Una pequeña victoria para el segundo referéndum

Chuka Umunna. /Reuters
Chuka Umunna. / Reuters

El Gobierno concede una enmienda a Umunna y Soubry, la pareja que promueve otra consulta y quizás otro partido

IÑIGO GURRUCHAGACorresponsal en Londres (Reino Unido)

En abril, cuando se presentó la campaña 'People's Vote' (voto del pueblo) para lograr un segundo referéndum sobre la Unión Europea (UE), la noticia de la presentación se publicó en la quinta página del diario 'The Guardian'. Ahora reúnen a cerca de 700.000 personas para manifestar su apoyo y sondeos recientes registran más apoyo a la nueva consulta que al acuerdo con Bruselas presentado por May.

Los diputados Chuka Umunna, laborista, y Ann Soubry, conservadora, portavoces de la campaña, han logrado otro avance. En la noche del lunes, el Gobierno aceptó una enmienda suya- que antes del voto sobre el acuerdo se publiquen los análisis de impacto económico- porque diputados conservadores y unionistas iban a apoyarla y el Ejecutivo no quería una derrota.

Las cifras comparadas del presente y de un mañana con el acuerdo de May «cristalizarán los pensamientos de los diputados en el voto más importante desde la Segunda Guerra Mundial», dice Umunna. Pero, aunque una mayoría se convenza de que la situación actual es más beneficiosa que el 'brexit' de May, es improbable que el Gobierno pida inmediatamente a Bruselas un tiempo muerto para pasar seis meses organizando un nuevo referéndum.

Umunna y Soubry dicen que la mayoría de parlamentarios de ambos partidos quiere que el 'brexit' se resuelva de una vez y puedan concentrarse en lo que les interesa: la política industrial, la pobreza, la diplomacia internacional,… Pero no va a ocurrir incluso si el acuerdo del Consejo Europeo es refrendado por el Parlamento. Tres o cuatro años mínimos de negociación posterior sobre el tratado comercial seguirán planteando dilemas británicos sobre la UE, dicen.

Si May pacta esta semana alguna modificación del texto que suavice la cuestión de la frontera irlandesa, no saben si tendrá suficientes votos. Tampoco qué movimientos causaría en los escaños la convocatoria de un segundo voto tras el rechazo inicial. En este avance tan confuso hacia el futuro, la pareja Umunna-Soubry son el encanto de los europeístas el deleite de sus oídos.

Asimetrías

«Somos como el policía malo y el policía bueno. Yo soy la mala», dice Soubry en un encuentro con corresponsales extranjeros. Menuda y fiera, exsecretaria de Estado, estrella errática del grupo parlamentario conservador, una llama de indignación por la deriva de su partido y de su país. Estudió Derecho, fue periodista, luego abogada criminalista en Nottingham. Representa a una circunscripción en la que ganó el 'brexit'.

Chuka Umunna era el candidato de los seguidores de Tony Blair para sustituir a Ed Miliband en 2015. Pero se presentó y se retiró inmediatamente, mostrando fragilidad por la atención mediática, y ganó Jeremy Corbyn. Alejado del líder, convencido socialdemócrata, su elocuencia fluye suave y elegante. Representa a Streatham, un barrio joven y multicolor de Londres, con cifras entre las más altas del país de voto por la permanencia.

Umunna y Soubry creen que la gente aprecia que políticos de diferentes partidos colaboren en causas que consideran importantes, lo mismo que ocurre con los partidarios del 'brexit', aunque su ejemplo es asimétrico. La inmensa mayoría de los diputados laboristas votó por la permanencia. Soubry está más aislada pero dice que calladamente muchos 'tories' se están convirtiendo a la causa del referéndum.

Hay buenos argumentos en favor de una segunda consulta para salir del enredo británico- también los hay para rechazar la consulta-, pero el reto para este dúo de políticos es cómo lograrlo. Avanzan entre insultos o amenazas de muerte- también los padecen líderes del 'brexit'- y son quizás el germen de un nuevo partido. «Millones de personas no se sienten representadas», dice Soubry.

 

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