Vestas León: 12 años de una historia con principio y final

Doce años después de su llegada a León, la planta de Vestas apareció empapelada con carteles de 'Se Vende' /A.C.
Doce años después de su llegada a León, la planta de Vestas apareció empapelada con carteles de 'Se Vende' / A.C.

La multinacional danesa abandonará León tras más de una década de trayectoria y cediendo el testigo a un inversor que asentará en Villadangos del Páramo su cuarta planta de acero en España

A. CUBILLAS
A. CUBILLASLeón

5 de julio de 2006. En León todo era felicidad. Los ecos de la crisis económica se escuchaban lejanos y todos presumían de músculo industrial. Ese día, con más razón.

La multinacional danesa Vestas inauguraba una planta en el polígono industrial de Villadangos del Páramo para el desarrollo de aerogeneradores con una plantilla inicial de 150 trabajadores tras una inversión de 12 millones y la previsión de producir 300 turbinas al año.

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Era motivo de orgullo y satisfacción. Que invitaba al optimismo. Doce años después de su llegada a León con un prometedor futuro, la planta de Vestas en Villadangos del Páramo aparecía empapelada con carteles de 'Se vende', con proclamas de indignación, con imágenes de sus directivos con pintadas de bigotes.

En 2008, la compañía sacaba músculo y hablaba de incrementar en dos años la producción anual de 450 aerogeneradores V90-2 megavatios hasta los 1.500, el aumento de la plantilla hasta las 700 personas y al inversión de 50 millones.

Inversiones que fueron aparejas con la incorporación de nuevas líneas de producción que consolidaron a la de León como una de las tres mega-fábricas de Vestas junto con China y Estados Unidos.

Vestas da la espalda a León

En 2010 y 2012, Vestas atravesó un bache que le obligó a aplicar expedientes de regulación de empleo, si bien y una vez superados, la planta de Villadangos tenía garantizada siempre la producción, con una media en la actualidad de 900 máquinas de media cada año.

Hasta el pasado mes de junio. En junio, saltaba la alarma. Vestas tomaba la decisión de trasladar a China tres de las cuatro líneas de producción de su planta leonesa, dejando en el aire el futuro de una plantilla de 570 trabajadores.

Y sus planes eran inmediatos. Su hoja de ruta pasaba por suprimir en julio la fabricación de dos aerogeneradores y en diciembre la producción de las 'hubs', limitando a León la construcción de los motores de la V-112.

El principio del fin

Era el principio de fin y, pese a los intentos de la multinacional de trasladar un mensaje de tranquilidad, la plantilla era consciente de sus verdaderas intenciones: el cierre total de la planta. Y así se confirmó apenas unas semanas después. A finales de agosto, la multinacional danesa descubría su jugada y daba un varapalo a la ya maltrecha industria leonesa.

La plantilla recrudeció el conflicto y, aunque tarde –según denunciaron desde la parte sindical- entró en juego el Gobierno y la Junta de Castilla y León, que se mostraban críticas con la multinacional, tras abandonar España una vez transcurrido el plazo establecido para la devolución de los más de 12 millones de euros en subvenciones.

Ambas administraciones, con la ministra Reyes Maroto y la consejera de Pilar del Olmo al frente de la negociación para evitar la deslocalización de la planta. El primer objetivo no fue posible y pasaron a un plan B: la reindustrialización de Villadangos del Páramo.

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El misterio del inversor

A partir de ahí, arrancó la búsqueda de un posible inversor que tomará las riendas a Vestas. El 11 de octubre, Pilar del Olmo anunciaba el interés de un inversor «de la tierra» por impulsar un proyecto industrial con una inyección económica de 70 millones de euros y la creación de 200 empleos.

Una oferta que se unía a la del fondo de inversión Quantum Capital Partners, radicado en Munich. Sin embargo, la oferta del misterioso inversor siempre se postuló como la favorita de las administraciones y la especulación entorno a ella se dispararon.

Aunque no ha sido hasta este lunes, 26 de noviembre, cuando finalmente se ha desvelado el nombre del inversor que proyectará un nuevo plan industrial en Villadangos del Páramo. Se trata de Network Steel, el mayor distribuidor de acero de España, radicada en Madrid y con dos plantas en Aranda de Duero y una tercera en Santander.

Finalmente, su plan con León será más ambicioso del previsto. Su inversión será de 100 millones de euros y creará 350 empleos directos y un millar indirectos, por lo que el impacto previsto por la salida de Vestas será muy inferior de lo previsto inicialmente.

De esta forma, Vestas pone punto y final a una historia de 12 años que, pese a todo, tendrá final feliz.

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