El último fundador en activo de Ciudadanos deja la ejecutiva

Xavier Pericay en una imagen de archivo. /Ep
Xavier Pericay en una imagen de archivo. / Ep

Pericay desvincula su renuncia de las de Roldán o Nart pero admite su «desazón» ante la situación interna del partido y su desilusión

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

El único fundador de Ciudadanos que aún permanecía en activo con un puesto en el comité ejecutivo, Xavier Pericay, también lo deja. Su renuncia, trasladada la semana pasada a Albert Rivera pero hecha pública este sábado a través de una carta de despedida, vuelve a evidenciar lo delicado del momento que atraviesa la formación desde que tomó la decisión de abandonar la posición de partido bisagra en la que se situó tras dar el salto desde Cataluña al ámbito nacional en 2014, aunque el propio exdirigente deje claro en su 'adiós' que no se va porque considere errónea la estrategia de pactos puesta en marcha tras las elecciones como ocurrió con Toni Roldán o Javier Nart.

Pericay empezó a considerar abandonar Ciudadanos antes de el último episodio en el que los críticos con el veto impuesto al PSOE y con las fórmulas de gobierno que implican a Vox tiraran la toalla -como ocurrió con Roldán, portavoz económico y responsable del programa electoral- o exigieran someter de nuevo la estrategia a votación de la dirección el pasado 24 de junio. En su caso, las dudas surgieron después de que la cúpula del partido le dejara claro que no lo quería como candidato a los comicios en Baleares y alentara al ganador de las primarias, Marc-Pérez Ribas; algo parecido a lo que ocurrió con el candidato de Castilla y León, el crítico Francisco Igea, que, sin embargo, acabó siendo cabeza de lista tras denunciar un pucherazo.

«Para que nadie se llame a engaño: soy de los considera que la posición mayoritaria adoptada en esa reunión en relación con la próxima investidura del presidente del Gobierno es la correcta -aclara el hasta ahora responsable del área de Educación-. Las promesas están para cumplirlas, y Ciudadanos, en las elecciones generales del mes de abril, suscribió ese contrato con sus electores». Sin embargo, también admite que lo que sucedió el 24 de junio en el comité ejecutivo, al que él no pudo ocurrir por estar fuera de España, tuvo un impacto en su decisión de dar un paso atrás.

Malos «métodos»

Pericay habla de un sentimiento de «cierta desazón» ante el clima que se puso de manifiesto en aquel encuentro, entre otras cosas, «por los métodos» empleados . Días después de que tuviera lugar, 'El Confidencial' avanzó ya la intención de Rivera de acometer cambios en la ejecutiva nacional a lo largo del verano para reforzar su control y apuntó al cese de prácticamente todos los que de una manera u otra habían expresado un voto discrepante con la actual estrategia: Igea, Fernando Maura e incluso, aunque con más dudas, Luis Garicano, la voz del partido en Europa y su puntal económico, e Ignacio Prendes, Orlena de Miguel y Susana Gaspar, que se abstuvieron en la votación. El nombre de Pericay también aparecía entre los posibles perjudicados.

Antes de que esa posibilidad se materialice, el escritor, filólogo y firmante en 1995 del manifiesto fundacional que dio lugar a Ciutadans (junto a otros intelectuales ahora distanciados de Rivera como Félix de Azúa, Francesc de Carreras o Arcadi Espada), ha decidido irse por su propio pie. Alega que formar parte de la dirección de un partido que aspria a gobernar a España en el corto plazo exige «una motivación y una ilusión muy superiores» a las que él puede ofrecer en este momento.

En todo caso, al menos por ahora, Pericay -que según explica, una semana después de trasladar a Rivera sus intenciones no ha recibido respuesta alguna- no contempla darse de baja del partido. Prefiere esperar acontecimientos. Pero en su misiva lanza un mensaje con múltiples lecturas al expresar su deseo de que el futuro «lo mismo para Ciudadanos que para España, resulte navegable».