Macron propone una cooperación europea para salvaguardar el patrimonio

Misa del Domingo de Resurrección en la catedral parisina de San Eustaquio. /Efe
Misa del Domingo de Resurrección en la catedral parisina de San Eustaquio. / Efe

En París, los católicos rezan por una «renovación» de la Iglesia tras el incendio de Notre Dame

AGENCIAS

El presidente francés, Emmanuel Macron, propondrá a sus socios europeos la creación de un mecanismo de cooperación comunitario para la salvaguarda del patrimonio en peligro y para afrontar reconstrucciones de urgencia como la que se perfila en la catedral de Notre Dame de París.

Según adelanta este domingo el semanario francés 'Le Journal du Dimanche', Macron invitará a París el próximo 3 de mayo a los responsables de Cultura y de Europa de los países miembros de la Unión Europea (UE) para debatir de esta iniciativa surgida del incendio que el pasado lunes devastó parte de Notre Dame.

Se trata de «crear un mecanismo de cooperación para el patrimonio europeo en peligro, destinado a prestar ayuda y compartir experiencias», señala en el semanario la secretaria de Estado de Asuntos Europeos, Amélie de Montchalin.

Pone como ejemplo la cooperación que ya existe entre países miembros para afrontar incendios forestales, con el préstamo de aviones y otro material.

Además, los diferentes países pueden compartir expertos en materia de restauración o de salvaguarda de patrimonio amenazado. Montchalin no descarta, incluso, que se dediquen a ese fin parte de los fondos de cohesión europeos destinados al desarrollo regional.

La iniciativa llega después del incendio de Notre Dame, que provocó una gran conmoción en Francia y en el resto del mundo y levantó una gran oleada de solidaridad que ha permitido recaudar ya más de 1.000 millones de euros en donaciones.

El ministro de Cultura, Frank Riester, participó anoche en un concierto solidario donde aseguró que apenas existen ya riesgos de hundimiento de los muros del templo, porque las partes sobre las que existían temores han sido apuntaladas.

Mientras, los católicos franceses celebraron un Domingo de Pascua en París, marcado por el incendio de Notre Dame, rezando por una renovación, un renacer, tanto para el emblemático templo como para la Iglesia Católica en general.

Al no poder acceder a Notre Dame, los feligreses de la catedral celebraron la misa del Domingo de Pascua un poco más allá, en la margen derecha del Sena, en la iglesia de San Eustaquio.

Tiempo de esperanza

La esperanza en un nuevo comienzo dio el tono del oficio religioso, coincidiendo con la conmemoración de la resurrección de Cristo, según la tradición cristiana, este domingo.

Las llamas que devastaron la catedral fueron un «signo», afirmó Marie Fliedel, una católica practicante de 59 años, que añadió que ahora sentía una «renovación, una comunión y un impulso». «Espero que los cristianos reaccionen y tomen nota de todo lo que está ocurriendo en este triste periodo y que esto vuelva a unirnos», dijo.

«Esto recreará una unidad de los católicos. En la desdicha, el fuego nos dará fuerzas para encontrarnos a nosotros mismos de nuevo y defender nuestra religión», declaró François Toriello, de 70 años.

En todo el mundo, la Iglesia Católica se ha visto sacudida por varios escándalos de abusos sexuales, también en Francia, cuyo cardenal Philippe Barbarin fue condenado a seis meses de prisión condicional por no haber denunciado las agresiones sexuales a menores de un prelado.

La jornada también se vio ensombrecida por los mortíferos atentados ocurridos en Sri Lanka contra hoteles e iglesias cuando se celebraba misa y que mataron a más de 200 personas, entre ellos, docenas de extranjeros.

La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, asistió a la misa celebrada en San Eustaquio, oficiada por el arzobispo de París, Michel Aupetit, que agradeció su labor a la brigada de bomberos por haber salvado la catedral de un destino mucho peor.

«Cuando, por un momento, pensamos que los campanarios también podían caer, esas torres tan conocidas en todo el mundo, la valentía y la pericia se combinaron con la oración de todos los fieles», declaró ante los asistentes, algunos de los cuales lucharon contra el fuego.

Laurence Mahoudeau, de 55 años, acudió con su marido a misa y expresó sus dudas sobre que el incendio pueda incitar a cualquier cambio importante en la Iglesia Católica.

«Notre Dame es algo que va más allá de la religión, es histórico, es nuestro patrimonio», comentó. «No sé si esto promoverá una renovación. Eso necesita tiempo. Queremos una Iglesia fuerte. Pero tiene que ser algo completamente distinto después del sufrimiento y de los abusos sexuales».