El PSOE gana y el PP se hunde hasta sus peores resultados históricos en Valladolid

Ciudadanos afianza sus apoyos, Vox logra un diputado y Unidas Podemos pierde su escaño

Víctor Vela
VÍCTOR VELAVALLADOLID

El recuento en las urnas vallisoletanas se saldó este domingo con liderazgo de papeletas socialistas, algo que no ocurría en la provincia desde los años de la pana, desde 1986, cuando el PSOE de Felipe González amasaba mayorías absolutas en España, y Valladolid se subía a la cresta de la rosa. Desde entonces, durante estos últimos treinta años (porque aquella legislatura se prolongó hasta 1989), la provincia siempre ha sido feudo del PP en unas elecciones generales. Siempre. Incluso en los años de Gobierno de Rodríguez Zapatero. Incluso entonces, la mayoría vallisoletana se teñía con el azul del PP. Hasta este domingo.

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Hasta este 2019 en el que el PSOE ha adelantado a los populares en porcentaje de voto para convertirse en la lista más votada. Ha conseguido dos escaños en el Congreso de los Diputados (Javier Izquierdo y Helena Caballero). Ha cosechado el 28,89% de las papeletas (seis puntos más que en los comicios de 2016), lo que supone 96.808 apoyos, con el cien por cien de los votos escrutados.

Un éxito para el PSOE que, sin embargo, tal vez no sea lo más importante en el titular de esta crónica. Porque quizá el subrayado fosforito haya que ponérselo al batacazo del PP. Los populares han obtenido su peor resultado histórico. El peor. Es cierto que son la segunda fuerza más votada, pero a costa de un tropiezo considerable.

En apenas tres años, el PP se ha dejado por el camino casi 54.000 votos. Del 41,81% de los sufragios que obtuvo en 2016 al 23,34% de este 2019.Nunca las siglas del PP habían logrado un respaldo tan exiguo. Su anterior suelo estaba en el 36,96%, en 2015. Ahora son casi trece puntos menos. Habría que remontarse a los primerísimos años de Alianza Popular (en 1977), con todo el poderío de la UCD y cuando el PP aún no era PP, para hallar peores resultados para la formación azul.

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Los populares se tienen que conformar con un diputado (la exministra Isabel García Tejerina). Pierde así uno de los dos escaños de la legislatura pasada, que cae en manos de Vox (Pablo Sáez). La formación de ultraderecha se ha hecho fuerte en la provincia hasta convertirse en la cuarta fuerza más votada (por delante de Podemos), con 45.794 apoyos (el 13,67%). La mayoría son votos nuevos (porque en 2016 tuvo una presencia testimonial de 1.078 papeletas, el 0,34%). El PP pierde 53.808. Vox gana 44.716. Y Ciudadanos crece con 18.178.

La formación naranja se afianza en su medalla de bronce, se consolida como la tercera formación con más sobres blancos en la urna y amarra su diputado (Soraya Mayo). Pasa del 15,61% al 20,13%. Un avance importante que achica distancias con el PP, aunque aún la sitúa a casi once mil sufragios de los populares. Una brecha todavía relevante en Valladolid como para morderle los talones a la escuadra de PabloCasado. Aunque se acerca. Se acerca.

En esta carrera electoral pierde fuelle Podemos, que se queda sin el diputado que obtuvo en 2016 (Juanma del Olmo tendrá que dejar así el Congreso). La coalición de Pablo Iglesias (en Valladolid se presentaba en alianza con IU y Equo) ha perdido 12.644 electores en los últimos tres años. Del 16,35% al 11,64%. Un retroceso significativo que sitúa a Podemos, junto al PP, en la enfermería de los partidos que salen con más heridas de esta cita electoral. Vistos los datos, Podemos pierde 12.644 apoyos. El PSOE gana 25.028. Buena parte de ellos procede también de la movilización de los indecisos.

La participación en la provincia vallisoletana remontó y volvió a superar el 80%. En concreto, el 80,87%. Son siete puntos más. Traducido: ayer fueron a las urnas 20.467 personas más que en las últimas elecciones, las de 2016. Eso sí, hubo citas todavía con más participación (como las de 2004 y 2008) y, especialmente, en los primeros comicios democráticos (1977) y en la inaugural victoria de Felipe González (1982), cuando la afluencia a los colegios electorales se situó por encima del 84%en participación.

En resumen, este es el panorama de la provincia: gana el PSOE, sale golpeado el PP, reforzadoCiudadanos, impulsado Vox y trastabillado Podemos. Pero, ¿qué pasa en la capital? Hacer paralelismos con las municipales, con lo que ocurra el próximo 26 de mayo en las elecciones al Ayuntamiento, es complicado. Casi imposible porque, entre otros factores, Toma la Palabra trastoca la oferta electoral. Pero los datos ciertos, lo que ayer dijeron los vecinos de la capital en las urnas, es lo siguiente. Con el 100% escrutado, el PSOE encabeza la clasificación de los partidos más votados. Pasa de 42.271 a 58.118 votos(el 29,76%). El PP pierde 29.465 sufragios y cae hasta el 23,53% (se queda en 45.949). Ciudadanos es tercero, con 38.615 (19,77%), pero, atención, Podemos es, por la mínima, cuarto. Ha logrado 24.010 votos, catorce más que Vox. Así, con estas cifras, la unión de PSOE y Podemos da 82.128. Si se suman las de PP, Ciudadanos y Vox se llega a 108.530. Una distancia considerable que habrá que no perder de vista para futuras alianzas de cara a las municipales.

En el Senado

La hemorragia del PP es todavía más sangrante en el Senado, donde pierde su tradicional hegemonía y se queda con tan solo un representante (José Ángel Alonso, el alcalde de Villalón). No logran sillón ni Arenales Serrano ni Miguel Ángel Cortés, un histórico de las listas populares en Valladolid. Cortés había encadenado puestos (bien como diputado, bien como senador) desde 1989. Ahora, tres decenios después, tiene que decir adiós a las moquetas delCongreso y del Senado. El PSOE también ha resultado ganador en la Cámara Alta y logra tres representantes por la provincia de Valladolid (Manuel Escarda, Sara María Galván y Marcial Barba).