entre 28 y 31 céntimos. Siempre se nos habla de que para mejorar los márgenes debemos ser más eficientes, pero creo que en el proceso desde que nace una vaca hasta que la leche llega a un comercio otros ganan mucho más dinero que nosotros», explica el ganadero Javier Azpeleta, que tiene una explotación en Melgar de Yuso en la que ordeña cada día a 190 vacas.

Palencia sigue siendo una gran productora de leche, pero los hábitos de consumo de este producto han cambiado radicalmente en los últimos años, lo que ha llevado al mercado a diversificarse para poder adecuarse a las necesidades del cliente. En menos de dos décadas, el consumo por persona de leche entera ha descendido de los 49 litros al año que se registraban en el año 2000 a los 17 del 2018. Solo hubo un leve repunte en 2008 y 2009, según los datos aportados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. La versión semidesnatada ha tomado el relevo y se ha convertido en la más vendida. De hecho, en 2017 acaparó casi la mitad del consumo total del país. El resto se repartió casi por partes iguales entre leche desnatada (28%) y la entera (25%).

Un ternero recién nacido en la zona de cría.
Un ternero recién nacido en la zona de cría. / A. Quintero

Ya sea desnatada, con calcio o sin lactosa, lo que importa a los ganaderos es que se consuma. La leche lleva años tomándose como una bebida buena para la salud, ya que contiene un poco de todos los grupos esenciales de alimentos, así como vitaminas y minerales como el fósforo y el calcio. No obstante, en los últimos años han surgido especialistas que aseguran que su consumo no es tan beneficioso como se creía, e incluso una investigación publicada en el British Medical Journal demostró que las personas beben tres vasos o más al día (680 ml.) eran dos veces más propensos a morir antes. Esta nueva tendencia ha sido un golpe para el sector, pero los ganaderos confían en que sea solo una moda pasajera. «Han hecho mucho daño esas tonterías que han salido, pero la tendencia está cambiando», apunta el ganadero Martín San Emeterio, que no cree que su negocio peligre por estas tendencias minoritarias.

Los ganaderos piden un incremento de 3 céntimos del precio de la leche

«Nos pagaban el litro a 50 pesetas hace 20 años y ahora nos lo pagan al mismo precio». Con esta gráfica frase, el ganadero Martín San Emeterio sentencia que el incremento del precio de la vida no se refleja en el volumen de ingresos del sector. «El gran problema que hay en el campo es que no se gana dinero y la gente se desmoraliza. Para que un ganadero pudiera vivir con dignidad en un explotación de mediano formato, necesitaría que le pagaran la leche a 35 o 36 céntimos. Son 3 céntimos, que al consumidor no le suponen nada, y harían esta actividad rentable», incide.

Pese a los detractores, la leche sigue formando parte del desayuno de la mayor parte de las familias españolas, y Castilla y León produce el 12% de este alimento esencial. España sigue la estela de otros países como Francia y desde el pasado 22 de enero es obligatorio que el consumidor, cuando compre un 'brik' de leche, sepa exactamente el país de origen del producto. Es la consecuencia de la aplicación del Real Decreto que obliga a etiquetar el país de origen de la leche y de los productos lácteos. Todos los eslabones de la cadena de valor aplauden la medida con la que, en última instancia, se pretende incrementar la venta de producto nacional.

En el caso francés, la aplicación del nuevo etiquetado se ha traducido en una reducción del 45% de las importaciones desde el 1 de enero de 2017 en ese país, según COAG, que recuerda que la medida es de aplicación en todos los tipos de leche: vaca, oveja y cabra.

Palencia, con 182 explotaciones, solo es superada por León en la comunidad en producción láctea

Las menciones sobre el origen deberán figurar cerca de la lista de ingredientes con el mismo tamaño y color de la fuente. Cuando se trate de un producto nacional, debe aparecer la palabra 'España', pero cuando no lo sea, en el envase se tiene que leer 'UE' (Unión Europea) o 'fuera de la UE', dependiendo de cada caso, unos datos que ayudarán al consumidor a hacer patria en la lista de la compra, pero no a comprar a los productores más cercanos, ya que solo se especificará el país, no la región o el municipio en el que se ordeña a las vacas. «Si nos liamos con la procedencia y ponemos exactamente el sitio en el que se hace, puede perjudicar a los productores de Castilla y León porque somos una comunidad con mucha producción y pocos consumidores. El mayor número de consumidores es de Madrid y los madrileños van a querer comprar leche de su zona. Creemos que con poner el país podemos hacer que los consumidores valoren lo nuestro y no necesitamos más especificaciones», incide Javier Azpeleta, que seguirá trabajando cada día para ordeñar a sus 190 vacas de Melgar de Yuso en su explotación de mediano formato, que se niega a sucumbir ante la tendencia actual.

 

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