Editorial: Entre decididos e indecisos

Las dudas sobre el rigor del CIS no impiden concluir que la ventaja del PSOE obliga a Casado a demostrar que el PP puede remontar

Pablo Casado, líder del PP./EFE
Pablo Casado, líder del PP. / EFE
EL NORTE

El macrobarómetro del CIS, con 16.194 personas encuestadas entre el 1 y el 18 de marzo, ofrecería un retrato infalible de situación y un pronóstico certero del 28-A si el sondeo no se hubiera topado con que un 41,6% de los entrevistados que aseguran que irán a votar se muestran indecisos respecto a su opción final. En cualquier caso, el estudio muestra dos extremos. En primer lugar, el 'ranking' que establecen los 'decididos' ofrece una clara ventaja al PSOE, que con el 30,2% dejaría en un 17,2% al PP, en un 13,6% a Ciudadanos, seguidos por Unidas Podemos y por Vox con un 12,9% y un 11,9% respectivamente. En segundo lugar, las dudas que afectan a los indecisos se mueven fundamentalmente dentro de cada campo ideológico; entre votar al PSOE o a Unidas Podemos, o entre el PP, Ciudadanos y Vox.

Aunque si sumamos la incógnita de tan abultado nivel de indecisión al hecho de que las entrevistas se realizaron entre veinte y cuarenta días antes de la publicación de sus resultados, cabe pensar que estos no reflejan fielmente la disposición del electorado a fecha de hoy. En una precampaña tan convulsa, y en un panorama partidario más fragmentado que en ninguna otra ocasión anterior, el hecho de que el macrobarómetro asigne la representación parlamentaria con una horquilla de quince escaños en cuanto al PSOE, diez en el del PP, nueve para Ciudadanos, y ocho para Unidas Podemos y Vox, revela que el CIS no está en condiciones de precisar las conclusiones de su sondeo.

Aunque la estimación de los porcentajes de voto a nivel nacional pudiera corresponder grosso modo a las tendencias apuntadas por los Institutos de opinión privados, la proyección territorial de esa representatividad ofrece –en el macrobarómetro del CIS– estampas desconcertantes o inciertas en demasiadas provincias. El CIS muestra que los 'decididos' tienden a situar a Pedro Sánchez en condiciones de optar libremente por los socios que puedan asegurar la gobernabilidad a partir del 28-A. Tanto que podría elegir entre Unidas Podemos y Ciudadanos, dependiendo del escrutinio final y de las dificultades o facilidades que le ofrezcan sus eventuales socios.

El efecto inmediato del pronóstico del CIS, por mucho que esté sujeto a interrogantes en cuanto a su rigor demoscópico, es que desplaza al PP de Pablo Casado a un papel secundario. Cuando no está nada claro que la consigna a la contra, «echar a Pedro Sánchez», sea suficiente para activar la reacción liberal-conservadora en torno a la opción popular; y mucho menos para asegurar la remontada que precisaría Casado