Puigdemont toma el control del PDeCAT con un voto de castigo de casi el 30%

David Bonvehí (i), felicitado por el presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra./Marta Pérez (Efe)
David Bonvehí (i), felicitado por el presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra. / Marta Pérez (Efe)

La formación crea una comisión para diluirse en el proyecto político del 'expresident', Crida Nacional per la República, en los próximos meses

AGENCIASBarcelona

Carles Puigdemont logró su objetivo. El PDeCAT quedará diluido en el nuevo partido con el que aspira a crear un gran conglomerado independentista bajo su batuta, la Crida Nacional per la República, pero la operación no ha sido precisamente incruenta. La nueva cúpula de la formación, pactada entre la dirección de la defenestrada Marta Pascal y los críticos afines al expresident, recibió ayer un nada desdeñable voto de castigo y salió adelante con el aval de tan solo el 65'2% de la militancia. La lista alternativa que a todo correr presentaron las bases con el único objetivo de celebrar primarias alcanzó el 28'9%.

Si algo ha evidenciado la Asamblea Nacional que el partido sucesor de Convergència celebró este fin de semana es una enorme división interna. El PDeCAT es un partido roto. Tanto, que el que fuera su antiguo líder, Artur Mas, lanzó un aviso desde la tribuna. «La desunión es el veneno que puede liquidar el soberanismo, os pido que lo tengáis siempre presente. Recordad a Aznar: 'Antes se romperá Catalunya que España, y ahora tenemos dos aznares, Casado y Rivera», dijo.

La renuncia de Pascal, el sábado, implica la marcha de una de las pocas personas que había sido capaz de plantar cara a Puigdemont. Fue una gran victoria del 'expresident', pero no la panacea para él ni para sus partidarios. Costó mucho negociar una lista unitaria para la dirección y finalmente fue posible a última hora de la mañana. Al frente estarán el hasta ahora número dos del PDeCAT, David Bonheví, como presidente y la diputada 'puigdemontista' en el Congreso Míriam Nogueras como vicepresidenta. Sin embargo, no habrá hueco para los 'consellers' Miquel Buch y Damià Calvet, leales al dirigente huido.

Esa, la de la incorporación de los consejeros, fue una de las batallas que perdió el sector duro. La normativa interna hace incompatible el desempeño de un cargo en el Gobierno y en el partido y no lograron modificarla. Finalmente, fue una llamada del propio Puigdemont a Bonvehí lo que desencalló las conversaciones para la lista única, que parecía ya condenada al fracaso tras el malestar de los críticos por ese revés. Pero otras dos votaciones clave del plenario reflejan las tensiones internas y la disparidad de criterios: las que se refieren a los métodos y los tiempos para hacer efectiva la independencia.

Tiempo y forma

La apuesta por la unilateralidad -que hace dos años se eliminó del preámbulo de los estatutos para inscribir el partido en el Ministerio del Interior- salió adelante por 363 votos frente a 350. Y, en cambio, el empeño de los críticos por dejar claro que hay que construir república de manera «inmediata» fracasó por nueve votos, 415 frente a 406. En su lugar se optó por un plazo bastante más ambiguo «lo antes posible».

Es cierto que Puigdemont puede considerar esas cuestiones escaramuzas frente al éxito de su OPA al PDeCAT. Ahora queda definir los términos en los que la formación se integra en la Crida. La tarea recaerá en una comisión de enlace formada por los exconsejeros presos Jordi Turull, Josep Rull y Joaquim Forn; el huido Lluís Puig, y los nuevos presidente y vicepresidenta del partido, Bonvehí y Nogueras.

La unilateralidad y la apuesta por la secesión «inmediata» dividen al partido en dos

El aval de la militancia a ese grupo de trabajo fue, significativamente, del 93,9% de los votos, a pesar también sobre este asunto hay alguna diferencia de criterio. Los 'pascalistas' quieren mantener la marca del partido por lo menos hasta las elecciones de 2019. Los partidarios del 'expresident' quieren incorporar cuanto antes a su proyecto al ejército de alcaldes y concejales que aún tiene el PDeCAT.

Bonvehí, el hombre llamado a cerrar heridas, trató de suavizar las cosas. «Que nadie tenga miedo de participar en la Crida Nacional. Se puede ser del PDeCAT y participar en la Crida. Es más, si eres del PDeCAT debes ser de la Crida. Por tanto, ¡participad!», pidió. En la clausura de la Asamblea también hablaron el propio Puigdemont, por videoconferencia - «hemos hecho lo que tocaba y lo que mucha gente esperaba», dijo-, y el presidente de la Generalitat, Quim Torra, que llamó a aprovechar la «capacidad transversal del movimiento independentista».

 

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