Los Bomberos actúan en Palencia por una nueva quema de pelusas en la orilla del Carrión

Los Bomberos refrescan la zona tras el pequeño incendio. /M. Alonso
Los Bomberos refrescan la zona tras el pequeño incendio. / M. Alonso

El incendio, que ha quemado la pequeña franja situada entre el carril bici de la ribera y la pared que se levanta hasta la avenida Castilla, se frenó al llegar al Puente Mayor

El Norte
EL NORTEPalencia

Las pelusas de los chopos se están comenzando a convertir en un problema grave para Palencia. Y es que, en apenas una semana se han contabilizado más de una decena de salidas de los Bomberos por la quema incontrolada de este material inflamable. La última de las salidas se ha producido hoy bajo el Puente Mayor, a pocos metros del lugar en el que el jueves un joven prendió unas pelusas y originó un espectacular incendio y también cerca de la zona en la que un hombre de avanzada edad fue sorprendido el viernes mientras quemaba otra parte de la ribera en la que se habían acumulado estas semillas.

El incendio de hoy se ha producido en torno a las 16:00 horas en la orilla del paseo que se adentra por la ribera, en paralelo a la avenida Castilla de Palencia capital. Por fortuna, las llamas han parado al encontrarse con uno de los pilares del Puente Mayor y los Bomberos solo han tenido que refrescar la zona para evitar que un rescoldo generara un nuevo fuego con este molesto material que nada tiene que ver con el polen. Y es que, las pelusas que estos días se han adueñado de la ciudad para teñirlo todo de blanco no son polen. Existe la idea errónea de que este material algodonoso es polen y que provoca alergia, pero no es así. Son semillas. Esta frecuente confusión sobre la alergia ha llevado a que la pelusa sea vista como un problema por algo más que por los incendios que se están viviendo en los últimos días, pero lo cierto es que los procesos alérgicos propios de esta época poco tienen que ver con estas molestas semillas voladoras.

El polen se dispersa por el viento, en un proceso denominado anemofilia y cuando llega a las flores femeninas, las fecunda, y comienza a desarrollarse la semilla. Esa semilla está lista para dispersarse a finales de la primavera, entre mayo y junio. Y en torno a ella se forma esa pelusa con aspecto de algodón, que se denomina vilano, y que sirve para que las semillas también puedan dispersarse por el viento, en un proceso denominado anemocoria. Esto permite a esas semillas llegar más lejos, y así poder colonizar diferentes lugares, como la orilla del Carrión, que se ha convertido ahora en un semillero de chopos y en todo un problema para los Bomberos.