'El Rey del Cachopo': un atroz asesinato, deudas y muchas dudas

'El Rey del Cachopo': un atroz asesinato, deudas y muchas dudas

La confirmación de la muerte violenta de su novia sitúa al empresario ya detenido como principal sospechoso, pero la Policía no descarta nada

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

Cuando el pasado 13 de agosto los bomberos acabaron de apagar el pequeño incendio que se había declarado en una nave del número 3 de la calle de Sebastián Gómez, en el popular barrio de Usera en Madrid, hicieron un espeluznante descubrimiento. Dentro de la maleta calcinada había restos humanos. Ese mismo día, reconocen los agentes del grupo VI de Homicidios de la Brigada de Policía Judicial, supieron que el caso iba a ser complejo, «muy complejo». El local, vacío, había sido alquilado poco tiempo antes por 'El Rey del Cachopo' para abrir el que iba a ser su sexto restaurante en Madrid. Y el 'Rey del Cachopo' llevaba desaparecido oficialmente desde el 30 de julio.

La escena que encontraron los agentes era dantesca. En el interior de la maleta había un torso femenino, al que habían cortado los pechos, práctica habitual de los «asesinos profesionales» cuando hay implantes de silicona, ya que éstos suelen llevar un código que facilita la identificación en poco tiempo. El o los asesinos se habían esmerado. La maleta, junto a un gran charco de sangre, había sido rociada con un líquido acelerante y los restos habían sido cubiertos de cal viva. Ni rastro del resto del cuerpo.

Solo el ADN iba a poder confirmar oficialmente quién era la desdichada, cosa que ocurrió solo ayer tras un arduo trabajo de la Policía Científica, pero los agentes de Judicial no albergaban para entonces muchas dudas. El 23 de julio, solo una semana antes de que los familiares del hostelero César Román Viruete, de 45 años, denunciaran su desaparición, la familia de su última novia, la hondureña Heidi Paz Bulnes, de 25 años y madre de dos niños en su país, habían denunciado también su ausencia.

El pasado jueves por la mañana la Policía dictó una orden de búsqueda y captura contra el hostelero como principal sospechoso del crimen. No obstante, los agentes le buscaban desesperadamente desde que apareció el torso. «Es como si a Román se lo hubiera tragado la tierra», admitía uno de los investigadores horas antes de ser localizado. Hoy, 16 de noviembre, ha sido detenido en Zaragoza.

Pufos y enemigos

Pero que Román sea el «principal sospechoso» del crimen –matizan los agentes- no es sinónimo de que la Policía no mantenga abiertas muchas otras hipótesis, principalmente el ajuste de cuentas, habida cuenta de las grandes deudas y enemigos que Román acumuló desde que en 2016 se embarcó en su ensoñación de convertirse en el restaurador de moda en España con el popular plato asturiano como eje de sus propuesta gastronómica.

Las únicas tres seguridades con las que trabaja la Policía en este caso son: que Román seguía vivo a mediados de agosto después de que descuartizaran a su pareja (ya que llamó a familiares de ésta y a otras personas); que no ha usado sus tarjetas desde su desaparición; y que poco antes de borrarse del mapa vació de sus cuentas los últimos 100.000 euros que le quedaban.

La confirmación de que el torso hallado en Usera es el de Heidi solo supuso descartar la primera hipótesis con la que trabajaron en Homicidios: la fuga de la pareja al extranjero para huir de los acreedores. Y, a partir de ahí, solo hay incógnitas. La «profesionalidad» del asesinato solo siembra más dudas a los investigadores, que apuntan a un posible «asesinato por encargo». ¿Pero quién lo ordenó? Para complicar todavía más el tablero, en el mismo tiempo de la desaparición de la pareja también se esfumó uno de los colaboradores más cercanos de Román, un individuo de pasado turbio y de formas violentas, que ejercía de guardaespaldas del empresario, después de que éste terminara apaleado en el hospital por un episodio que nunca aclaró.

El inmediato pasado del empresario -que en 2016 y 2017 parecía llegar a lo más alto con facturaciones de más 6.000 euros por local y al que los 'vips' madrileños de medio pelo hacían la corte- también es oscuro. Y no solo por sus negocios, sino fundamentalmente por el trato hacia las mujeres que le rodearon y por su falso currículum.

Comenzó su relación con la fallecida Heidi solo cuatro meses antes de su asesinato. Ella era una de las empleadas de sus cinco sidrerías de la cadena A Cañada Delic, que por entonces ya vivían sus horas más bajas con impagos a los bancos que habían prestado el dinero para la meteórica expansión del negocio, con deudas a los proveedores y con decenas de nóminas de trabajadores sin abonar. Ya pesaba entonces contra él una denuncia por estafa por haber pagado 70.000 euros con un cheque sin fondos a sus futuros socios en la ampliación de las sidrerías.

Con Rajoy y Cifuentes

A pesar de todo, al menos en las redes sociales, Román y Heidi solo exhibían sonrisas. A principios de año, incluso, colgó una foto suya con Mariano Rajoy y Cristina Cifuentes en Fitur. Seguía en su huida hacia delante, aparentando lo que ya no era ni por asomo.

Además, detrás de esa supuesta vida idílica que se desmoronaba había una cadena de denuncias. Poco antes de conocer a Heidi había roto con su anterior pareja, con la que estuvo a punto de casarse. El hostelero acabó detenido después de golpear dos veces al perro de ella con una pala. Años atrás se había ganado una orden de alejamiento de su exmujer con la que estuvo años, después de una denuncia por malos tratos.

Sus mentiras también eran cada vez más evidentes. Aseguraba ser vasco (aunque a veces, incluso, dijo tener ascendentes asturianos por aquello del Cachopo), aunque en realidad nació en Madrid en 1973. Decía haber sido periodista y coqueteaba con haber sido miembro de la diplomacia rusa, después de su paso por el periodismo y la política.

A principios de año los engaños de este hombre menudo (mide 1,52) y que comenzó sus andanzas en un modestísimo local de Lavapiés ya no encandilaban a nadie. Ni siquiera el ardid de amañar un concurso a mediados de 2017 para que le nombraran el padre del mejor Cachopo de España le hizo levantar el vuelo. Las pintadas en sus locales con amenazas y denuncias se repetían por doquier y los 'vips' ya habían dejado de acudir a sus locales.

Dicen en su entorno que nunca habló de escapar, que seguía su ensoñación de reflotar todo su emporio, que todo era una «mala racha pasajera». Pero los agentes de Homicidios insisten en que sí que hay pruebas de que al menos sí que planeó la huida (la retirada masiva de fondos)… otra cosa es saber quién y por qué mató a Heidi. «Nos estamos dejando la piel en este asunto», garantizan en Policía Judicial.

 

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