El campus se construyó de 1998 a 2002 con un coste de 18,7 millones

El campus en obras en febrero de 2001. /J. Ruiz
El campus en obras en febrero de 2001. / J. Ruiz

El nuevo espacio incorporó 60.000 metros cuadrados de suelo universitario al desarrollo urbano

J. Olano
J. OLANO

El nuevo campus de Palencia se construyó entre 1998 y 2002, incorporando 60.000 metros cuadrados de suelo universitario al desarrollo urbano de la ciudad. Con una inversión de 18,7 millones de euros se consiguió levantar cuatro nuevos edificios y rehabilitar dos piezas importantes del patrimonio industrial, ya que está levantado sobre la fábrica de la sociedad Yutera Palentina, que databa de 1938. La fábrica que ha sido transformada en campus constaba de los pabellones de hilatura, de las oficinas de fábrica, de un pabellón de entrada destinado a almacenes de yute y de la vivienda del director de la factoría (esta última el edificio administrativo del Vicerrectorado).

El proyecto del campus arrancó en 1991 cuando la Universidad firmó con la Diputación de Palencia un convenio de colaboración para adquirir los terrenos con destino a campus, en el que se contemplaba la constitución de un derecho de superficie por 50 años en favor de la UVA sobre los terrenos de la empresa Ibérica de Envases que, estando en quiebra, se vendió sin subasta pública en 120 millones de pesetas, de los que 40 abonó la Universidad y los otros 80 la Diputación. En paralelo, el Plan General de Ordenación Urbana, aprobado finalmente en 1992, hacía una previsión del nuevo campus. Del conjunto del terreno ocupado por la antigua factoría, la Diputación se reservó las parcelas no edificadas (sobre la que hubo un proyecto posterior para levantar un edificio para la Escuela de Enfermería, pero que no se avanzó en él, condicionado al traspaso definitivo del centro propiedad de la Diputación a la UVA).

Como recuerda el entonces vicerrector Enrique Delgado, hubo actuaciones inconexas e improvisadas sobre el proyecto, como la puesta en marcha en 1991 de una estación de ensayo y abonadoras en la nave más occidental de La Yutera, la construcción de las instalaciones del Itagra en 1994 en la nave oriental de la fábrica, así como un taller, aulas y despachos. Y todo ello se hizo en unas condiciones pésimas para la actividad académica, ya que parte del edificio estaba también en ruinas por un incendio de 1989. En ese contexto, en el que también se construyó el Cetece, inaugurado en 1998, a la Yutera se le apodó Bosnia, porque el aspecto de la zona recordaba los desastres dejados por la guerra desatada por Serbia en el territorio de la exrepública de Yugoslavia.