Celaá busca apoyos para cambiar los seis puntos más polémicos de la Lomce

La ministra de Educación, Isabel Celaá, durante su comparecencia./EFE
La ministra de Educación, Isabel Celaá, durante su comparecencia. / EFE

Dar preferencia a la pública, quitar la nota a Religión, liquidar las reválidas y acabar con la segregación de alumnos en 3º de ESO, entre los objetivos de la reforma

Alfonso Torices
ALFONSO TORICESMadrid

La ministra de Educación pidió este miércoles a todos los partidos apoyo parlamentario para sacar adelante en los próximos meses una ley que modifique los seis puntos que considera más «perturbadores» de la Lomce, la norma educativa que el PP aprobó en 2013 en contra del resto de siglas y de la comunidad educativa.

Isabel Celaá aspira a pactar a lo largo de la legislatura otras reformas de calado, que permitan modernizar el sistema educativo en su conjunto, pero ahora su urgencia es hacer desaparecer de cara al curso 2019-2020 los aspectos de la Lomce que considera «vulneradores de la igualdad de oportunidades».

Hoy no consiguió el compromiso explícito de nadie a su reforma exprés, pero tampoco ningún partido se cerró a la posibilidad de negociar el acuerdo, aunque el PP puso objeciones a la mayoría de la modificaciones.

Quiere cambiar el artículo 109.2 de la Lomce para que quede claro que la red de colegios e institutos públicos tendrá la «preeminencia» en la programación de la oferta de plazas escolares y que la función de la concertada será «complementaria» en las necesidades de escolarización. Se trata de retirar la referencia a la «demanda social» que hace la Lomce y que, en la práctica, destacó Celaá, ha servido para que algunas comunidades hayan primado la creación de plazas privadas subvencionadas en detrimento de la pública, así como para terminar con la posibilidad de que los concertados seleccionen a sus alumnos -de mayores recursos económicos- con la imposición de cuotas anuales o mensuales por ciertos servicios.

La modificación no prohibirá los conciertos con centros privados que separen a los niños por sexo, pero la ministra indicó que abrirán un tiempo de negociación con estos colegios -unos 150- para tratar de reconducirlos a la coeducación. Lo que no dijo es qué hara si fracasa la negociación.

La norma también retirará el valor académico a la asignatura de Religión, cuya calificación no contará para la nota media, y que se convertirá en una asignatura que podrá cursar quien la pida, pero que no le supondrá clase alternativa alguna a quien no la desee. Por contra, creará una asignatura obligatoria para todos los alumnos -'Valores cívicos y éticos'-, que formará en «virtudes cívico-democráticas» y en derechos humanos.

La cuarta modificación será la liquidación definitiva de las llamadas reválidas, los exámenes del final de ciclo, en 4º de la ESO y 2º de Bachillerato, sin cuya aprobación no se obtenía el título. Su entrada en vigor está congelada desde 2017, para facilitar la negociación de un pacto por la educación. Ahora desaparecerán y se mantendrá la EBAU como prueba de acceso a la universidad. En cambio, recuperará las pruebas muestrales y de diagnóstico de 4º de Primaria y 2º de la ESO, que no tendrán valor académico, pero que servirán al centro para ver en qué debe mejorar sus planes y a las administraciones para testar el funcionamiento del sistema educativo.

La ministra pretende terminar también con los itinerarios que la Lomce implantó en 3º de la ESO, que, en su opinión, obligan a los alumnos a elegir un tipo de asignaturas u otras según su rendimiento y que, en la práctica, encaminaban a los estudiantes hacia el Bachiller o la FP.

Ayudas para 0 a 3 años

La sexta y última modificación es la de tres artículos de la Lomce que redujeron de forma notable la influencia del consejo escolar -alumnos, padres y profesores- en la gestión de centros públicos y privados. Entre otras competencias, se les devolverá el papel protagonista en la designación de director, que ahora queda en manos de la administración.

La ministra reiteró que en breve el Gobierno aprobará un decreto para suspender los recortes de 2012, que volverá a fijar en 18 las horas lectivas semanales y asegurará la cobertura inmediata de las bajas de docentes. También planea poner en marcha un plan que haga «asequible» a los padres llevar a sus hijos a la escuela entre los 0 y 3 años -centrará sus ayudas en las familias que están en el 30% más bajo de la renta media autonómica- e iniciará un programa que otorgue recursos adicionales para refuerzos educativos a los colegios ubicados en los barrios más pobres. Entre sus proyectos principales están, además, elaborar una ley para modernizar y potenciar los estudios de FP y un plan de choque para lograr que el abandono de los estudios a los 16 años se reduzca al 15% entre los menores de 24 años.

 

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