Blanca Sarasua ofrece un guiño a Cervantes con su libro ‘Baciyelmo’

Blanca Sarasua y Carlos Aganzo./
Blanca Sarasua y Carlos Aganzo.

La poeta vasca centra su recital en sus poemas que versifican momentos destacados del Quijote en el acto organizado por El Norte de Castilla

FERNANDO CABALLERO

En la dilatada trayectoria poética de Blanca Sarasua (Bilbao, 1939), uno de sus últimos libros, Baciyelmo, publicado en 2013, está centrado en el célebre libro del Quijote. El recital que ofreció este miércoles en la Fundación Juan Manuel Díaz-Caneja, en el marco de los VI Encuentros con la Poesía, que organiza El Norte de Castilla con el patrocinio del Ayuntamiento de Palencia, se centró en este libro, lo que ha permitido lanzar un guiño a la conmemoración del cuarto centenario de la muerte de Miguel de Cervantes. «Muchos de los poemas de Blanca ofrecen una manera de ver el mundo quijotesca, de rebeldía contra las cosas, como el propio Quijote», según señaló Carlos Aganzo, poeta y director de El Norte de Castilla, en la presentación que realizó de la autora vasca.

El director de El Norte resaltó como virtud de la poeta el hecho de que «lo que dice es capaz de contener lo que no dice». «Dice una cosa, pero detrás hay otras cosas que no dice. Dice unas cosas y sugiere otras que no están en el poema», matizó.

De Sarasua destacó también Aganzo la presencia de la música en su poesía, que es absolutamente fundamental, como ocurre en su libro Música de aldaba, donde «el sentido musical de la poeta alcanza la apoteosis».

Pero Blanca Sarasua quiso centrarse en Baciyelmo, un neologismo que introdujo Cervantes que le ha inspirado. La autora arrancó con una invitación a los espectadores a «compartir unos momentos de poesía», una poesía que definió como «otra forma de ver el mundo, porque el que tenemos no nos gusta», una poesía, además, de la que «siempre hay que sacar algo, aunque se encuentre metida en una caja».

Baciyelmo es un libro de poemas basados es escenas, personajes y situaciones del Quijote, con una estructura que parte del relato cervantino para presentar el texto poético, salvo el primer poema, titulado Cita urgente, que también fue el primero que leyó y que parte de una cita de Miguel de Unamuno de su libro Vida de don Quijote y Sancho.

A partir de ahí, Blanca Sarasua versifica momentos significativos de la novela, como los molinos de viento y el nombramiento de Sancho como gobernador de la isla. Poemas que ocultan la descripción de la escena para ofrecer imágenes poéticas de gran frescura y gracia, como el dedicado al diferente nombre que recibe la mujer de Sancho Panza en la primera y en la segunda parte del Quijote, Juana y Teresa, respectivamente una circunstancia que en el posterior debate con la autora, la catedrática jubilada de Lengua y Literatura, Carmen Casado, colaboradora de El Norte de Castilla, atribuyó a un descuido de Cervantes, en un personaje episódico y en un momento en el que no había corrección de pruebas en la edición de los libros.

Una palabra que Blanca Sarasua reiteró fue soliloquio, ya que «tanto don Quijote como Sancho son soliloquios, dos posturas diferentes de ver la vida», y «el que escribe también es un soliloquio», remachó.

La visión femenina de los personajes en el Quijote fue objeto de debate tras el recital, así como la dimensión poética de Cervantes. En este sentido, Carlos Aganzo definió al autor del Quijote como «un gran poeta». «Los mejores narradores son los que quieren ser poetas y no lo consiguen», y citó casos similares en la literatura contemporánea, como Lobo Antunes o Carmen Martín Gaite.

Blanca Sarasua reconoció habérselo pasado muy bien escribiendo este libro. «Me ha ayudado a buscar yelmos, momentos alegres, que brillan y no en la superficie, sino por dentro». Terminó el recital con el poema basado en la aventura en la que Alonso Quijano ve unos leones metidos en una jaula y pide que queden en libertad, porque él puede con todo.

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