Unidas Podemos aspira a entrar en el Gobierno como tabla de salvación

Pablo Iglesias, durante su comparecencia. / Efe / RC

La coalición izquierdista se deja 25 escaños con respecto a los resultados de 2016

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

Noche con sabor agridulce en el cuartel general de Unidas Podemos. La candidatura liderada por Pablo Iglesias se dejó por el camino hasta 25 diputados. Pero los 42 que logra le permiten, al menos, mantener en pie su oferta al PSOE para formar un Gobierno de coalición en el que, aún así, harían falta más socios para sacar adelante la investidura.

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Para Unidas Podemos el pacto con los socialistas significaría salvar los muebles, otra cosa será que Pedro Sánchez opte por esta vía, más aún cuando reconstruir los puentes rotos durante la campaña con Albert Rivera podría proporcionarle una cómoda mayoría absoluta en el Congreso para completar la legislatura. El ser una posible llave de Gobierno es, en cualquier caso, un bálsamo menor para una formación que en 2016 soñó con convertirse en la primer fuerza de la izquierda e, incluso, «con asaltar los cielos» y ocupar la Moncloa.

En Unidas Podemos se soñaba con que la buena campaña de su candidato, y en especial su aplaudida actuación en los dos debates a cuatro, serviría para revertir las encuestas. No ha sido así, por lo que queda la incógnita de saber si la caída aún podría haber sido mayor sin los aciertos del candidato.

La valoración de Iglesias tras el escrutinio no ha podido ser más sincera. «Nos hubiera gustado un mejor resultado», ha dicho. A continuación, ha señalado dos claves de estas elecciones. La primera, que el bloque progresista ha sumado más escaños que la derecha y la extrema derecha de «la foto de Colón». En segundo lugar, Iglesias ha destacado que los resultados, especialmente en Cataluña y País Vasco, demuestran que «España es un estado plurinacional».

El líder de Podemos ha revelado que había llamado a Pedro Sánchez para felicitarle y reiterarle su disposición a formar un bipartito de izquierda. Ambos líderes políticos quedaron en mantener una reunión en un futuro próximo, ha informado Iglesias, quien también ha adelantado que los contactos entre Unidas Podemos y el PSOE se llevarán a cabo de forma discreta y ha pedido paciencia. No ha querido desvelar la respuesta que le dio el presidente del Gobierno a su oferta de acuerdo, aunque, el candidato de la coalición izquierdista se ha mostrado optimista e incluso ha hablado ya de negociar un programa de gobierno para la próxima legislatura.

Futuro

Respecto a la pérdida de apoyos, el jefe de filas de la formación morada ha apuntado a las constantes crisis internas de su partido como el factor que ha desencadenado la perdida de más de un millón de votos con respecto a junio de 2016. «Hemos dado una imagen de nuestra situación interna que no ha estado a la altura y puede haberse sentido en estas elecciones», ha dicho. Los malos resultados en estas elecciones amenazan con revivir el debate sobre el relevo al frente de Podemos y si el secretario general debería ceder ya el testigo a Irene Montero. No parece tampoco que Iglesias tenga excesivo interés por amarrarse al sillón, máxime cuando su sustituta sería Montero por aclamación. Es algo que podría suceder en un Vistalegre 3, que se da por hecho se convocará en los próximos meses para repensar el partido.

El candidato de Unidas Podemos ha repetido que su paso por la política sería temporal y después regresaría a las aulas de la universidad, su vocación y pasión. Lo que seguro no tenía pensado, más aún alguien tan seguro de sí mismo como él, es que, de concretarse, su salida sería por la puerta de atrás y derrotado. Ocupar una vicepresidencia en el futuro Ejecutivo podría evitarle ese trance.